En 2024, los incendios forestales arrasaron aproximadamente 2,6 millones de hectáreas del Pantanal, uno de los humedales tropicales más grandes del mundo y uno de los mayores reservorios de biodiversidad del planeta, destruyendo el hábitat de innumerables animales silvestres y poniendo en peligro la producción ganadera y los medios de vida de las comunidades rurales. El Pantanal es solo un ejemplo de un desafío mundial cada vez mayor. En los últimos años, graves incendios forestales han afectado al sur de Europa, la cuenca amazónica, Oceanía, partes de América del Norte y numerosas regiones tropicales, demostrando que ninguna región está a salvo.

En 2025, se estima que ardieron 335 millones de hectáreas en todo el mundo, lo que ilustra que unas temporadas de incendios cada vez más severas están afectando a los ecosistemas, el ganado, la fauna silvestre y las comunidades en todos los continentes habitados.

Como destaca el informe El Estado de la sanidad animal en el mundo 2026, el mundo se enfrenta a riesgos para la sanidad animal cada vez más complejos, impulsados por el cambio climático, la transformación de los ecosistemas y la creciente presión sobre los Servicios Veterinarios. En 2026, el fenómeno de El Niño-Oscilación del Sur (ENSO) agrava aún más las sequías y las condiciones meteorológicas extremas en todo el mundo, incrementando el riesgo y la intensidad de los incendios forestales. Por ello, fortalecer la resiliencia de los Servicios Veterinarios no solo constituye una inversión en sanidad animal, sino también en la preparación frente a las emergencias relacionadas con el clima y el medio ambiente, que son cada vez más frecuentes y complejas.

Si bien las devastadoras consecuencias de los incendios forestales sobre las personas y el medio ambiente son ampliamente reconocidas, sus efectos sobre los animales suelen recibir menos atención. Los incendios pueden provocar un sufrimiento y una mortalidad animal generalizados, alterar la producción ganadera, destruir hábitats y biodiversidad, y comprometer los medios de vida de las comunidades rurales. También pueden modificar la forma en que interactúan la fauna silvestre, los animales de producción y las personas mucho después de que las llamas se hayan extinguido. La fauna desplazada puede acercarse a zonas agrícolas y asentamientos humanos, el ganado suele ser trasladado entre regiones y los ecosistemas degradados pueden alterar la dinámica y los mecanismos de transmisión de enfermedades. Estos efectos en cascada demuestran por qué la preparación frente a los incendios forestales requiere una acción coordinada entre los sectores de la sanidad animal, la salud pública, el medio ambiente y la gestión de emergencias.

Los Servicios Veterinarios están en una posición única para contribuir a lo largo de todo el ciclo de gestión de desastres. Antes de que se produzcan los incendios, apoyan la prevención (por ejemplo, mediante la promoción del pastoreo y la planificación del uso del suelo), la preparación y la planificación de emergencias. Durante las emergencias, contribuyen a la evacuación de animales, la atención veterinaria de urgencia, las evaluaciones del bienestar animal y la coordinación con los equipos de respuesta. En la fase de recuperación, los Servicios Veterinarios ayudan a restablecer los servicios esenciales de sanidad animal, fortalecer la vigilancia de enfermedades, supervisar la salud del ganado y de la fauna silvestre, y apoyar la recuperación de los medios de vida rurales y de los ecosistemas afectados.

Proteger la sanidad y el bienestar de los animales durante los incendios forestales también fortalece la seguridad alimentaria, protege la biodiversidad, sustenta los medios de vida y refuerza la resiliencia de las comunidades. Integrar los Servicios Veterinarios en la preparación frente a los incendios forestales no consiste únicamente en proteger a los animales, sino en fortalecer la resiliencia de sistemas interconectados que incluyen a las personas, los animales y el medio ambiente.

A pesar de su contribución esencial, en muchos países los Servicios Veterinarios siguen estando insuficientemente integrados en los sistemas nacionales de gestión de desastres y emergencias. Reforzar su inclusión antes, durante y después de las emergencias contribuirá a garantizar que la sanidad y el bienestar animal se tengan sistemáticamente en cuenta como parte de la reducción del riesgo de desastres y de la respuesta a las emergencias.

En distintas regiones del mundo, los Miembros de la OMSA ya están demostrando el valor de integrar la experiencia veterinaria en la gestión de emergencias. En Australia, los veterinarios están integrados en la gestión de emergencias relacionadas con los animales mediante la planificación de la preparación, la respuesta y la recuperación, trabajando junto con las autoridades competentes para proteger el bienestar animal, el ganado y la resiliencia de las comunidades durante los incendios forestales y otros desastres naturales. En Brasil, los profesionales veterinarios han desempeñado un papel fundamental en el rescate, la atención de urgencia y la rehabilitación de la fauna silvestre durante los incendios del Pantanal, demostrando la contribución de la experiencia veterinaria a la respuesta frente a desastres en una de las regiones con mayor biodiversidad del mundo.

