El desarrollo en Namibia está profundamente arraigado en el sector agrícola. Con un 90 % de tierras aptas para la ganadería, una gran proporción de la población rural del país depende de esta actividad en términos de abastecimiento alimentario, subsistencia y bienestar económico. Se estima que la población de ganado ronda por los dos millones de bovinos, 2,5 millones de ovejas, 1,8 millones de cabras y 17.000 cerdos. Por consiguiente, la producción animal representa un motor para el crecimiento económico y una gran contribución para el PIB local.
Las enfermedades transfronterizas como la fiebre aftosa tienen el potencial de afectar el comercio transfronterizo de ganado y, de manera más amplia, la posición del país dentro del mercado global haciendo más complejas las exportaciones de carne. Las circunstancias empeoran con las sequías que impactan la agricultura de secano y hacen que los pastores busquen áreas más favorables para el pastoreo de sus animales; la modificación imprevisible de los entornos ha puesto a la economía de Namibia desde hace tiempo bajo presión.
La dependencia de las exportaciones animales hace que la economía del país sea vulnerable, los brotes de enfermedad pueden resultar en serias pérdidas series de producción y bloquear en gran medida el comercio de ganado. Es posible prevenir esta enfermedad a través de la implementación de medidas sanitarias eficaces dirigidas a evitar la introducción del virus en la población animal. Los sistemas de detección precoz y de respuesta resultan igualmente importantes ya que permiten una contención y erradicación efectivas.
La situación zoosanitaria general de Namibia también está determinada por su posición geográfica, al compartir fronteras con países y áreas que no están libres de fiebre aftosa. Puede haber desplazamientos de bovinos en búsqueda de pastos a áreas en los que están presentes búfalos silvestres, lo que implica serios retos para el control de las enfermedades animales transfronterizas y la regulación de flujos fronterizos de mercancías. Estos movimientos han dado lugar a brotes tanto de perineumonía contagiosa bovina como de fiebre aftosa en animales que regresan a Namibia.
Mantener a raya las enfermedades infecciosas
Existen diferentes maneras para controlar las enfermedades endémicas. Una de ellas es un acercamiento de zonificación. Se trata de un concepto que se explica en las normas de la OMSA y que permite a un país concentrar sus recursos en un área restringida definida en donde es factible controlar y erradicar la enfermedad. Una extensión progresiva de la zona libre puede llevar a la erradicación de la enfermedad en todo el territorio de un país.
Para los países, la meta final es alcanzar un estatus zoosanitario oficial libre de enfermedad. No obstante, dada la dificultad de lograr dicho objetivo, existen beneficios innegables al establecer y mantener una subpoblación con un estatus zoosanitario específico dentro del territorio nacional, no solo en materia de prevención y control de enfermedad, también con fines de comercio internacional
La fiebre aftosa ofreció la primera oportunidad para la OMSA de establecer una lista de países oficialmente reconocidos libres de la enfermedad, ya sea en todo el territorio en zonas definidas. La zonificación se ha implementado desde 1994 y Namibia fue uno de los primeros países al que se le reconoció una zona libre de fiebre aftosa sin vacunación en 1997. Cabe destacar que, desde entonces, el país ha asegurado el mantenimiento de la zona libre de fiebre aftosa pese a los brotes que han seguido desarrollándose en el resto del país.
Beneficios de las normas internacionales de la OMSA para el comercio internacional
La Dra. Anja Boshoff-De Witt trabaja en el Consejo de la carne de Namibia, una entidad reguladora que facilita las exportaciones de ganado, carne y productos cárnicos procesados en el país. En su parecer, la puesta en práctica de las normas de bienestar animal en el mundo real puede conducir a soluciones transformadores que mejoran la subsistencia y alivian la pobreza.
La aplicación en Namibia de las normas internacionales de sanidad animal de la OMSA ha favorecido el respaldo que tanto se necesita para el crecimiento económico. Al ser un país orientado hacia las exportaciones, es esencial cumplir con estas recomendaciones.
Dr Anja Boshoff-De Witt, Directora de Normas para la carne, Consejo de la carne de Namibia
Las normas de la OMSA constituyen un lenguaje común destinado a lograr una comprensión y confianza entre los países. Su implementación a lo largo de la cadena de producción y abastecimiento es esencial para desarrollar sistemas nacionales de garantía de calidad que minimicen los riesgos potenciales para la salud humana o animal en los países importadores asociados con las mercancías comercializadas.
Un ejemplo concreto que demuestra que el estatus libre de fiebre aftosa basado en las normas internacionales y el reconocimiento oficial de su estatus zoosanitario por parte de la OMSA es la facilitación de las negociaciones de Namibia con socios comerciales interesados en el ganado y en la carne, y la promoción de una relación de confianza mutua. Al implementar estas normas, Namibia ha hecho grandes progresos en el área de la sanidad animal y el comercio seguro. Sus exportaciones de carne bovina se han ampliado a la Unión Europea, Noruega, República Popular China, Sudáfrica, Reino Unido y Estados Unidos de América. Para los productores de ganado establecidos en la zona libre de fiebre aftosa también han surgido nuevas perspectivas: la posibilidad de acceder al mercado internacional y obtener precios más altos para sus animales constituye un enorme incentivo que aumenta los recursos de sus familias.
En Namibia, el ganado de las “zonas infectadas de fiebre aftosa y de las zonas de protección” no se puede mover a la zona libre de fiebre aftosa. Los productos de ganado pueden salir de estas zonas a la zona libre si se preparan o procesan de conformidad con las normas de la OMSA, lo que implica la implementación de un comercio basado en las mercancías para el desplazamiento de carne bovina fresca.
En la actualidad, Namibia está bien encaminada en el mercado mundial de la carne. El país ocupa, respectivamente, el puesto 29 y 35 dentro de los principales países exportadores de carne bovina fresca y congelada, y abastece el 1.4 % de las exportaciones mundiales de ovejas y cabras. Igualmente, ha sido el primer país del continente africano en introducirse en el lucrativo mercado norteamericano tras haber enviado 25 toneladas de carne bovina a Filadelfia a principios del 2020.
Namibia espera seguir utilizando las normas para mejorar la sanidad animal y facilitar el comercio internacional seguro. Una meta mayor es mejorar la situación sanitaria en áreas en donde todavía existe un riesgo de fiebre aftosa, ya sea encarando el problema planteado por sus límites porosos o estableciendo nuevas zonas que puedan obtener el estatus libre de fiebre aftosa.
En 2015, Namibia experimentó uno de sus peores brotes de fiebre aftosa en la zona de protección, cuya erradicación tomó un casi un año con un costo de $13 millones. Las normas de zonificación de la OMSA contribuyeron a solucionar el brote y a sacar adelante al país. El evento constituyó una lección y un consejo de prudencia: las normas de sanidad animal ayudan a encarar los retos de sanidad animal, desbloquean el potencial económico y el acceso al comercio asegurando un mejor futuro para cada cual. Su adaptación a la legislación nacional y la inversión en su implementación son esenciales para promover la situación zoosanitaria y comercial del país.
