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Fiebre del Valle del Rift

La fiebre del Valle del Rift es una enfermedad vírica transmitida por vectores que puede causar una enfermedad grave en los animales domésticos y supone una importante amenaza zoonótica. La enfermedad recibe su nombre de la región geográfica donde se descubrió por primera vez en 1931.

La fiebre del Valle del Rift se transmite principalmente a través de varias especies de mosquitos que pueden propagar el virus de animales infectados a otros animales y a seres humanos. Algunas especies de mosquitos pueden transmitir el virus verticalmente (de adultos a huevos), lo que permite que el virus sobreviva en el entorno durante años en condiciones secas. Durante periodos de lluvias intensas o inundaciones, los huevos pueden eclosionar fácilmente y transmitir el virus a hospedadores susceptibles, lo que provoca un aumento de las infecciones en animales y humanos.

¿Qué es la fiebre del Valle del Rift?

La fiebre del Valle del Rift es una enfermedad vírica aguda que puede afectar gravemente a los animales domésticos (tales como búfalos, camellos, bovinos, cabras y ovejas) y al hombre. La enfermedad en estas especies se caracteriza por fiebre, debilidad aguda, abortos y altas tasas de morbilidad y de mortalidad.

El agente de la enfermedad es un virus que pertenece al genus Phlebovirus de la familia Bunyaviridae. Varios virus de esta familia pueden causar fi ebre y encefalitis. Otro virus Bunyaviridae muy conocido es el Hantavirus.

La fiebre del Valle del Rift está incluida en la lista de enfermedades del Código Sanitario para los Animales Terrestres de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) que deben declararse a la OMSA (Código Sanitario para los Animales Terrestres de la OMSA).


Transmisión y propagación

Diversas especies de mosquitos actúan como vectores del virus, y es frecuente que la enfermedad surja durante los años de lluvias intensas inusuales que conllevan una proliferación de las poblaciones de mosquitos.

Los mosquitos se alimentan de la sangre de los animales virémicos (el virus circula en el flujo sanguíneo), y después transmiten el virus a otros animales al picarlos.

En algunas especies de mosquitos (Aedes, por ejemplo), las hembras infectadas pueden transmitir el virus a su descendencia por medio de sus huevos.

De este modo se favorece la supervivencia del virus en el medio ambiente. Los huevos de mosquitos pueden sobrevivir durante periodos prolongados (incluso varios años) en condiciones secas. Durante los periodos de fuertes precipitaciones o inundación, los huevos eclosionan, y se comprueba un incremento de la infección de los animales que los mosquitos pican.


Riesgo para la salud pública

La fiebre del Valle del Rift es una zoonosis (enfermedad que afecta principalmente a los animales, pero que puede transmitirse a los humanos).

Los humanos son muy susceptibles al virus de la fiebre del Valle del Rift y pueden contraer la infección por la picadura de mosquitos infectados, por contacto con la sangre u otros fluidos corporales o tejidos de animales infectados, o por consumo de leche no pasteurizada o carne cruda de animales infectados. El personal que trabaja en las instalaciones de los mataderos, laboratorios u hospitales está expuesto al riesgo de infección.


Signos clínicos

En los animales: los signos clínicos dependen de la especie animal afectada y de condiciones tales como la edad y el estado de preñez. Durante las epidemias, es característico que haya numerosos abortos y una alta mortalidad entre los animales jóvenes, la enfermedad puede afectar incluso al hombre. Las ovejas y vacas preñadas afectadas por esta enfermedad abortan la mayoría de las veces (80-100%).

Los corderos y terneros jóvenes presentan fiebre, debilitamiento y mueren muy rápidamente. La tasa de mortalidad en animales jóvenes es muy alta, mientras que la mortalidad en los ovinos adultos es de aproximadamente el 20% y de un 10% en los bovinos adultos. Los animales adultos pueden presentar descarga nasal, salivación excesiva y pérdida de apetito, debilidad o diarrea.

En el hombre: Las personas afectadas por la fiebre del Valle del Rift no presentan síntomas o bien desarrollan una enfermedad leve. Entre los signos clínicos cabe mencionar la fiebre, debilidad, mialgia (dolor muscular), dolores de espalda, mareo, anomalías hepáticas y pérdida de peso. En algunos pacientes, la enfermedad puede evolucionar a fiebre hemorrágica, encefalitis (inflamación del cerebro) o enfermedad ocular (inflamación del ojo, ceguera). Puede haber complicaciones graves, 1%-4% de casos, pero la mayor parte de pacientes se recupera en un periodo de cuatro a siete días. La tasa de mortalidad es de alrededor del 1% de los casos humanos.