El marco internacional existente de la OMSA proporciona una base sólida para esta labor mediante sus Directrices sobre la gestión de desastres y la reducción del riesgo en relación con la sanidad y el bienestar animal y la salud pública veterinaria, sus normas internacionales pertinentes sobre sanidad y bienestar animal, y su compromiso con el avance del enfoque «Una sola salud». La OMSA también apoya a sus Miembros mediante actividades de formación y fortalecimiento de capacidades en gestión de emergencias utilizando un enfoque de «todas las amenazas», contribuyendo así a reforzar la preparación frente a una amplia gama de emergencias, incluidas las catástrofes relacionadas con el clima.

Por ello, la OMSA alenta a sus Miembros a:

  • integrar la sanidad y el bienestar animal, incluida la fauna silvestre, en los planes nacionales de preparación, respuesta y recuperación frente a incendios forestales;
  • fortalecer la colaboración entre los Servicios Veterinarios, las autoridades responsables de la gestión de emergencias, las agencias ambientales, las autoridades competentes en materia de fauna silvestre y otros socios pertinentes;
  • invertir en Servicios Veterinarios y sistemas de sanidad animal resilientes, capaces de responder eficazmente a las emergencias relacionadas con el cambio climático y los desastres;
  • adoptar un enfoque que involucre al conjunto de la sociedad, promoviendo la prevención, la preparación y una gestión resiliente del territorio para reducir el impacto de futuros incendios forestales; y
  • promover medidas de preparación que protejan a los animales domésticos, el ganado y la fauna silvestre, al tiempo que fortalecen la resiliencia de las comunidades.

A medida que el riesgo de incendios forestales continúa aumentando, la protección de los animales no puede seguir siendo una consideración secundaria. Integrar los Servicios Veterinarios en los sistemas nacionales de gestión de desastres ayuda a garantizar que las respuestas de emergencia protejan no solo a las personas, sino también a los animales, los medios de vida y los ecosistemas que sustentan sociedades resilientes. Mediante sus normas internacionales, su experiencia técnica y su red mundial de Miembros, la OMSA mantiene su compromiso de apoyar a los países en el fortalecimiento de Servicios Veterinarios resilientes, preparados para responder a los desafíos de un mundo en constante cambio.

La detección de una transmisión sostenida de rabia en lobos marinos del Cabo en el sur de África representa un desarrollo sin precedentes en la ecología de la rabia y plantea importantes interrogantes para la conservación de la fauna silvestre, la salud pública veterinaria y la preparación frente a enfermedades transfronterizas.

Desde 2024, se han confirmado más de 100 casos de rabia en lobos marinos del Cabo (Arctocephalus pusillus pusillus) en Sudáfrica y Namibia. Las pruebas retrospectivas y los análisis genéticos indican que la transmisión sostenida dentro de la población de lobos marinos comenzó varios años antes de que se detectara la enfermedad.

La evidencia disponible sugiere que el brote se originó a partir de un único evento de transmisión interespecies que involucró una variante del virus de la rabia asociada a los perros y mantenida por los chacales de lomo negro en el sur de África, seguido de una transmisión continua entre los lobos marinos del Cabo. Este constituye el primer caso conocido de establecimiento de la rabia en una población silvestre de mamíferos marinos.

Los animales afectados han mostrado signos neurológicos, incluida una agresividad anormal hacia las personas y otros animales. Hasta mayo de 2026, se habían notificado más de 145 incidentes de exposición humana, lo que pone de manifiesto la importancia de aplicar medidas adecuadas de salud pública y de manejo posterior a la exposición.

El evento también tiene implicaciones más amplias para la salud de la fauna silvestre. Los lobos marinos del Cabo habitan a lo largo de las costas de Sudáfrica y Namibia y pueden recorrer grandes distancias, lo que crea oportunidades de contacto con otras especies de mamíferos marinos. Se requieren investigaciones adicionales para comprender mejor las consecuencias ecológicas del brote y sus posibles implicaciones para las poblaciones de mamíferos marinos en otras regiones.

La aparición de rabia en los lobos marinos del Cabo demuestra cómo los patógenos pueden adaptarse a nuevas especies hospedadoras y refuerza la importancia de una vigilancia integrada de la fauna silvestre, los animales domésticos y los seres humanos bajo el enfoque de «Una sola salud» (One Health). Fortalecer la colaboración entre las autoridades veterinarias, de fauna silvestre, medioambientales y de salud pública sigue siendo esencial para la detección temprana, la evaluación de riesgos y una respuesta coordinada.

