La Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE), la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización Internacional de Policía Criminal (INTERPOL) colaboran en un proyecto internacional encaminado a consolidar una resiliencia mundial sostenible frente a las emergencias zoosanitarias causadas por el agroterrorismo y la agrocriminalidad mediante la cooperación interinstitucional.
El proyecto, establecido en octubre de 2018, tiene por objeto promover la coordinación a escala nacional, regional e internacional. Para ello, se centra en regiones en las que la labor previa de las tres organizaciones ha permitido detectar lagunas en diversos aspectos relacionados con la gestión de emergencias que pueden hacer que los países sean vulnerables al agroterrorismo y la agrocriminalidad. Las regiones seleccionadas son el Oriente Medio, África del Norte y el Sudeste Asiático. Ahora bien, aunque el proyecto se focaliza en dichas regiones, sus resultados serán pertinentes para todos los países del mundo.
A fin de garantizar que las capacidades creadas sean adecuadas para los fines que se persiguen, actualmente se está evaluando la situación mundial en cuanto a la gestión de emergencias, entre otras cosas identificando las áreas que son vulnerables al agroterrorismo y la agrocriminalidad, analizando la relación costo-eficacia de la inversión en la preparación, y utilizando las herramientas de la OIE, la FAO y la INTERPOL para examinar la gestión de emergencias, incluida la relación entre las autoridades encargadas del cumplimiento de la ley y el sector veterinario.
Basándose en esta información, se están diseñando herramientas, talleres y ejercicios de simulacro que se pondrán a prueba en las regiones seleccionadas. La capacitación incluirá talleres sobre los principios de la gestión de emergencias, en los que se analizará cómo diseñar, poner en práctica y aprender de un ejercicio de simulacro, cómo redactar un plan de contingencia, y cómo dirigir y controlar la situación durante un episodio de agroterrorismo. Para poner a prueba las capacidades nacionales y regionales, se realizarán ejercicios teóricos de simulacro basados en casos hipotéticos de agroterrorismo o agrocriminalidad. Todas las actividades contarán con participantes tanto de las autoridades encargadas del cumplimiento de la ley como del sector veterinario.
Estas actividades culminarán con un ejercicio de simulacro internacional que servirá para poner a prueba la coordinación y la comunicación a nivel nacional (de los países seleccionados), así como a nivel regional e internacional. El ejercicio se diseñará en torno a la respuesta ante un caso hipotético de agroterrorismo que requerirá la cooperación de las autoridades encargadas del cumplimiento de la ley y del sector veterinario.
Por último, al término del proyecto se celebrará una conferencia mundial sobre gestión de emergencias para mostrar las actividades llevadas a cabo a un amplio público multisectorial e interdisciplinario. Los asociados del proyecto esperan recabar el apoyo de la comunidad internacional para adoptar un enfoque relativo a las emergencias zoosanitarias que tenga en cuenta todos los peligros; promover la inclusión de los Servicios veterinarios en los marcos pangubernamentales de gestión de emergencias y desastres mejorando la coordinación entre las autoridades encargadas del cumplimiento de la ley y el sector veterinario; y fomentar una red internacional de gestión de emergencias más sólida.
Agradecemos al Programa de Reducción de la Amenaza de las Armas (WTRP) del Ministerio de Asuntos Mundiales de Canadá por apoyar este proyecto.
Un artículo del Boletín de la OIE: leer el original
La pandemia de COVID-19 ha demostrado que los brotes de enfermedades infecciosas —ya sean naturales, accidentales o intencionales— pueden paralizar el planeta y tener repercusiones sin precedentes en todos los ámbitos de la sociedad.
Ahora que la comunidad internacional lucha unida contra la COVID-19, también debe prestar atención a la advertencia del Secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, de que «las debilidades y la falta de preparación expuestas por esta pandemia muestran la forma en que podría desarrollarse un ataque bioterrorista, y pueden incrementar sus riesgos». Aunque las amenazas del bioterrorismo y las armas biológicas son abrumadoras, no son algo nuevo, y, por ende, la buena noticia es que la comunidad internacional sabe cómo afrontarlas. Desde hace casi dos decenios, el Programa para la reducción de la amenaza de las armas (WTRP) de Canadá y otros miembros de la Alianza mundial contra la proliferación de armas y materiales de destrucción masiva dirigida por el G7, han estado trabajando en la interfaz salud–seguridad para llevar a cabo programas de fortalecimiento de las capacidades y reducir las amenazas biológicas mundiales.
Nos alegramos de que los programas ejecutados por Canadá y otros miembros de la Alianza Mundial, compuesta por 31 países, estén contribuyendo actualmente a la respuesta mundial a la COVID-19. Esto incluye una asociación de larga data entre el WTRP de Canadá y la Dirección de Servicios veterinarios de Ghana, con el apoyo de la Agencia de inspección alimentaria de Canadá, que ha facilitado la realización de pruebas de detección de la COVID-19 en Ghana.
La Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) ha desempeñado un papel fundamental en la consecución de éxitos como este. Durante más de un decenio, la OIE y la Alianza mundial han colaborado para fortalecer la bioseguridad mundial. Juntos, hemos trabajado para mantener el mundo libre de la peste bovina, para convocar conferencias mundiales sobre la reducción de las amenazas biológicas, para proteger a los países del agroterrorismo y para diseñar laboratorios más sostenibles [6].
Los sectores veterinario y de seguridad pública han obtenido grandes logros juntos, pero aún queda mucho por hacer para alcanzar nuestro objetivo común de prevenir, detectar y responder a las amenazas sanitarias en todas sus formas.
Un artículo del Boletín de la OIE: leer el original