Diagnóstico

En las zonas donde se sabe que la enfermedad ocurre, las sospechas se basan en los signos clínicos, la actividad de los insectos, afecciones simultáneas en los animales y el hombre, propagación rápida de la enfermedad en conjunción con factores ambientales favorables. El diagnóstico se confirma mediante pruebas de laboratorio (Código Sanitario para los Animales Terrestres y Manual de Pruebas de Diagnóstico y Vacunas para los Animales Terrestres de la OMSA).


Prevención y control

La vigilancia y seguimiento de la infección en las poblaciones animales y la notificación inmediata de cualquier caso detectado son elementos esenciales para prevenir y controlar la enfermedad.

Otro mecanismo que ha demostrado su eficacia es el control del vector (población de mosquitos) mediante pulverización y gestión de factores propicios para su reproducción.

Los sistemas utilizados para vigilar las variaciones de las condiciones climáticas pueden facilitar una alerta precoz de las condiciones inminentes que favorecen la proliferación de mosquitos y señalar la necesidad de poner en práctica mejores medidas de control.

La vacunación puede aplicarse para prevenir la infección de animales en los lugares donde la fiebre del Valle del Rift es endémica. Ya se dispone de una vacuna de virus vivo modificado que garantiza una inmunidad de por vida con una sola dosis; sin embargo, no se recomienda utilizarla con animales preñados debido al riesgo de aborto. Las vacunas de virus inactivado, también de uso extendido y exitoso, no ocasionan efectos indeseables, pero su producción es más costosa y se requieren varias dosis para conseguir la inmunidad protectora.

Además, se ha desarrollado una vacuna de virus inactivado para su utilización con el hombre. Su uso aún no está autorizado y no está disponible comercialmente, pero se ha utilizado experimentalmente para proteger al personal veterinario y de laboratorio expuesto a un alto riesgo de la fiebre del Valle del Rift. Las personas que contraen la enfermedad y se recuperan desarrollan una inmunidad natural.

Otras medidas eficaces consisten en usar ropa de protección personal, p. ej. camisas de mangas largas y pantalones largos, mosquiteros y repelentes contra insectos, y evitar el exterior en los periodos de mayor actividad del vector. Debe tenerse cuidado cuando se trabaja en contacto con animales enfermos o con los pacientes humanos, sus tejidos y muestras.


Distribución geográfica

La RVF se registra principalmente en los países del África subsahariana y en Madagascar. Los primeros focos de la enfermedad identificados fuera de África, se señalaron en Arabia Saudí y en Yemen en 2000.

En África se han registrado focos de la enfermedad a intervalos de entre 5 y 15 años. Los focos surgen cuando determinadas zonas usualmente secas experimentan un periodo de precipitaciones intensas y/o inundaciones. El foco de 2007 en Kenia se ha vinculado a la inundación de la zona afectada. El importante número de focos que se produjo en África en 1998/99 coincidió con las intensas lluvias asociadas al fenómeno de El Niño.


Referencias

Preguntas y respuestas sobre la fiebre del Valle del Rift

Última actualización: 6 de noviembre de 2025

¿Qué es la fiebre del Valle del Rift?


La fiebre del Valle del Rift es una enfermedad vírica transmitida por vectores que puede causar una enfermedad grave en los animales domésticos y supone una importante amenaza zoonótica. La enfermedad recibe su nombre de la región geográfica donde se descubrió por primera vez en 1931. 
 
La fiebre del Valle del Rift se transmite principalmente a través de varias especies de mosquitos que pueden propagar el virus de animales infectados a otros animales y a seres humanos. Algunas especies de mosquitos pueden transmitir el virus verticalmente (de adultos a huevos), lo que permite que el virus sobreviva en el entorno durante años en condiciones secas. Durante periodos de lluvias intensas o inundaciones, los huevos pueden eclosionar fácilmente y transmitir el virus a hospedadores susceptibles, lo que provoca un aumento de las infecciones en animales y humanos. 

 ¿Qué animales pueden verse afectados? 

La fiebre del Valle del Rift puede afectar tanto a rumiantes domésticos como silvestres. Los signos clínicos pueden variar en gravedad según la especie, la edad del animal infectado y si el animal está gestante o no. Incluyen fiebre, apatía, pérdida de apetito (anorexia), falta de movimiento y abortos. 
 