La OMSA alienta a sus Miembros, a su red más amplia y a otros expertos a mantener la vigilancia ante síndromes compatibles con la rabia en mamíferos marinos, reforzar la vigilancia de enfermedades de la fauna silvestre y el diagnóstico de laboratorio, garantizar la protección adecuada del personal que manipula animales sospechosos y continuar con programas sostenidos de vacunación canina, que siguen siendo la piedra angular para prevenir la rabia transmitida por perros y reducir el riesgo de transmisión a la fauna silvestre.

La OMSA continuará trabajando con sus Miembros y socios para monitorear la situación y apoyar las actividades de preparación, vigilancia y respuesta mediante sus redes de expertos, incluido el Grupo de Trabajo sobre Fauna Silvestre, la Red de Laboratorios de Referencia para la Rabia y el Foro United Against Rabies.


La Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) está supervisando los informes de casos de hantavirus en colaboración con la Organización Mundial de la Salud (OMS) y otros socios para apoyar una respuesta coordinada y basada en la evidencia, y felicita a la OMS por sus esfuerzos activos en la dirección de la respuesta de salud pública ante este incidente. 

El hantavirus es una enfermedad zoonótica, lo que significa que se origina en los animales —principalmente en los roedores— antes de transmitirse a las poblaciones humanas. Un control eficaz de los roedores basado en una gestión ecológica integrada sigue siendo la principal medida para reducir el riesgo de infección humana, junto con la sensibilización en salud pública y la comunicación de riesgos. 

La situación actual sirve como un importante recordatorio del valor de una vigilancia sostenida y de la detección precoz, especialmente en la interfaz entre animales, seres humanos y medio ambiente. Reforzar nuestra capacidad para detectar y vigilar enfermedades en las poblaciones animales constituye un componente fundamental de la prevención. 

Como se destaca en el informe de 2026 sobre el estado de la sanidad animal en el mundo, que se publicará el 13 de mayo de 2026, alrededor del 75 % de las enfermedades infecciosas emergentes en humanos tienen su origen en los animales. Los sistemas que apoyan la detección precoz y el intercambio de información entre sectores siguen siendo algunas de las herramientas más eficaces para mitigar los riesgos para la salud humana, animal y ambiental. Aunque los riesgos zoonóticos pueden generar especulación y temor, la OMSA subraya la importancia de la ciencia clara y de las pruebas científicas como principios rectores tanto en la difusión como en el consumo de información. 

Aunque esta situación requiere una vigilancia continua y colaboración internacional, las evaluaciones actuales de la OMS indican que el riesgo para la población general sigue siendo bajo. 

La Organización Mundial de Sanidad Animal anima a sus 183 Miembros a seguir reforzando estos esfuerzos y a invertir en un enfoque integrado de «Una sola salud», que fortalezca la colaboración entre sectores en la interfaz animal-humano-medio ambiente, para apoyar la detección precoz y permitir una acción coordinada frente a los riesgos de enfermedades zoonóticas. 

Porque la sanidad animal es nuestra salud. Es la salud de todos. 

La fiebre aftosa continúa representando una amenaza grave y en evolución para la sanidad animal, la seguridad alimentaria, los medios de vida y el comercio internacional. La cepa SAT 1 de la enfermedad animal, se ha expandido más allá de su rango histórico en África, provocando brotes en países previamente libres de la enfermedad, incluidos algunos del África meridional, Asia, Europa y Oriente Medio. La naturaleza dinámica de esta situación epidemiológica subraya la necesidad de mantener una vigilancia global constante y de adoptar acciones adaptadas. 

La notificación transparente, oportuna y precisa de los brotes de fiebre aftosa es esencial para salvaguardar la sanidad animal a nivel mundial. La notificación temprana a través de los sistemas de la OMSA permite una rápida evaluación de riesgos y respuestas coordinadas, fortalece la confianza entre los socios comerciales y facilita la movilización oportuna de apoyo técnico. Igualmente importantes son los sistemas sólidos de alerta temprana y vigilancia, el monitoreo continuo de riesgos y los enfoques basados en la ciencia y en el riesgo que anticipen amenazas emergentes antes de que se agraven. 

La OMSA reafirma su compromiso de apoyar a sus Miembros en el fortalecimiento de la preparación, la vigilancia y el control, así como de facilitar la coordinación con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y otros socios a través del GF-TADs. Mantener la vigilancia y la transparencia es una responsabilidad compartida, fundamental para reducir el impacto de la FA y proteger la sanidad animal, los medios de vida y la seguridad alimentaria en todo el mundo. 

