El profesor Ian Brown es virólogo y director del departamento científico de la Agencia de Sanidad Animal y Vegetal del Reino Unido. En la actualidad, preside el comité directivo de OFFLU, una red de expertos en influenza animal.

Esta entrevista se realizó en marzo de 2023.

¿Por qué la OMSA y la FAO crearon una red de expertos en influenza animal?

Ian Brown: A principios de la década de 2000, la comunidad internacional reconoció el desafío emergente que representaba una de las influenzas animales, la influenza aviar. Como especialistas de la enfermedad, nos enfrentamos a una enorme demanda de conocimientos y apoyo. Sentimos que necesitábamos coordinar nuestros esfuerzos y expresarnos al unísono. Por lo tanto,la OMSA y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) crearon la red OFFLU como red científica independiente.

En ese momento, la influenza aviar afectaba a países sin experiencia con respecto a la enfermedad. Por ejemplo, en el sudeste asiático, si bien ya sabían cómo responder a esta enfermedad a nivel local, los países buscaban cierto apoyo de la comunidad internacional. Se preguntaban si efectuaban los diagnósticos adecuados, qué tipo de vigilancia debían implementar en la población animal, si contaban con los conocimientos apropiados para controlar la enfermedad, qué medidas debían aplicar y, por último, cuál era el riesgo para la salud humana.

En 2022, se registró un aumento de los casos de influenza aviar en todo el mundo y esta tendencia aún continúa. Por eso, ahora más que nunca, la red OFFLU es necesaria para intercambiar y capitalizar los conocimientos existentes sobre la enfermedad.

El 2022 en OFFLU: compartir información valiosa con todos los sectores interesados

En 2022, la red OFFLU reunió y compartió información sobre los virus de influenza en circulación con la intención de guiar las evaluaciones de riesgo en animales y humanos. Además, esta información es esencial para ayudar a los científicos a desarrollar vacunas contra la gripe estacional en los seres humanos.

¿Qué tipo de apoyo puede prestar la red de expertos a los países que aún no están preparados para luchar contra la enfermedad?

I.B.: La red de expertos se define como una base de información de referencia y un espacio al que los sectores interesados pueden acudir con todas sus preguntas. Asimismo, constituimos un centro de recursos que permiten a la OMSA y la FAO elaborar recomendaciones y establecer las buenas prácticas: publicamos documentos de orientación y participamos en grupos de trabajo y misiones en el terreno con la finalidad de desarrollar las capacidades nacionales necesarias para hacer frente a la enfermedad.

¿Quiénes son los expertos de OFFLU?

I.B.: Al ser una red abierta, por definición, no excluimos a nadie. Al principio, sólo éramos una decena de laboratorios dedicados a la investigación y, progresivamente, se unieron más socios a nuestra red a medida que desarrollábamos nuevas capacidades en las regiones. Se trata de científicos investigadores y especialistas del diagnóstico, además de expertos en epidemiología, vigilancia, profesionales de la salud y la seguridad, y veterinarios…

Cuando estalló la epidemia de influenza H1N1 en 2009, creamos un subgrupo dedicado a esta enfermedad que, en comparación, no recibía la atención merecida. Más tarde, se formaron otros subgrupos: gripe equina, animales silvestres, epidemiología y socioeconomía.


Fomentar la colaboración a través de redes: una perspectiva general

La OMSA fomenta el intercambio de información actores en distintos campos, con la intención de mejorar la sanidad animal en todo el mundo. @WOAH/A.Cristopher
La red Unidos contra la Rabia reúne a socios de los distintos sectores para unificar los esfuerzos en la lucha contra la rabia transmitida por los perros. @WOAH/C.Labuschagne
La red de laboratorios de referencia para la PPR impulsa los intercambios entre laboratorios de todo el mundo para apoyar su erradicación. @WOAH/G.Hobgood
En 2022, se puso en marcha la red acuática de Oriente Medio (AQMENET) con el fin de mejorar el intercambio de información. @WOAH/H.Bader
En 2019, se puso en marcha una red en Asia y el Pacífico para la sanidad de los animales acuáticos. En 2023, se crearán redes similares en África, Europa y las Américas. @WOAH/P.Gaonkar

Como científico, ¿cuál es el beneficio de formar parte de esta red de expertos?

I.B.: Si bien mis responsabilidades como voluntario se suman a mi labor diaria, es un esfuerzo que vale la pena. A través de la red OFFLU, somos los ojos y los oídos en todo el mundo sobre la evolución de la influenza animal. Estamos conectados a una red de inteligencia sobre lo que sucede en otras partes del mundo: casos de enfermedades, virus causantes, su evolución y propagación, posibilidad de afectar a los seres humanos y dónde… La red OFFLU reúne a especialistas de todo el mundo y cada uno se desempeña según su propio punto de vista y enfoque. Como colectivo, tenemos acceso a importantes subvenciones y programas financiados a escala internacional.