La infección en animales jóvenes (corderos, cabritos, terneros y camélidos) suele ser la más letal, con tasas de mortalidad del 70–100%. Las ovejas y el ganado adultos son muy susceptibles a la enfermedad grave, con tasas de mortalidad del 20–70%. Otras especies animales, como los camellos, las cabras, el búfalo africano, el búfalo doméstico y los monos asiáticos, son moderadamente susceptibles (con tasas de mortalidad inferiores al 10%). Otras especies pueden infectarse, pero no muestran signos clínicos. Las ovejas y el ganado gestantes afectados por la fiebre del Valle del Rift abortan casi siempre (80–100%). Los seres humanos presentan grados variables de gravedad. Los efectos sobre la sanidad animal se traducen en graves pérdidas económicas para los ganaderos. 

¿Cómo se transmite el virus de la fiebre del Valle del Rift? ¿Existe transmisión entre humanos?

La mayoría de las infecciones humanas por el virus se producen por contacto directo o indirecto con la sangre o los tejidos de animales infectados. Las personas con mayor riesgo de infección son los pastores, ganaderos, trabajadores de mataderos y personal veterinario, ya que el virus puede transmitirse a los humanos al manipular tejidos animales infectados durante el sacrificio o despiece, al asistir en partos, realizar procedimientos veterinarios o eliminar cadáveres o fetos. 
 
En estos casos, los humanos se infectan por inoculación directa (es decir, a través de una herida causada por un cuchillo contaminado con el virus, por contacto directo entre sangre o tejidos infectados y piel lesionada, o por la inhalación de aerosoles producidos durante el sacrificio de animales infectados). El virus de la fiebre del Valle del Rift también puede estar presente en leche no pasteurizada de animales infectados. Los humanos también pueden infectarse mediante la picadura de mosquitos infectados. 
 
Hasta la fecha, no existen pruebas de transmisión directa de persona a persona del virus ni se ha notificado transmisión a trabajadores sanitarios cuando se aplican las medidas estándar de control de infecciones. 

¿Por qué es tan importante detectar la enfermedad en los animales en una fase temprana?

La fiebre del Valle del Rift es una enfermedad en la que la detección temprana en los animales y la actuación precoz pueden reducir el riesgo para la salud humana. De hecho, los casos animales preceden a los casos humanos. Sin embargo, en la práctica, la enfermedad suele detectarse primero en humanos, ya que la vigilancia en personas es normalmente más sensible. Si se detecta de forma temprana en animales, puede controlarse mejor y aplicarse medidas de salud pública (incluidas la comunicación de riesgos, la protección del personal de alto riesgo mediante equipos de protección individual, el control de vectores y la reducción de los movimientos de animales (véase la orientación de la OMS) para prevenir o reducir el riesgo de transmisión del virus a humanos. Esto reduce las infecciones humanas y salva vidas. Por tanto, la vigilancia y detección temprana de la fiebre del Valle del Rift son fundamentales para reducir los riesgos para la salud pública. 

¿Pueden predecirse los brotes?

Sí, es posible. Los brotes de fiebre del Valle del Rift suelen limitarse a determinadas ecorregiones donde coinciden ganado, humanos y vectores competentes para la enfermedad. A menudo ocurren tras lluvias intensas (condiciones más húmedas de lo normal). 
 
Los modelos que combinan datos de observación terrestre, datos satelitales y vigilancia sobre el terreno pueden ayudar a predecir los brotes. Estas predicciones son esenciales, ya que permiten aplicar de forma anticipada medidas de vigilancia y prevención, incluida la vacunación. 
 
No obstante, los modelos son herramientas de apoyo y no son perfectos. Requieren entrenamiento con datos de campo y su capacidad predictiva varía según la región específica. 
 
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la NASA han utilizado modelos colaborativos para predecir el riesgo de fiebre del Valle del Rift en África Oriental. 
 
El proyecto PROVNA (“Definición de ecorregiones y prototipado de un sistema de vigilancia de enfermedades transmitidas por vectores basado en observación terrestre (EO) para el norte de África”), una iniciativa de la OMSA, tiene como objetivo ayudar a los países del norte de África a orientar su vigilancia utilizando datos de teledetección y observación terrestre. 

¿Existe una vacuna?