Llamado a la acción para los Miembros de la OMSA

La OMSA recuerda a los Miembros su compromiso y obligación de garantizar la notificación oportuna y transparente de los casos confirmados de FA a través del Sistema Mundial de Información Zoosanitaria (WAHIS), incluyendo información sobre el serotipo y la cepa cuando esté disponible.

A la luz de la evolución de la situación epidemiológica asociada al virus de la FA serotipo SAT 1, la OMSA recomienda a los Miembros:

  • Actualizar las evaluaciones de riesgo nacionales y regionales de la FA, teniendo en cuenta la distribución cambiante del SAT 1, los movimientos de animales y las rutas comerciales, y adoptar medidas proporcionales de mitigación de riesgos basadas en la ciencia, en consonancia con el Código Terrestre.
  • Reforzar la vigilancia clínica y la capacidad diagnóstica, especialmente en las áreas con mayor riesgo de introducción del virus, para garantizar la detección temprana y una respuesta rápida. 
  • Realizar de forma periódica la caracterización del virus y su genotipificación en las zonas afectadas para monitorear su evolución, detectar tempranamente la incursión del serotipo SAT1 y respaldar la toma de decisiones basada en evidencia. 
  • Revisar y, cuando corresponda, ajustar las estrategias de vacunación y la composición antigénica para asegurar su eficacia continua frente a las cepas circulantes, así como controlar la calidad de las vacunas. 
  • Fortalecer la preparación y la planificación de contingencias, incluyendo la colaboración con otras autoridades nacionales involucradas en la respuesta a emergencias y la realización periódica de ejercicios de simulación para garantizar la implementación eficaz de las medidas. 
  • Coordinar con los Miembros vecinos y las redes regionales para apoyar una respuesta rápida y proporcional. 

La OMSA enfatiza que su red de Laboratorios de Referencia para la FA está disponible para brindar apoyo técnico a los Miembros, incluyendo la confirmación diagnóstica, la caracterización del virus, la correspondencia antigénica y asesoramiento científico para orientar las estrategias de vigilancia, control y vacunación. 

La Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) reitera, con un renovado sentido de urgencia, que si bien el transporte de animales – por vía terrestre, marítima o aérea – puede ser clave para el comercio mundial, la producción de alimentos, la investigación y otras actividades, es fundamental garantizar la implementación rigurosa de las normas de bienestar a lo largo de todo el proceso de transporte para proteger la sanidad y el bienestar de los animales. 

El transporte a larga distancia puede conllevar riesgos graves debido a certificados sanitarios inexistentes o incompletos, normas aduaneras poco claras, desacuerdos comerciales y problemas imprevistos. Estas situaciones deben planificarse y gestionarse cuidadosamente desde el inicio para proteger el bienestar animal. 

El bienestar animal durante el transporte es esencial. Mantiene a los animales sanos y seguros. Todas las partes implicadas – propietarios de animales, operadores, transportistas, autoridades gubernamentales y Servicios Veterinarios – comparten esta responsabilidad. La OMSA está actualizando sus normas para adaptarse a los complejos desafíos actuales del transporte. 

Para garantizar que los animales reciban un cuidado adecuado en cada etapa – empezando por la certificación – son fundamentales los siguientes aspectos:  

  • Implementar las normas de la OMSA: El Código Sanitario para los Animales Terrestres establece normas claras y basadas en la ciencia para todos los tipos de transporte. Estas normas deben estar respaldadas por marcos jurídicos sólidos y aplicarse de manera efectiva. 
  • Responsabilidades claras: Todas las personas implicadas en el proceso de transporte deben comprender y asumir su responsabilidad, con traspasos claros entre cada fase. 
  • Formación y desarrollo de capacidades: Se necesitan Servicios Veterinarios y personal bien formados para garantizar la implementación de las normas. 
  • Infraestructura y tecnología: Los equipos de transporte y los sistemas de seguimiento deben estar actualizados para proteger el bienestar animal durante todo el trayecto. 
  • Comunicación y coordinación eficaces: Todas las partes deben colaborar de forma fluida para garantizar que los animales lleguen de manera segura y en buenas condiciones. 
  • Mejora continua: Las normas deben actualizarse periódicamente en función de los avances científicos, las buenas prácticas y las necesidades reales.

Los acontecimientos recientes han puesto de manifiesto la importancia de cumplir plenamente las normas de la OMSA. Condenamos firmemente cualquier sufrimiento que los animales puedan padecer durante el transporte y convocamos a todos los actores implicados para que respeten los más altos estándares de bienestar. Proteger el bienestar animal no es opcional: es una responsabilidad compartida que requiere atención urgente. 