Enfermedades animales: su impacto en la sociedad
Si una familia de Madagascar pierde a una vaca cebú por enfermedad, se ve privada de algo más que el valor del animal, ya que el ganado es esencial para su subsistencia al proveer leche para el hogar y fuerza de arado y de tiro en el campo. De hecho, se convierten en una parte íntima de la vida familiar. Las enfermedades animales también pueden tener efectos secundarios en el comercio, el suministro de alimentos, los medios de sustento y, en última instancia, la salud y el bienestar humano. Aunque estos efectos son difíciles de cuantificar, es importante llevar a cabo un análisis en la materia de tal manera que se atiendan adecuadamente las necesidades de los productores ganaderos.
Con esta perspectiva, la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA, fundada como OIE) se asoció con la Universidad de Liverpool (UoL) para promover el desarrollo de conocimientos en economía de la sanidad animal. El objetivo final es ayudar a los Servicios Veterinarios y de Sanidad de los Animales Acuáticos a tener un mayor impacto en la vida de las personas y en las economías nacionales.
En 2021, la OMSA y sus socios reunieron más de 7 millones de dólares estadounidenses destinados a poner en marcha el Programa sobre el impacto mundial de las enfermedades animales (GBADs). A través del GBADs, nos esforzamos por comprender los costos directos e indirectos de las enfermedades animales con el fin de mejorar no solo la sanidad y el bienestar de los animales, sino también el bienestar humano, especialmente en las comunidades rurales que viven de la agricultura. El impacto incluye los efectos sobre las poblaciones ganaderas y la agricultura, la carga que implican los esfuerzos de mitigación y las consecuencias comerciales.
«El programa GBADs ayudará a los Servicios Veterinarios a mejorar sus inversiones en el fortalecimiento de los sistemas de sanidad animal y la asignación de recursos, y a disponer también de una estructura de datos que les permita evaluar las políticas anteriores«, explica Jonathan Rushton, director del programa GBADs, con sede en la Universidad de Liverpool (Reino Unido).
1300 millones de personas dependen de los animales para subsistir
300 mil millones de dólares es el costo directo anual estimado de las pérdidas de ganado por enfermedades animales
Uniendo la ciencia económica con los conocimientos veterinarios
Hasta la fecha, las estimaciones del “impacto” mundial de las enfermedades animales han sido limitadas debido a la falta de un proceso sistemático y estandarizado entre países y sistemas de producción animal. ¿Cómo afectan las enfermedades animales la salud y el bienestar de los seres humanos? ¿Cuáles son las consecuencias socioeconómicas positivas de la aplicación de medidas preventivas a largo plazo? Las respuestas sólo pueden venir de la fusión de los conocimientos de las ciencias veterinarias y las económicas.
«Si sabemos lo que perdemos o lo que gastamos, tendremos una mejor idea para presentar argumentos en favor de las inversiones provenientes de los gobiernos, el sector privado o los agricultores individuales«, explica Jonathan Rushton, quien también es profesor de sanidad animal y economía de los sistemas alimentarios en la Universidad de Liverpool. «Se trata de invertir en los lugares adecuados para lograr los mejores resultados en la gestión del riesgo«.
El programa GBADs, liderado conjuntamente por la OMSA y la Universidad de Liverpool, lo implementan organizaciones y universidades que trabajan en la intersección entre las políticas públicas, el sector privado y el sector académico.
Este año, el programa entra en una nueva etapa. Hemos puesto en marcha un marco destinado a medir la carga de la sanidad animal, su impacto en las vidas humanas y las economías, y hemos iniciado un estudio de caso en Etiopía. Igualmente, se ha puesto en marcha un segundo estudio de caso en Indonesia, además de una metodología encaminada a poner a prueba las herramientas que proporcionarán datos pertinentes para el futuro. En base a estos logros, tenemos la voluntad de publicar en 2022 las primeras estimaciones del impacto de las enfermedades animales a nivel mundial y nacional.
En mayo de 2021, también se inició nuestro primer Centro colaborador para la economía de la sanidad animal, que reúne a la Universidad de Liverpool, la Universidad de Utrecht y al Instituto Veterinario Noruego. Esta colaboración facilitará la recopilación de información mediante un enfoque estandarizado y analítico, y acompañará el desarrollo de capacidades en el ámbito de la economía de la sanidad animal y la creación de centros de excelencia similares en otras regiones del mundo.

Sanidad animal para un mejor desarrollo y bienestar de los seres humanos
El ganado y los animales acuáticos son fuente para unos 1.300 millones de la población mundial de ingresos, alimentos nutritivos, ropa, fertilizantes, materiales de construcción y fuerza de tracción. Una salud deficiente de los animales se relaciona con pobreza y desnutrición. Además, repercute directamente en las mujeres que dependen de las economías rurales basadas en la agricultura, que constituyen dos tercios de los productores con bajo ingreso. Vinculando los datos existentes sobre enfermedades animales con las consecuencias socioeconómicas, el programa GBADs identificará cómo la sanidad animal repercute en los ingresos de los hogares más pequeños, en el empoderamiento de las mujeres y en el suministro equitativo de una dieta segura, asequible y nutritiva.
El enfoque que fusiona los sectores de la sanidad animal y la socioeconomía va por buen camino para orientar nuestras acciones a largo plazo. Los datos recogidos por el programa GBADs contribuirán, en última instancia, a lograr sistemas de producción animal más eficientes. También ayudará a todos los sectores a identificar los problemas de sanidad animal más devastadores que se deben abordar para evitar efectos dominantes en los medios de sustento y el bienestar de los seres humanos y los animales.
Para más información sobre el programa GBADs, haga clic aquí.
Financiación del programa GBADs: el gobierno australiano, la Fundación Bill y Melinda Gates, Brooke, la Unión Europea – DG SANTE, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), Irlanda, el Ministerio de Sanidad italiano, la Oficina de Asuntos Exteriores, de la Commonwealth y de Desarrollo del Reino Unido, y el Departamento de Sanidad y Asistencia Social del Reino Unido.
Un artículo del Informe anual de 2021: leer el original
Últimamente, la viruela del mono se ha convertido en una de las principales noticias en el campo de la salud al haber afectado ya a más de 16 000 personas en al menos 75 países en el mundo. Al igual que muchas otras enfermedades, como la COVID-19 que afectó a 23 especies animales diferentes, existe la posibilidad de que esta enfermedad supere la barrera de las especies y haga un salto a los animales domésticos y silvestres, lo que supone un riesgo para la salud de todos. En la Organización Mundial de Sanidad Animal, nuestra misión es mejorar la sanidad animal en el mundo. Puesto que la viruela del mono nos pone en peligro a todos, debemos insistir en las razones y las precauciones necesarias para reducir el riesgo de transmisión a los animales.