Sí, existen varios tipos de vacunas para animales que pueden reducir la mortalidad y ayudar a prevenir la propagación de un brote. Hay vacunas vivas atenuadas y vacunas inactivadas. Las vacunas vivas atenuadas, aunque eficaces y con una inmunidad duradera, pueden tener algunos efectos secundarios, como provocar abortos o anomalías fetales cuando se administran a animales gestantes. Las vacunas son más eficaces si se administran antes de un brote, pero puede ser difícil convencer a los propietarios de ganado para que vacunen a sus animales con una vacuna que puede tener efectos secundarios cuando no hay un brote. Actualmente, los investigadores trabajan en el desarrollo de vacunas más eficaces y seguras para los animales. 
 
Existen varias vacunas en desarrollo para humanos; algunas se encuentran en ensayos clínicos de fase II, pero ninguna ha sido aún autorizada. 

¿Cómo puede prevenirse y controlarse la enfermedad? 

La vacunación selectiva, acompañada de vigilancia, especialmente cuando se realiza de forma temprana, sigue siendo la principal medida de prevención de la fiebre del Valle del Rift en animales en zonas endémicas. Sin embargo, es necesario tener precaución al vacunar durante un brote para evitar la propagación iatrogénica del virus y minimizar los efectos secundarios (por ejemplo, no se recomienda el uso de vacunas vivas en animales gestantes). Las campañas de vacunación durante un brote deben garantizar buenas prácticas de control de infecciones para evitar la propagación iatrogénica y minimizar los efectos adversos. 
 
Los elementos fundamentales para la prevención y el control de la enfermedad, además de la vacunación, son: 
Coordinación intersectorial, incluido el intercambio de información entre los servicios de sanidad animal y salud pública. 
Vigilancia sistemática y continua en animales centinela para controlar infecciones por el virus de la FVR en animales susceptibles. 
Notificación inmediata de los casos clínicos tras su detección. 
Control de la población de mosquitos mediante fumigación y gestión de los criaderos, especialmente durante las inundaciones, siempre que sea posible. 
Comunicación eficaz del riesgo para evitar la exposición del personal de alto riesgo al virus. 
Educación pública, cuarentena de ganado, restricciones de movimiento animal y prohibición de sacrificios durante las fases previas y durante los brotes. 

 ¿Está la distribución de la fiebre del Valle del Rift afectada por el cambio climático? ¿Hay otros factores?

Sí, su propagación está influenciada por el cambio climático. Al ser una enfermedad transmitida por vectores, su prevalencia es mayor en ecorregiones que favorecen la presencia de estos. El cambio climático puede modificar la distribución y densidad de los vectores en dichas regiones. 
 
Dado que los vectores necesitan agua para reproducirse, las estructuras creadas por el ser humano, como presas, también pueden influir en la dinámica de la fiebre del Valle del Rift. 

¿Por qué es un problema la naturaleza cíclica de la fiebre del Valle del Rift? 

Dependiendo de las zonas donde se produzcan, los brotes tienden a presentarse en ciclos de entre 7 y 11 años. Los animales expuestos a la infección durante un brote o vacunados desarrollan inmunidad; sin embargo, esta inmunidad disminuye con el tiempo. Además, continuamente se incorporan nuevos animales susceptibles a la población mediante nacimientos o movimientos. Esto crea una situación complicada: durante los brotes importantes aumenta la atención, la inversión y la acción en materia de vigilancia y preparación. Lamentablemente, con el tiempo, al disminuir el número de casos, también disminuyen el interés y la financiación, hasta que se produce el siguiente brote. 

¿Cómo se diagnostica la fiebre del Valle del Rift?

En las zonas donde se sabe que la enfermedad está presente, la enfermedad puede sospecharse basándose en los signos clínicos, la actividad de insectos, la aparición simultánea de la enfermedad en animales y humanos, la rápida propagación de la infección y factores ambientales concurrentes. Se requieren pruebas de laboratorio para confirmar las infecciones por el virus de la fiebre del Valle del Rift (Manual de Pruebas de Diagnóstico y Vacunas para los Animales Terrestres de la OMSA). 
 
Los métodos diagnósticos actuales incluyen ensayos moleculares como la RT-PCR para detectar ARN viral, pruebas serológicas (ELISA, neutralización vírica) para identificar anticuerpos o antígenos, y el aislamiento del virus en cultivo celular. Dado que el virus de la fiebre del Valle del Rift pertenece al Grupo de Riesgo 3, los trabajos de diagnóstico que impliquen virus vivo deben realizarse bajo condiciones de bioseguridad nivel 3 (BSL-3).