La OMSA celebró recientemente un taller sobre escenarios de recorrido completo (« Whole Journey Scenario ») para el transporte de animales vivos, organizado por el Gobierno de Jordania, con participantes de África, las Américas, Europa y Oriente Medio, donde se destacaron estos principios. 

Porque la sanidad animal es nuestra salud: es la salud de todos. 

Las normas actuales de la OMSA sobre el bienestar animal durante el transporte pueden consultarse aquí: 

Los acontecimientos recientes ponen de relieve la magnitud y la persistencia de esta amenaza. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria informó de una actividad excepcionalmente alta de IAAP en aves silvestres durante la migración otoñal de 2025 en Europa, con un número de detecciones cuatro veces superior al registrado en 2024 y que representa los niveles más altos observados desde 2016. Entre las especies afectadas se encontraban las grullas comunes (Grus grus), con más de 20 000 muertes registradas solo en Alemania. En América del Norte, el virus sigue estando ampliamente distribuido en aves silvestres y se detecta cada vez más en una amplia variedad de especies de mamíferos. En las islas subantárticas de Georgia del Sur, se están notificando nuevas infecciones en elefantes marinos del sur (Mirounga leonina), lo que agrava las pérdidas de casi el 50 % de las hembras reproductoras desde 2023. Del mismo modo, en las vecinas islas Malvinas (Falkland Islands), las dos colonias más grandes del mundo de albatros de ceja negra (Thalassarche melanophris) experimentaron brotes recurrentes de IAAP y un marcado descenso en el número de aves reproductoras en 2024 y nuevamente en 2025. 

Estos episodios de mortalidad tienen consecuencias ecológicas de gran alcance. El declive de las poblaciones, el fracaso reproductivo y la alteración de las interacciones entre especies pueden socavar la estabilidad de los ecosistemas y la conservación de las especies, con posibles impactos a escala generacional. La continua transmisión a los mamíferos también incrementa las preocupaciones en el marco de “Una sola salud” con posibles implicaciones para los animales de compañía, la producción ganadera y la salud humana. 

La reducción de impactos adicionales y el apoyo a la recuperación de las poblaciones requieren una vigilancia ampliada y coordinada de la fauna silvestre, una caracterización genómica rápida de los virus, un mejor intercambio de datos, la integración de acciones de conservación más amplias y el abordaje de otras amenazas para la biodiversidad, como la pérdida de hábitats, la sobrepesca, las especies invasoras, la contaminación y el cambio climático. 

Deben explorarse activamente enfoques innovadores, como las soluciones basadas en la naturaleza, que fortalezcan la resiliencia ecológica y mantengan las barreras naturales que limitan la transmisión de patógenos. Ejemplos de estas soluciones incluyen el apoyo a las poblaciones naturales de carroñeros para mejorar la eliminación biológica de cadáveres infectados, la restauración y protección de humedales y hábitats costeros para reducir la concentración de aves migratorias, el mantenimiento de paisajes heterogéneos entre aguas continentales y zonas costeras que dispersen las densidades de alimentación y descanso, y la minimización de puntos de congregación artificial que puedan actuar como focos virales. 

La IAAP se ha convertido en un desafío mundial para la conservación de la biodiversidad y para el enfoque “Una sola salud”, lo que exige una colaboración intersectorial urgente y sostenida para limitar los daños ecológicos en curso. La magnitud de esta pérdida de biodiversidad dará lugar a perturbaciones ecológicas profundas e imprevisibles, incluida la pérdida de servicios ecosistémicos y la ruptura de la dinámica de las redes tróficas. 

Las autoridades veterinarias y los profesionales de la sanidad de la fauna silvestre desempeñan un papel fundamental en el establecimiento de estrategias y la coordinación de planes de control de la IAAP, haciendo hincapié en la bioseguridad y la biosupervisión que involucran tanto a animales silvestres como domésticos, así como en el intercambio oportuno y actualizado de información sobre los eventos de IAAP. 

16 de octubre de 2025
La Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) reconoce el reciente aumento de casos de fiebre del Valle del Rift en humanos y animales en Senegal y Mauritania, que ha provocado varias muertes humanas. Estos brotes parecen estar relacionados con fuertes lluvias e inundaciones en los meses anteriores, que han creado condiciones favorables para la transmisión de la enfermedad. Dado que la fiebre del Valle del Rift es una enfermedad animal transfronteriza, la cooperación regional será esencial para evaluar y gestionar el riesgo que representan estos brotes. 

La fiebre del Valle del Rift es una zoonosis viral transmitida por vectores que afecta principalmente al ganado, como búfalos, camellos, bovinos, cabras y ovejas, pero que también puede infectar a humanos y la fauna silvestre. La enfermedad puede causar afecciones graves tanto en animales como en personas, y provocar pérdidas económicas significativas debido a muertes de animales y abortos. Las infecciones humanas suelen producirse cuando la enfermedad está muy extendida entre los animales, generalmente por contacto directo o indirecto con tejidos animales infectados. 