Si bien el contacto entre humanos impulsa el brote actual de viruela del mono, se sabe que la enfermedad es de origen animal y que, por consiguiente, puede transmitirse a ciertas especies. Se han identificado varios mamíferos silvestres susceptibles al virus de la viruela del mono, como la ardilla africana (Funisciurus congicus), la ardilla de árbol, la rata de Gambia (Cricetomys gambianus), los lirones y los primates no humanos. Mientras que algunas de estas especies presentan signos y síntomas de la enfermedad, otras pueden no mostrar ningún signo externo o visible, lo que dificulta aún más la identificación de los eventos de contagio.
Recientemente, la viruela del mono se detectó en un perro muy probablemente como resultado de la transmisión de humano a animal tras un contacto directo y cercano con sus dueños que presentaban síntomas de la enfermedad. Este fue el primer caso documentado de transmisión del virus de humano a animal. Debemos mantenernos alertas. Si el virus se transmite de los humanos infectados a los animales, se podrían establecer nuevos reservorios animales y el virus podría volverse endémico en nuevas zonas geográficas, lo que aumentaría también la incidencia de riesgos futuros en términos de salud pública.
En coordinación con sus expertos, la Organización Mundial de Sanidad Animal sigue de cerca esta situación, ya que el aumento de la prevalencia en los seres humanos puede incrementar el riesgo de transmisión a los animales y, de esta forma, alterar la epidemiología de la enfermedad
Dra. Monique Eloit, directora general de la Organización Mundial de Sanidad Animal
Debemos investigar en detalle la posibilidad de transmisión del virus de los seres humanos a los animales, con vistas a medir las probabilidades de que esto ocurra. En las zonas donde suele existir una interacción estrecha con los animales, como los zoológicos, las instalaciones de rehabilitación de fauna silvestre, los caminos dedicados al senderismo o en los hogares cuando estamos acompañados por nuestras mascotas, existe la posibilidad de un salto del hombre a los animales. El virus de la viruela del mono penetra en el organismo a través de lesiones cutáneas (incluso las invisibles a simple vista), de las vías respiratorias o de las mucosas.
Por lo tanto, es imperativo tomar algunas precauciones muy sencillas. Por ejemplo, se ha de verificar que todos los residuos, incluidos los médicos, se eliminen de forma segura y que sean inaccesibles para los roedores u otros animales carroñeros. Si existe una sospecha o confirmación de infección por el virus de la viruela del mono, se deberá evitar todo contacto directo con animales, incluido el ganado, la fauna silvestre e incluso las mascotas.
Todos debemos ser prudentes: la viruela del mono ilustra una vez más la interconexión entre la salud humana y la sanidad animal. Sólo a través de una sólida colaboración entre los expertos de distintos sectores como la salud pública, los veterinarios y las autoridades dedicadas a la sanidad de la fauna silvestre podremos luchar contra esta enfermedad y garantizar un futuro seguro para todos.
18 millones de toneladas, éste es el peso de los huevos de gallina producidos cada año en todo el mundo. Consumidos en gran medida por su aporte proteico, se producen huevos en cantidades suficientes para satisfacer la demanda de todos los habitantes del planeta y, lo que es muy importante, están disponibles a un precio relativamente bajo en comparación con la carne. Sin embargo, su coste medio ha aumentado últimamente, concretamente en Europa y en Norteamérica, donde se han incrementado los costes de producción y millones de gallinas ponedoras se han visto infectadas por la influenza aviar desde el pasado mes de octubre.
Hay por cada habitante del mundo una gallina ponedora que produce huevos: tenemos suficientes para todos
Ben Dellaert, presidente del grupo de expertos en influenza aviar, Comisión Internacional del Huevo (IEC)
Según la IEC, en comparación con el año pasado, los precios de los huevos se han disparado alrededor de un 22% en Europa y un 44% en Estados Unidos de América. El aumento de los costes en toda la cadena de suministro y la menor disponibilidad actual de piensos y granos han afectado directamente a esta subida de precios. Sin embargo, la influenza aviar, o gripe aviar, ha desempeñado un papel innegable en este fenómeno en esas regiones, según Ben Dellaert, de la Comisión Internacional del Huevo (IEC).
La gripe aviar es una grave enfermedad vírica que afecta principalmente a las aves de corral y a las aves silvestres y que a menudo provoca la muerte de las parvadas y tiene efectos socioeconómicos devastadores. Desde octubre de 2021, se han notificado a la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) más de 21 millones de casos en aves de corral en varias regiones del mundo. En comparación con años anteriores, esta cifra es significativamente más alta y un mayor número de aves han muerto. Una vez que la gripe aviar llega a una granja avícola, la enfermedad puede propagarse muy fácilmente entre las aves y hay que tomar medidas para mitigar su rápida transmisión. Una de las principales medidas de contención es el sacrificio de las aves infectadas pero también de las aves sanas, que corren el riesgo de verse afectadas por la enfermedad debido al posible contacto directo o indirecto con las aves infectadas. Algunos brotes han provocado este año el sacrificio de miles de aves. Por ejemplo, en los Países Bajos, se notificaron 33.000 casos de gripe aviar y, para mitigar su propagación, se sacrificaron más de dos millones de aves domésticas. Esto afecta inevitablemente a la capacidad de producción de huevos. La elevada mortalidad de las gallinas ponedoras, ya sea por la propia enfermedad o por las medidas de sacrificio, tiene una consecuencia directa en el número de huevos que se pueden producir. Si nos fijamos en el caso de Estados Unidos de América, el país ha perdido 25 millones de gallinas ponedoras, lo que ha reducido su producción total de huevos en un 8%. Esta disminución de la capacidad de producción conlleva una pérdida económica para los productores de huevos, lo que provoca un aumento de su precio.
Dado que suelen ser el primer grupo afectado por este problema, es necesario reflexionar sobre las repercusiones que este tipo de enfermedad tiene en los ganaderos. Si bien es normal considerar los efectos económicos en los ganaderos, ya que sufren una disminución de su actividad y de sus ingresos debido al impacto de la influenza aviar en sus parvadas, también hay efectos secundarios. Ben Dellaert, de la IEC, recuerda el impacto emocional adicional:
Cuando tus animales mueren por esta enfermedad y tienes que deshacerte de ellos, siempre es algo terrible
Ben Dellaert, presidente del grupo de expertos en influenza aviar, Comisión Internacional del Huevo (IEC)
Además, cuando tu granja aún no se ha infectado con la gripe aviar, vives también con la amenaza constante de que pueda llegar a tus aves.