¿Hablan desde una postura colectiva o, individualmente, como científicos?

I.B.: Ambos enfoques, siempre que mantengamos nuestra imparcialidad. En la actualidad, por ejemplo, trabajamos en una iniciativa para cartografiar todas las variantes de virus causantes de la influenza aviar. Nuestro informe estará a disposición de la comunidad internacional, con el fin de ofrecer una base de reflexión sobre la mejor opción en vacunas para las aves de corral. Nuestros datos son útiles porque se recogen de forma imparcial. Nuestras organizaciones matrices, la OMSA y la FAO, preservan nuestra libertad de expresión científica.

Nuestros datos son útiles porque se recogen de forma imparcial. Nuestras organizaciones matrices, la OMSA y la FAO, preservan nuestra libertad de expresión científica.

Profesor Ian Brown

¿Qué hace que su red siga funcionando luego de veinte años?

I.B.: Es importante que cada integrante de la red sea consciente del valor de su contribución. Los resultados de nuestros análisis se comparten con toda la red, lo que incita a participar y contribuir. Contar con una gran secretaría, como la que ofrece la OMSA, es vital para fomentar la difusión de la información.

¿Cuál sería su consejo para las nuevas redes científicas?

I.B.: Mi consejo sería empezar de a poco, con un objetivo muy claro para no sobrecargar los recursos disponibles. Las personas tienden a trabajar con colegas que conocen y en los que confían. En nuestro caso, éramos un grupo que se conocía muy bien y que, con el tiempo, se fue agrandando a medida que se ampliaba nuestro alcance. Sin embargo, seguimos manteniendo un enfoque común: proporcionar a los países la mejor información y recomendaciones para luchar contra la influenza animal.

Con el correr de los años, nuestras vidas y sociedades se han visto afectadas por enfermedades como el ébola, la influenza y la COVID-19. Se trata de enfermedades denominadas “zoonosis” que pueden propagarse entre animales y seres humanos, y que han puesto en peligro nuestros sistemas sanitarios mundiales, las cadenas de suministro de alimentos y nuestras economías.

Si bien las repercusiones de las zoonosis son variables, en muchos países se ha observado una carencia de mecanismos adecuados que faciliten una colaboración duradera y sostenible en torno al concepto “Una salud”. Con el propósito de ayudar a los países a cubrir esas carencias, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) desarrollaron nuevas herramientas operacionales que permitan establecer mecanismos de coordinación multisectorial, así como sistemas de vigilancia e intercambio de información.

El liderazgo y las funciones técnicas que se necesitan para hacer frente a las zoonosis deben ser el resultado de una coordinación entre todos los sectores implicados. Por ejemplo, en Qatar, el brote de MERS-CoV sirvió para reforzar la coordinación multisectorial a escala nacional, ampliando así las áreas de trabajo para la gestión de otras enfermedades zoonóticas. La herramienta operacional sobre mecanismos de coordinación multisectorial (MCM OT, por sus siglas en inglés) brinda un enfoque estándar progresivo para que los países establezcan o fortalezcan su mecanismo de coordinación de “Una salud” destinado a gestionar las enfermedades zoonóticas, en base a los principios y las buenas prácticas descritas en la Guía Tripartita sobre las Zoonosis.

Puesto que las enfermedades zoonóticas tienen la capacidad de transmitirse entre seres humanos y animales, por medio de vectores, o incluso a través del medio ambiente, la vigilancia coordinada debe abordar todas las vías de transmisión. La herramienta operacional sobre la vigilancia y el intercambio de información (SIS OT, por sus siglas en inglés) acompaña a las autoridades nacionales en sus esfuerzos por establecer o fortalecer un sistema de vigilancia coordinado y multisectorial para las enfermedades zoonóticas. Se trata de un sistema esencial para la detección temprana de eventos sanitarios. El intercambio oportuno de información puede disminuir el riesgo de transmisión de enfermedades de los animales a los seres humanos.

Estas herramientas operacionales complementan a la ya existente herramienta para la evaluación conjunta de riesgos.

El impacto de las enfermedades emergentes supera los sectores de la salud pública y la sanidad animal: casi todos los ámbitos se ven gravemente afectados. Por tanto, todos deben trabajar mancomunados para responder a los actuales desafíos sanitarios. Esto se aplica igualmente a los mecanismos de coordinación, a la vigilancia y a diversos aspectos de los sistemas sanitarios nacionales.

En un momento en que el mundo se recupera del impacto causado por la pandemia de COVID-19, las herramientas operacionales contribuirán a mejorar la respuesta colaborativa de los países frente a las enfermedades zoonóticas, así como a otros riesgos sanitarios en la interfaz humano-animal-medio ambiente.