Los Servicios Veterinarios de los países afectados están evaluando activamente la magnitud de los brotes y están aplicando medidas para limitar su propagación y reducir su impacto. La cooperación estrecha con las autoridades de salud pública es esencial para garantizar una detección temprana, brindar tratamiento y, cuando sea posible, prevenir nuevas infecciones humanas. 

Las epidemias de la fiebre del Valle del Rift ocurren periódicamente y están fuertemente influenciadas por factores climáticos y ambientales como las lluvias e inundaciones que afectan las poblaciones de mosquitos, así como la inmunidad de las especies animales susceptibles. 

Coordinación de una respuesta mundial 

Combinar datos satelitales con información recogida en el terreno es un enfoque importante para mejorar los sistemas de alerta temprana y prepararse para brotes de la enfermedad. La alerta temprana debe estar vinculada a la acción y comunicarse en todos los sectores pertinentes. 

En 2022, la OMSA, en colaboración con su Centro Colaborador para Epidemiología, Modelización y Vigilancia (IZS-Teramo, Italia), lanzó PROVNA, una iniciativa que utiliza vigilancia basada en el riesgo para predecir brotes de enfermedades transmitidas por mosquitos como la fiebre del Valle del Rift en el norte de África mediante un enfoque de ecorregionalización. 

La alerta temprana es vital porque el método más eficaz para prevenir la fiebre del Valle del Rift en humanos y animales es vacunar a los animales en riesgo antes de que ocurran los brotes. 

La OMSA trabaja estrechamente con su Representación Regional para África, los Delegados nacionales en Mauritania y Senegal, sus Centros Colaboradores, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) para monitorear la situación. La OMSA está preparada para brindar apoyo adicional cuando sea necesario. 

La fiebre del Valle del Rift es una enfermedad prioritaria del Marco Mundial para el Control Progresivo de las Enfermedades Animales Transfronterizas (GF-TADs) en África. 

La OMSA insta a sus Miembros a: 

  • Evaluar: 
    o La posible distribución de la infección en animales, incluida la fauna silvestre 
    o La densidad de vectores y su evolución probable 
    o El riesgo de propagación de la enfermedad a través de movimientos formales o informales de animales y productos animales 
  • Colaborar: 
    o Aplicar un enfoque de “Una sola salud”, que integre la salud animal, humana y ambiental para prevenir y controlar los brotes de la fiebre del Valle del Rift 
    o Trabajar en estrecha colaboración con países vecinos y socios regionales para gestionar este riesgo compartido 
  • Proteger a las comunidades, proporcionando información y orientación oportuna a las poblaciones expuestas a transmisión directa por animales y sus productos, como propietarios de ganado, pastores y trabajadores de mataderos, sobre: 
    o Medidas personales de protección y prevención 
    o Manipulación segura de animales 
    o Consumo de leche pasteurizada y carne bien cocida 
    o Notificación rápida de muertes o abortos de animales 
  • Estar atentos: 
    o Monitorear la situación y concienciar a los agricultores, profesionales veterinarios y trabajadores de salud pública 
    o Implementar vigilancia para la detección temprana de la fiebre del Valle del Rift y notificar rápidamente los casos en animales a través del Sistema Mundial de Información Zoosanitaria (WAHIS) de la OMSA 
  • Estar preparados: 
    o Revisar y actualizar los planes de preparación ante emergencias para garantizar una capacidad de respuesta rápida 
    o Asegurar que haya recursos suficientes disponibles para la implementación de los planes 
  • Mejorar la capacidad diagnóstica y de laboratorio: 
    o Garantizar que los laboratorios estén bien equipados, capacitados y apoyados para confirmar infecciones por FVR tanto en animales como en vectores 
    o Compartir los datos rápidamente con las autoridades nacionales y regionales 
  • Tomar las medidas necesarias basadas en la ciencia para limitar el impacto y, en particular: 
    o Garantizar un comercio seguro y una vigilancia eficaz conforme al capítulo 8.16 del Código Sanitario para los Animales Terrestres de la OMSA 
    o Preparar e implementar estrategias de vacunación conforme al capítulo 4.18 del Código, con vigilancia respecto al riesgo asociado a vacunar animales infectados 
    o Reducir los criaderos de mosquitos cerca de hogares y granjas cuando sea posible y usar repelentes e insecticidas con prudencia para evitar resistencia e impactos ambientales 

Se puede encontrar información técnica adicional sobre la fiebre del Valle del Rift y sus medidas de control en los sitios web de la OMSA, la FAO y la OMS

La peste de los pequeños rumiantes (PPR) es una enfermedad devastadora que causa importantes pérdidas económicas y animales. Con tasas de morbilidad y mortalidad que pueden alcanzar el 100 % en poblaciones no expuestas previamente, esta enfermedad vírica altamente contagiosa representa una grave amenaza para ovejas, cabras y ciertas especies de rumiantes silvestres. 