Además de los huevos, también se puede esperar por las mismas razones que haya menos disponibilidad de otros productos básicos, como la carne de ave, y que sean más caros. Esta situación nos demuestra que las enfermedades animales, como la gripe aviar, pueden perturbar los medios de sustento y las economías, y amenazar la
seguridad alimentaria en todo el mundo. Por ello, la aplicación de medidas de prevención, como el establecimiento de una vigilancia adecuada y el refuerzo de la bioseguridad en las explotaciones, es fundamental para evitar otros efectos negativos.
Es invierno, estamos cansados, con dolor de cabeza, contracturas musculares y molestias en la garganta: claros indicios del comienzo de la temporada gripal. Todos los años, normalmente en otoño e invierno, millones de personas en todo el mundo contraen la gripe, una forma corta de designar a la “influenza”. En la actualidad, la vacunación constituye uno de los medios más conocidos para proteger a los seres humanos contra los virus que, cada año, son responsables de cientos de miles de infecciones causadas por la gripe estacional. Dada la continua evolución de los virus de la influenza, incluidos los de los animales, las vacunas tienden a perder eficacia y, para mantenerla, es necesario desarrollar nuevas vacunas periódicamente. Cada seis meses, se reevalúa la composición de las vacunas humanas contra la gripe, en base a los datos obtenidos a partir de la vigilancia de las cepas de virus que circulan en el ser humano y los animales, en particular en el caso de las cepas con potencial zoonótico.
Frenar la propagación de la influenza estacional mediante la vacunación
Responsable de alrededor de cinco millones de casos de enfermedad grave y de 290.000 a 650.000 muertes humanas por año, la gripe estacional continúa siendo una de las principales preocupaciones en materia de salud pública. Estas epidemias anuales se ven alimentadas por la constante capacidad evolutiva de los virus de la gripe, cuyas propiedades pueden cambiar, haciendo que los virus sean más transmisibles y que las vacunas actuales pierdan eficacia.
Desde la década de 1940, hace 80 años, la investigación médica puso a disposición una medida eficaz para combatir la gripe: una vacuna anual. Por diversos motivos, la vacunación sigue siendo una de principales recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), especialmente para las personas de alto riesgo. En primer lugar, vacunarse contra la gripe evita que muchas personas presenten los síntomas de la enfermedad y que, si se enferman, solo padezcan una enfermedad leve. Por ejemplo, en los Estados Unidos de América, durante el período 2019-2020, la vacunación contra la gripe evitó alrededor de 7,5 millones de casos. Sin embargo, la razón más importante es que vacunarse ayuda a mitigar la propagación de la enfermedad y a alcanzar la inmunidad de la población.
Dos veces al año, la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) y sus socios contribuyen a la vigilancia de los virus de la influenza en los animales, incluidos aquellos con potencial pandémico para los seres humanos, recogiendo y analizando datos sobre estos virus, como los de la influenza aviar. Ayudamos a garantizar que, en caso de que estos virus con potencial zoonótico den el salto de los animales al hombre y provoquen una pandemia, se elabore rápidamente una vacuna adecuada, con la mejor protección posible.
Estudiar los virus de la influenza aviar para desarrollar las vacunas destinadas a los seres humanos
Una vacunación eficaz requiere que se lleve a cabo una vigilancia importante en el hombre y en los animales y que se vigilen los virus animales con potencial zoonótico que, posiblemente, no coincidan con las cepas utilizadas en las vacunas antigripales actuales. Cuando se detectan dichos virus, es fundamental tenerlos en cuenta a la hora de elaborar vacunas prepandémicas. En este sentido, la OMS difunde recomendaciones cada dos años sobre la composición actualizada de las vacunas antigripales, teniendo en cuenta los conocimientos de la OIE sobre la circulación de los virus de la influenza en los animales.
Las influenzas animales, como la influenza aviar, comparten similitudes genéticas con los virus de la gripe humana. Debido a su potencial de evolución genética y a su capacidad de transmisión a los seres humanos, los virus de la influenza aviar se consideran un problema de salud pública. La influenza aviar, comúnmente conocida como gripe de las aves, y la gripe humana están vinculadas dentro de un sistema complejo. Su constante evolución exige una importante vigilancia a efectos de reunir los datos necesarios para desarrollar las vacunas. La OIE, que establece normas internacionales de vigilancia, trabaja con socios internacionales como la OMS y la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), así como con sus Laboratorios de Referencia, con el objetivo de reunir información científica sobre los virus de la influenza animal. Además, la OIE insta a los países a notificar los brotes de influenza aviar y a compartir sus datos a través de su Sistema Mundial de Información Zoosanitaria (WAHIS).
Cuando la iniciativa viene del sector animal
“Para que se reduzca al mínimo el impacto y los riesgos para los animales y los seres humanos, es fundamental que el sector de la sanidad animal asuma el liderazgo en el seguimiento de los virus de la influenza en los animales, en el análisis de los datos y en el intercambio de esta información con la comunidad internacional.”
Dr. Gounalan Pavade, coordinador científico de la influenza aviar de la Organización Mundial de Sanidad Animal.
En el proceso de desarrollo de las vacunas para los seres humanos, los conocimientos veterinarios son fundamentales. Como parte de su mandato inicial, la OIE garantiza la difusión de la información científica sobre sanidad animal. Estos datos se recopilan a través de la plataforma WAHIS y se complementan con datos genéticos y antigénicos transmitidos por los laboratorios de referencia de la OIE y los laboratorios nacionales de sanidad animal de todo el mundo. Esta contribución internacional permite que la OMS utilice esta información crucial del sector de la sanidad animal para determinar y actualizar sus recomendaciones sobre las vacunas humanas contra los virus de la gripe.

Asimismo, desde 2005, la red conjunta OIE-FAO de expertos de alto nivel en la influenza animal (OFFLU) trabaja de forma bilateral con expertos de laboratorios nacionales y de referencia de todo el mundo, con el fin de fomentar la publicación de datos relacionados con las cepas de la influenza animal en bases de datos de acceso público. No se puede negar que, en general, analizar e intercambiar datos científicos sobre las influenzas animales con la comunidad científica es crucial para actualizar las vacunas y adaptarlas a los virus circulantes.
Sin embargo, la labor de los veterinarios no termina aquí. Todos los años, la Red OFFLU, a través del Sistema Mundial de Vigilancia y Respuesta a la Gripe (GISRS) de la OMS (encargados de recomendar las cepas a utilizar en las vacunas contra la gripe humana), brinda datos moleculares y epidemiológicos que representan la base de la selección de la composición de la próxima vacuna para seres humanos capaz de prevenir una pandemia.
El potencial pandémico de la influenza requiere el concepto “Una sola salud”
“La influenza aviar es el claro ejemplo de una enfermedad que puede afectar tanto a los humanos como a los animales. Considerar un enfoque conjunto de la epidemiología y las características de los virus que circulan en animales y seres humanos y analizar la influencia del entorno sobre los patrones de transmisión, es clave para abordar la enfermedad de forma eficiente y constituye la base del enfoque ‘Una sola salud.”
Dra. Lina Awada, epidemióloga veterinaria de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE).
En las últimas décadas, se ha observado la transmisión de los virus de la influenza entre distintas especies. En particular, el hombre se ha infectado por la influenza aviar en varias ocasiones, incluso durante el episodio objeto de preocupación mundial de 2005/2006, cuando se registró un pico de propagación del subtipo H5N1 en el hombre. Aunque el riesgo de transmisión de la influenza aviar a los humanos sigue siendo bajo, estas infecciones zoonóticas esporádicas nos recuerdan que aún persiste la amenaza de una pandemia de gripe. En esta era de la COVID-19, no podemos bajar la guardia y, en todos los sectores, debemos trabajar mancomunados en pos de una colaboración internacional para el control y la respuesta a la enfermedad. Con miras a una mejor preparación frente a futura pandemia, el mundo debe adoptar el concepto “Una sola salud“, que reconoce la interdependencia de la salud humana, la sanidad animal y la salud del medio ambiente.
3 datos sobre los virus de la influenza
“Gripe”, una forma corta de denominar a la influenza
La primera pandemia conocida de influenza se produjo en 1580
La primera vacuna contra la gripe se elaboró hace 80 años, en la década de 1940
La Méthode Scientifique (El Método Científico), de Nicolas Martin – France Culture. La grippe aviaire : mon rhume en plumes – Influenza aviar: mi resfriado en plumas · 14.02.2022
Más conocida como gripe aviar, la influenza aviar ha suscitado mucho interés en todo el mundo. Actualmente en el pico de su temporada y responsable de graves impactos en las aves domésticas y silvestres como en nuestras vidas, la gripe aviar merece la atención de todos.
El reportero de la radio France Culture, Antoine Beauchamp, se reunió con nosotros en la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) para entrevistar a nuestra epidemióloga veterinaria, la Dra. Lina Awada, al respecto.
La transmisión se centra en la situación mundial actual de la gripe aviar, el papel de nuestra Organización y las medidas que debemos tomar para detener la enfermedad.
Escuche a continuación nuestros 3 puntos destacados para obtener más información:
- Los países son responsables de establecer una vigilancia adecuada en su territorio, siguiendo las Normas Internacionales de la OIE;
- La notificación oportuna de los brotes de gripe aviar a la OIE es crucial;
- Después de la validación, la OIE comparte públicamente las alertas de brotes, para que la comunidad internacional pueda estar mejor preparada contra la enfermedad.
- Las medidas de bioseguridad y buenas prácticas de higiene en granjas y mercados de aves vivas son fundamentales para prevenir la enfermedad;
- Una vez que se detectan brotes de gripe aviar, se pueden implementar medidas de control, como se describe en las Normas Internacionales de la OIE.
- La gripe aviar puede afectar tanto a humanos como a animales;
- Por lo tanto, debemos abordar la gripe aviar bajo un enfoque de Una sola salud, que considere la salud humana, la salud animal y el medio ambiente como interdependientes.
Acceda al programa completo aquí (en francés)
La transformación digital figura como un objetivo clave en el Séptimo Plan Estratégico de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE), y es una respuesta fundamental a la necesidad que tiene la OIE de convertirse en una organización más ágil y moderna. Se trata de un cambio vital en vista del creciente uso de las tecnologías de la información para respaldar la reglamentación relativa a la sanidad y el bienestar animal y a la salud pública veterinaria.
La OIE se encarga de la recopilación, el análisis y la difusión de un gran volumen de datos oficiales, a través de diversas plataformas y procesos. Los datos de la Organización ayudan tanto a las instancias decisorias nacionales como a la comunidad internacional a tomar decisiones con base empírica. La gestión de los datos para aportar valor añadido se está convirtiendo en una tarea cada vez más compleja y digitalizada. En este sentido, es necesario que las organizaciones encargadas de recopilar, gestionar y comunicar los datos lo hagan desde una perspectiva estructurada y estratégica, de conformidad con las mejores prácticas internacionales. La OIE, consciente de su papel de administradora de los datos zoosanitarios mundiales, debe garantizar que sus sistemas de gobernanza de datos gestionen la información de forma segura y proporcionen a la comunidad internacional acceso a conjuntos de datos validados. Se espera que, de este modo, estos datos se conviertan en un valioso recurso que permita obtener importantes conocimientos e información, un proceso al que contribuye el hecho de garantizar la compatibilidad con los datos provenientes de fuentes externas de confianza. El desarrollo de una sólida cultura digital será crucial para impulsar el uso innovador de los datos y apoyar la transformación digital de la OIE.
En la actualidad, la Organización está definiendo sus expectativas en materia de administración de datos mediante el establecimiento de un marco de gobernanza de datos. Entre estas expectativas se incluye dar prueba de una gestión responsable de los datos y mejorar el acceso a estos por parte de los Miembros, respetando al mismo tiempo las cuestiones de privacidad y propiedad intelectual. De esta labor se desprenderán normas y procedimientos esenciales para toda la Organización, al tiempo que se determinará el desarrollo y la dirección de cada uno de nuestros sistemas de información clave, incluidos aquellos a los que los Miembros de la OIE contribuyen regularmente (por ejemplo, el Sistema Mundial de Información Zoosanitaria, la base de datos sobre el uso de antimicrobianos, el Proceso de mejora de las prestaciones de los Servicios Veterinarios, y el reconocimiento oficial del estatus sanitario).
El Observatorio de la OIE utilizará datos procedentes de múltiples flujos de trabajo de la Organización, así como de fuentes externas. El desarrollo de prototipos nos ayuda a comprender de qué datos se dispone actualmente y en qué forma; cómo los procesos analíticos aplicados a estos datos pueden contribuir a los objetivos del Observatorio; y cómo se pueden presentar los resultados de estos análisis a los responsables de los flujos de trabajo de la OIE y a sus Miembros para que tengan el mayor impacto posible a la hora de impulsar una mejor implementación de las normas internacionales de la OIE. La creación de prototipos permitirá que cada uno de los flujos de trabajo de la Organización identificados en el marco de seguimiento de las normas establecido por el Observatorio de la OIE pueda realizar contribuciones sistemáticas y continuas al informe anual sobre la implementación de las normas del Observatorio de la OIE.
El Observatorio de la OIE está impulsando el desarrollo de sistemas de información que fomentan la interoperabilidad de los datos, los procesos analíticos repetibles de valor añadido, las visualizaciones de datos intuitivas e informativas y los bucles de retroalimentación para las mejoras del sistema. De este modo, el Observatorio está actuando como un fuerte impulsor de la transformación digital y de la administración de los datos en todos los programas de la OIE centrados en sus Miembros.