Más allá de su impacto en la sanidad animal, las pérdidas económicas asociadas a la PPR ascienden a unos 2.100 millones de dólares estadounidenses al año. Desde su identificación en 1942, la PPR se ha propagado a más de 70 países en África, Asia, Oriente Medio y Europa del Este, arraigándose en muchas regiones y representando una seria amenaza para los medios de vida y las economías frágiles. Esta enfermedad socava los medios de subsistencia, la seguridad alimentaria y la nutrición, especialmente en zonas donde más de 330 millones de personas, principalmente pequeños agricultores y comunidades de subsistencia, dependen de los pequeños rumiantes. 

Aún se requiere más trabajo para lograr la erradicación

La exitosa erradicación de la peste bovina en 2011, que demostró el poder de la colaboración y los esfuerzos concertados para proteger la sanidad animal y los medios de vida humanos, motivó a la comunidad veterinaria mundial a designar la PPR como la siguiente enfermedad prioritaria a erradicar, junto con la rabia transmitida por perros. En 2015, la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) lanzaron la Estrategia Global de Control y Erradicación de la PPR (PPR GCES, por sus siglas en inglés), con el ambicioso objetivo de erradicar la enfermedad para 2030. 

Durante los 10 años transcurridos desde el lanzamiento de la estrategia PPR GCES, se han logrado avances significativos. Entre las iniciativas se incluyen la implementación del Proyecto Regional de Apoyo al Pastoralismo en el Sahel (PRAPS), varios proyectos financiados por la Unión Europea, proyectos de la Agencia de Reducción de Amenazas de Defensa de EE. UU. (DTRA), y el lanzamiento del Programa Panafricano para la Erradicación de la PPR y el Control de Otras Enfermedades Prioritarias de los Pequeños Rumiantes. Sin embargo, aún queda mucho por hacer.  

La propagación continua de la PPR hacia nuevas regiones y su arraigo en áreas endémicas, agravados por el acceso limitado a servicios veterinarios en comunidades marginadas, siguen siendo grandes desafíos para su eliminación. Superar estos obstáculos es esencial para lograr la erradicación de la PPR, proteger los medios de vida y reforzar la seguridad alimentaria de algunas de las poblaciones más vulnerables del mundo. Es imperativo mantener un esfuerzo global sostenido y coordinado para garantizar el éxito de la estrategia PPR GCES y fortalecer la resiliencia de las comunidades que dependen de los pequeños rumiantes. 

Un compromiso con la colaboración global

Los pequeños rumiantes suelen ser el recurso más importante, y en algunos casos el único, del que dependen ciertas poblaciones vulnerables para sobrevivir. La erradicación de la PPR abriría oportunidades económicas tanto a nivel nacional como internacional, contribuyendo al crecimiento y la estabilidad. Las ovejas y las cabras desempeñan un papel esencial en la vida de muchos agricultores, especialmente mujeres y jóvenes, quienes a menudo están subrepresentados en los espacios públicos y de toma de decisiones. 

Desde el inicio de la estrategia PPR GCES, ha quedado claro que los brotes pueden gestionarse y que se puede desarrollar una inmunidad colectiva mediante el establecimiento de mecanismos nacionales de financiación para actividades clave de prevención de enfermedades animales, la promulgación de políticas y normativas favorables, la inversión en la producción de vacunas y diagnósticos para la PPR, y la concienciación y formación sobre tecnologías de prevención y control. 

Para tener éxito, los esfuerzos de erradicación deben seguir una estrategia bien diseñada y coordinada, respaldada por una infraestructura sólida y la inversión en el personal veterinario. Estos esfuerzos deben priorizarse y reconocerse como un bien público internacional mediante un compromiso político firme y la movilización de recursos. La OMSA y la FAO instan a sus Miembros a seguir comprometidos con la inversión en enfoques.

La Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) reconoce la propagación continua de la miasis por Cochliomyia hominivorax (gusano barrenador del Nuevo Mundo) en las Américas. Desde su reaparición en Centroamérica, notificada por primera vez por Panamá en junio de 2023, la enfermedad ha sido reportada en Belice, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y México, con más de 20 000 nuevos brotes registrados en el Sistema Mundial de Información Zoosanitaria (WAHIS). 