Un artículo del Boletín de la OIE: leer el original

Lee nuestro informe anual sobre “Mejores datos para una mejor sanidad animal” para saber cómo La Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) lidera proyectos innovadores para que los datos relacionados con la sanidad animal sean accesibles para todos.
La Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE), la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización Internacional de Policía Criminal (INTERPOL) colaboran en un proyecto internacional encaminado a consolidar una resiliencia mundial sostenible frente a las emergencias zoosanitarias causadas por el agroterrorismo y la agrocriminalidad mediante la cooperación interinstitucional.
El proyecto, establecido en octubre de 2018, tiene por objeto promover la coordinación a escala nacional, regional e internacional. Para ello, se centra en regiones en las que la labor previa de las tres organizaciones ha permitido detectar lagunas en diversos aspectos relacionados con la gestión de emergencias que pueden hacer que los países sean vulnerables al agroterrorismo y la agrocriminalidad. Las regiones seleccionadas son el Oriente Medio, África del Norte y el Sudeste Asiático. Ahora bien, aunque el proyecto se focaliza en dichas regiones, sus resultados serán pertinentes para todos los países del mundo.
A fin de garantizar que las capacidades creadas sean adecuadas para los fines que se persiguen, actualmente se está evaluando la situación mundial en cuanto a la gestión de emergencias, entre otras cosas identificando las áreas que son vulnerables al agroterrorismo y la agrocriminalidad, analizando la relación costo-eficacia de la inversión en la preparación, y utilizando las herramientas de la OIE, la FAO y la INTERPOL para examinar la gestión de emergencias, incluida la relación entre las autoridades encargadas del cumplimiento de la ley y el sector veterinario.
Basándose en esta información, se están diseñando herramientas, talleres y ejercicios de simulacro que se pondrán a prueba en las regiones seleccionadas. La capacitación incluirá talleres sobre los principios de la gestión de emergencias, en los que se analizará cómo diseñar, poner en práctica y aprender de un ejercicio de simulacro, cómo redactar un plan de contingencia, y cómo dirigir y controlar la situación durante un episodio de agroterrorismo. Para poner a prueba las capacidades nacionales y regionales, se realizarán ejercicios teóricos de simulacro basados en casos hipotéticos de agroterrorismo o agrocriminalidad. Todas las actividades contarán con participantes tanto de las autoridades encargadas del cumplimiento de la ley como del sector veterinario.
Estas actividades culminarán con un ejercicio de simulacro internacional que servirá para poner a prueba la coordinación y la comunicación a nivel nacional (de los países seleccionados), así como a nivel regional e internacional. El ejercicio se diseñará en torno a la respuesta ante un caso hipotético de agroterrorismo que requerirá la cooperación de las autoridades encargadas del cumplimiento de la ley y del sector veterinario.
Por último, al término del proyecto se celebrará una conferencia mundial sobre gestión de emergencias para mostrar las actividades llevadas a cabo a un amplio público multisectorial e interdisciplinario. Los asociados del proyecto esperan recabar el apoyo de la comunidad internacional para adoptar un enfoque relativo a las emergencias zoosanitarias que tenga en cuenta todos los peligros; promover la inclusión de los Servicios veterinarios en los marcos pangubernamentales de gestión de emergencias y desastres mejorando la coordinación entre las autoridades encargadas del cumplimiento de la ley y el sector veterinario; y fomentar una red internacional de gestión de emergencias más sólida.
Agradecemos al Programa de Reducción de la Amenaza de las Armas (WTRP) del Ministerio de Asuntos Mundiales de Canadá por apoyar este proyecto.
Un artículo del Boletín de la OIE: leer el original
Durante los últimos seis años, Namibia ha desarrollado e implementado una estrategia nacional para combatir la rabia, con el apoyo técnico de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA anteriormente OIE), el Friedrich-Loeffler-Institut (FLI) en Alemania y la financiación del Gobierno alemán. El país ha registrado una reducción significativa del número de casos de rabia.
Namibia ha demostrado su compromiso con la lucha contra la rabia transmitida por perros durante varios años. Recientemente, en la 88.ª Sesión General de la Asamblea Mundial de los Delegados Nacionales ante la OMSA, la Asamblea Mundial validó el programa oficial de control de la rabia transmitida por perros de Namibia, la hoja de ruta del país para combatir el virus gracias a una planificación cuidadosa y una estrategia sanitaria. Para obtener la validación, los países deben cumplir con las Normas Internacionales de la OMSA y la Organización revisa cuidadosamente sus solicitudes con el fin de verificar la eficacia de las medidas aplicadas. Con este gran logro, Namibia adquiere una ventaja considerable para promover y obtener apoyo para continuar implementando su programa de control.

El desafío es eliminar la rabia en Namibia
El virus de la rabia ha sido una preocupación desde hace mucho tiempo para las autoridades responsables de la salud humana y la sanidad animal en la Comunidad de Desarrollo de África Austral (SADC), compuesta por 16 Estados miembros, incluido Namibia, donde se calcula que el número de muertes humanas anuales por causa de la rabia es de 6300. Los niños son particularmente vulnerables a la enfermedad. Afortunadamente, una persona expuesta que pueda recibir un tratamiento antirrábico adecuado (profilaxis posterior a la exposición) después de una mordedura puede recuperarse por completo, pero el tiempo es un factor clave. Sin embargo, uno de los desafíos en Namibia es el hecho de que las regiones poco pobladas del norte, donde la rabia es extremadamente endémica en los perros, también tienen un acceso limitado a la atención médica.
La rabia es una zoonosis, lo que significa que puede transmitirse de animales a humanos. De hecho, alrededor del 99% de los casos de rabia en humanos es causado por mordeduras de perro, por lo que fomentar la vacunación de los perros y, en mayor medida, la propiedad responsable de los perros, son clave para combatir esta enfermedad mortal.
Esto no siempre es fácil de implementar, puesto que, en las áreas comunales del norte de Namibia, son muchas las personas que continúan practicando un estilo de vida nómada en busca de áreas de pastoreo para sus rebaños. Su destino y calendario han cambiado debido al cambio climático y, como consecuencia, los funcionarios gubernamentales, como los Servicios Veterinarios, tienen más dificultades para coordinar campañas eficaces de eliminación de la rabia en las áreas necesitadas. Con los brotes recientes de enfermedades animales en otras especies, también han aumentado estos desafíos, exigiendo que se destine el presupuesto disponible a cubrir los brotes de fiebre aftosa y responder a la crisis de la COVID-19.
Durante su trabajo para combatir la rabia transmitida por perros, los funcionarios de Namibia debían enfrentar numerosos problemas simultáneamente. El establecimiento de cifras precisas sobre el número de perros y su tasa de vacunación en diferentes regiones ha sido un desafío, es el resultado directo del alto nivel de rotación de la población canina. La precisión de esas cifras y la elevada tasa de rotación tienen un impacto en la forma en que un país puede medir la eficacia de la vacunación canina.

Namibia avanza a grandes pasos contra la rabia
A pesar de estos desafíos, Namibia ha logrado enormes avances en la reducción del número de casos de rabia en perros y, por lo tanto, en humanos en el marco de su estrategia nacional. El país comenzó su primera campaña de vacunación contra la rabia en mayo de 2016 y la aplicó en los 263 000 km² de las ocho áreas comunales del norte en 2017. Esta región fue seleccionada como una prioridad debido a la elevada concentración de la rabia en su población canina. El proyecto ya ha arrojado resultados positivos, puesto que el número de muertes humanas por rabia en esta región disminuyó de 23 en 2015 (más alto que el promedio nacional) antes del proyecto a solo dos en 2019.

Para apoyar sus esfuerzos, la OMSA, con el generoso apoyo del Ministerio Federal de Alimentación y Agricultura de Alemania, donó 650 000 dosis de vacuna antirrábica para ayudar a promover sus campañas de vacunación masiva de perros, un componente fundamental para una estrategia eficaz de eliminación de la rabia. Según el Dr. Nehemia Hedimbi, coordinador de campañas contra la rabia para Namibia, si bien recibir dosis es fundamental, también existen muchos otros desafíos que los Servicios Veterinarios nacionales deben considerar para desplegar con éxito una campaña, incluyendo, principalmente: la formación de vacunadores y técnicos veterinarios en todas las regiones, la escasez de transporte y mano de obra disponible, así como la movilización de recursos necesarios para las campañas de vacunación. Con la perspectiva de satisfacer algunas de estas necesidades, la OIE ha brindado dese hace tiempo apoyo técnico y de coordinación a los veterinarios para organizar las campañas de lucha contra la rabia y ha proporcionado las herramientas necesarias, como materiales de diagnóstico y dispositivos electrónicos, para realizar el trabajo de manera eficaz.
Cooperación transfronteriza

Las Autoridades Veterinarias de Namibia no trabajaron de forma aislada. Conscientes de que la frontera porosa entre Angola y Namibia facilita la propagación de la rabia en los perros en ambos países, los dos países unieron sus esfuerzos para eliminarla. Para 2019, habían creado un comité técnico conjunto entre sus Servicios Veterinarios nacionales. Desarrollaron un plan de eliminación de la rabia para el sur de Angola y un plan de armonización transfronteriza que estaban destinados a ayudar a reducir la incidencia de la rabia transmitida por perros. Para promover este resultado, la OMSA, con el apoyo de la Unión Europea, donó 140 000 dosis de vacuna antirrábica a Angola. Al analizar la experiencia, el Dr. Hedimbi está satisfecho con su progreso y comenta que trabajar con otras naciones en un problema de sanidad común puede ser complicado. «Las prioridades de los otros países son diferentes», dice. «Algunos países no tienen una estrategia nacional de control de la rabia y algunos carecen de campañas de vacunación». En el marco de una verdadera colaboración de Sur a Sur, Namibia brindó apoyo técnico a Angola sobre la rabia y compartió vacunas antirrábicas para perros. También se invitó a colegas angoleños a las reuniones de planificación y seguimiento sobre la rabia para mantenerse informados. Y más importante aún, los dos países están en contacto permanente para estar actualizados sobre nuevos casos de rabia a lo largo de su frontera común.
El camino hacia la eliminación de la rabia transmitida por perros en Namibia
De cara al futuro, Namibia no disminuirá sus esfuerzos con la expectativa de que la eliminación de la rabia sea una realidad próximamente. El Dr. Hedimbi es optimista y dice que «si Namibia dedica los recursos y los esfuerzos necesarios, la rabia transmitida por perros pronto se eliminará». Entre esos recursos y esfuerzos se incluyen la organización de más campañas de vacunación canina, el perfeccionamiento de la gestión de la población canina y, definitivamente, la implementación de más campañas de sensibilización en el país, así como la colaboración con el sector de la salud humana bajo un enfoque «Una sola salud». Namibia enviará anualmente a la OMSA un informe sobre el progreso de estas actividades contra la rabia con el fin de recibir una nueva confirmación de su estatus respecto de la enfermedad, lo que promoverá la política gubernamental. Gracias al apoyo de la OIE para su programa oficial de control, el país logrará crear un futuro más seguro y saludable para todos sus ciudadanos, tanto humanos como caninos.

Recientemente, Filipinas obtuvo la validación de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA fundada como OIE) para su programa oficial de control de la rabia transmitida por los perros. Se trata de un reconocimiento crucial que permitirá salvar muchas vidas en todas las regiones y poblaciones, mejorando tanto la salud humana como la sanidad animal.
Hace unos años, Sarah observaba cocinar a su madre Susan, una vendedora de comida de 48 años que preparaba los tradicionales buñuelos de banana en su casa situada en una zona rural de Filipinas. Esta escena idílica finalizó cuando un perro callejero surgió de la nada, a gran velocidad y mordió furiosamente la cara de la niña. Tratando de evitar el pánico, Susan tomó en sus brazos a su angustiada hija y le lavó la herida con agua corriente y jabón. Más tarde, otras dos personas (un vendedor de helados y un conductor de triciclos) fueron mordidas por el mismo perro, que luego se descubrió que estaba rabioso. Susan se comunicó con las autoridades para denunciar el ataque. A las tres víctimas se les aconsejó que se dirigieran de inmediato al hospital de la ciudad de Naga para que recibieran los cuidados pos exposición. Dos “tanod” (policías) del “barangay” (barrio) pudieron atrapar al perro y llevarlo a la oficina veterinaria más cercana. Tras ser aislado y puesto en observación, se procedió a la eutanasia del animal, puesto que sus síntomas se habían agravado y había dado positivo a la prueba de la rabia.
En Filipinas, estos hechos son usuales. Un impresionante porcentaje de los casos de rabia (82 %) se debe a las mordeduras de los perros vagabundos, un problema que el país está tratando de gestionar. La rabia sigue suponiendo un gran desafío para su población: cada año, más de un millón de filipinos sufren mordeduras de perros y casi la mitad son niños menores de cinco años.
Los perros vagabundos participan en gran medida en la transmisión de esta enfermedad. Algunos sirven de perros guardianes de las casas, lo que implica que pasan la mayor parte del tiempo al aire libre, en contacto con otros animales y la naturaleza. Si bien se han promulgado ordenanzas contra esta práctica, los perros guardianes siguen existiendo en las zonas más alejadas donde la falta de acceso a un tratamiento médico supone una dificultad mayor para las víctimas de las mordeduras.
A pesar de que el gobierno destina anualmente 500 millones de pesos (unos 8,5 millones de euros) a la vacunación de los seres humanos contra la rabia, cada año mueren entre 200 y 300 personas. No obstante, en la última década, se ha observado una tendencia más positiva: la tasa de incidencia anual de exposición a la rabia bajó de 285 en 2007 a menos de 222 en 2020. Además, se han podido salvar muchas vidas gracias a una mayor sensibilización sobre la enfermedad y a un protocolo de búsqueda de atención médica rápida en caso de mordedura -en lugar de recurrir al curandero o “tandok”-.
Hacia la validación del programa de control: el valor de los esfuerzos colaborativos
En 2007, al promulgarse la ley antirrábica, se creó un marco jurídico claro para la prevención y el control de la rabia en el que se definen las principales responsabilidades de cada entidad y departamento de las diferentes autoridades nacionales.
Filipinas superó una nueva etapa gracias a la validación de su programa oficial de control de la rabia transmitida por perros durante la 88.a Sesión General de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA), en mayo de 2021. Namibia y Filipinas son los primeros Miembro de la OMSA que reciben este reconocimiento.
Este logro representa un gran avance en la lucha mundial contra la rabia y el reconocimiento por parte de la OMSA brinda a Filipinas argumentos sólidos para abogar por un aumento de la ayuda gubernamental, con el fin de frenar y detener progresivamente la propagación de la enfermedad. Además, garantiza un mayor acceso al refuerzo de las capacidades, los conocimientos y a una mayor coordinación regional.
A escala internacional, la Organización ha respaldado de manera constante los esfuerzos de Filipinas para erradicar la rabia transmitida por los perros. En 2013, la Oficina de Industria Animal (BAI) recibió 500.000 dosis de vacunas antirrábicas a través del banco de vacunas contra la rabia de la OMSA que fueron financiadas por la Unión Europea. Este banco proporciona a los Miembros de la OMSA vacunas de alta calidad en el momento oportuno, a un precio bajo y fijo, establecido para acompañar sus estrategias nacionales de eliminación de la rabia. Gracias a la financiación australiana, en 2014, Filipinas recibió 320.000 dosis de vacunas y, en 2015, su número aumentó a 300.000. Con el fin de seguir apoyando las campañas de vacunación contra la rabia en Filipinas y en otros países del sudeste asiático, la Organización Mundial de Sanidad Animal se ha asociado con la BAI y con Australia en torno al proyecto STANDZ (Stop Transboundary Animal Diseases and Zoonoses). La iniciativa, diseñada para desarrollar una mejor comprensión de las funciones de los distintos organismos a la hora de tratar las mordeduras de perro y los casos de rabia, ha resultado fundamental para que el país mejore su programa de control de la rabia. A través del proyecto STANDZ, la OMSA participó en la elaboración del plan destinado a la eliminación de la rabia transmitida por los perros (Oplan RED), lo que más tarde llevó a Filipinas a solicitar la validación de su plan nacional contra la rabia. De 2015 a 2020, la OMSA y la Organización Mundial de la Salud (OMS) apoyaron continuamente a Filipinas participando en las numerosas entregas de vacunas organizadas en el país (18 entregas de vacunas para un total de 15,7 millones de dosis de vacunas antirrábicas).
“La OMSA nos apoyó en la implementación de las campañas de vacunación canina y nos ayudó a mejorar la colaboración multisectorial en Filipinas”, afirma la Dra. Daphne Jorca, veterinaria del Departamento de Agricultura de la BAI. La profesional explica que los programas contra la rabia son el resultado de un mayor compromiso tanto de los responsables políticos como de los responsables de la implementación, desde los veterinarios y paraprofesionales de veterinaria hasta el sector de la salud pública en general. La ausencia de rabia constituye un bien público que se logra aplicando las herramientas disponibles en la actualidad y tomar conciencia de ello ha impulsado a los organismos gubernamentales a realizar las inversiones necesarias para eliminar esta enfermedad.
De cara al futuro
Si bien en el horizonte de Filipinas se vislumbra un futuro sin rabia, aún quedan algunos obstáculos por superar, puesto que se requieren más fondos y recursos humanos para implementar las acciones y acompañar a las familias afectadas por la rabia. Al mismo tiempo, los cambios en la dirección de las instancias gubernamentales y en las organizaciones implicadas generan nuevos desafíos: cada tres o seis años se debe sensibilizar a los responsables políticos y a los líderes de las organizaciones para que se familiaricen con la situación de la rabia y, de esta manera, se garantice el presupuesto necesario para llevar a cabo los diversos proyectos y actividades.
Sin embargo, la Dra. Jorca confía en que una solución nacional contra la rabia transmitida por perros permitiría a Filipinas obtener beneficios en otros ámbitos. “Queremos eliminar la enfermedad. Una vez eliminada la rabia, el gobierno podrá reorientar los fondos a otras enfermedades tropicales desatendidas o a problemas de salud humana”, explica.
Además de la postura del gobierno orientada a detener la rabia, cabe resaltar la sensibilización de la comunidad que ha sido fundamental para el éxito de los esfuerzos de control de la rabia en Filipinas. Cada año, en el mes de marzo, se celebra el “Mes de la Concientización sobre la Rabia”, que incluye una amplia campaña de información sobre la prevención y el control de esta enfermedad, junto con campañas gratuitas de vacunación masiva de perros en todo el país. Además de educar a las personas para que busquen la atención médica adecuada tras una mordedura, las intervenciones en las escuelas han demostrado una capacidad de fomentar un cambio de comportamiento, específicamente entre los propietarios de perros. En 2019, la educación sobre la rabia se integró en los planes de estudio, pero el programa se suspendió debido a la pandemia de la COVID-19; su reanudación está prevista en un futuro próximo.
Ninguno de los resultados graduales alcanzados en la lucha contra la rabia hubieran sido posible sin los esfuerzos mancomunados de los distintos responsables nacionales: el departamento de agricultura, salud, interior y el gobierno local, las instancias educativas, los responsables locales, las organizaciones no gubernamentales, las organizaciones internacionales, el mundo académico, la Asociación Médica Veterinaria de Filipinas, así como el colegio de veterinarios provinciales, urbanos y municipales de Filipinas. El objetivo común para que todo el país esté libre de la rabia transmitida por los perros refleja un verdadero compromiso con el enfoque “Una sola salud”; cada organismo hace su propia contribución y trabaja de manera conjunta.
La futura eliminación exitosa de la rabia representa un esfuerzo de colaboración. En los próximos años, se impone una acción continua gubernamental, el apoyo internacional a través de la OMSA, la OMS y los donantes, junto con la sensibilización y la educación del público. La Dra. Jorca evoca la necesidad de eliminar la rabia humana, algo que no puede hacer un solo organismo o sector. “Como decimos en Filipinas, Ang pagsugpo sa Rabies ay sama-sama, hindi kanya-kanya: la eliminación de la rabia no constituye un enfoque individual sino colectivo”.