La prevención y el control de esta enfermedad parasitaria zoonótica, que representa una seria amenaza para los animales, los seres humanos y el medio ambiente, son desafiantes y requieren esfuerzos coordinados a largo plazo por parte de los países afectados y en riesgo. Reconociendo esta necesidad, y valorando el trabajo en curso llevado a cabo por países y socios regionales, se ha movilizado en las Américas el Mecanismo del Marco Mundial para el Control Progresivo de las Enfermedades Transfronterizas de los Animales (GF-TADs), a través de un grupo permanente de expertos en miasis, para facilitar el intercambio de experiencias y conocimientos entre especialistas, Servicios Veterinarios, otras autoridades nacionales y organismos internacionales, y formular recomendaciones adaptadas para la prevención y el control. Los socios regionales de GF-TADs trabajan activamente para fortalecer las capacidades de nuestros Miembros, tanto afectados como en riesgo, garantizando que los Servicios Veterinarios estén preparados para detectar, contener y responder de manera rápida y eficaz ante los brotes. 

El control de la enfermedad requiere inspección clínica estricta y exhaustiva de los animales, así como tratamiento activo de las heridas. Es fundamental promover, mediante una comunicación activa, la importancia de las buenas prácticas zootécnicas que deben ser adoptadas y mantenidas por los propietarios y cuidadores de animales, así como la certificación veterinaria y la cuarentena de los animales que vayan a ser trasladados entre países o entre diferentes regiones dentro de un mismo país, especialmente desde zonas afectadas. Entre las medidas preventivas se incluye la aspersión o el baño de los animales susceptibles con insecticidas seleccionados de conformidad con la normativa nacional. 

Actualmente no existen vacunas ni productos biológicos disponibles para el control de la miasis por Cochliomyia hominivorax. Los programas de erradicación basados en el uso de machos esterilizados mediante la técnica del insecto estéril han sido utilizados con éxito en el pasado. 

La propagación de la miasis por Cochliomyia hominivorax, su impacto en animales domésticos y silvestres, en seres humanos, y las consideraciones ambientales significativas, subrayan la importancia de adoptar un enfoque de “Una sola salud” a nivel nacional, asegurando la colaboración entre los servicios de salud pública y los Servicios Veterinarios, así como las autoridades ambientales y de control fronterizo.

Una colaboración eficaz permite a las autoridades competentes detectar la introducción de la enfermedad a través de movimientos ilegales de animales y garantizar que las personas afectadas reciban la atención médica adecuada. Las implicaciones zoonóticas son considerables, dado que los seres humanos, especialmente niños, ancianos o personas vulnerables, pueden ser infestados con consecuencias graves y en ocasiones fatales. La notificación pronta, precisa y completa de las detecciones de esta enfermedad listada a la OMSA respalda la toma de decisiones de los Miembros afectados y en riesgo. 

La enfermedad también puede afectar a toda la gama de fauna silvestre de sangre caliente. Recientemente se notificó en aves, incluyendo un ave de presa en México (29 de abril de 2025), lo cual ilustra la necesidad de considerar la enfermedad al diseñar programas de vigilancia para animales terrestres, tanto domésticos como silvestres. 

La OMSA recuerda a sus Miembros las disposiciones pertinentes del Código Sanitario para los Animales Terrestres, Capítulo 8.13, y del Manual Terrestre, Capítulo 3.1.14, que proporcionan orientación a los países que elaboran sus requisitos de importación y desarrollan sus programas de vigilancia, prevención y control. El Laboratorio de Referencia de la OMSA para la miasis por Cochliomyia hominivorax en COPEG (Panamá) puede proporcionar asistencia técnica adicional. 

La OMSA insta a todos los actores, especialmente de los sectores de sanidad animal, agricultura, medio ambiente y salud pública a reforzar las capacidades de vigilancia y diagnóstico, a garantizar la notificación transparente y oportuna de la enfermedad a través de WAHIS, y a promover la colaboración intersectorial y transfronteriza. 

Juntos, bajo el enfoque de “Una sola salud”, podemos prevenir una mayor propagación y mitigar los profundos impactos animales, humanos y económicos de la miasis por Cochliomyia hominivorax. 

La Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) reconoce las rápidas notificaciones oficiales de dos brotes de dermatosis nodular contagiosa en Italia y Francia, así como los detalles proporcionados a través de sus informes de seguimiento. Esta situación marca la primera aparición de la enfermedad en estos países, lo que subraya la necesidad urgente de reforzar la vigilancia y coordinar la respuesta. Ambos países han informado que ya están implementando medidas para contener la enfermedad conforme a las normas internacionales. 

Entre 2016 y 2024, la OMSA, junto con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Unión Europea, apoyó la coordinación de un grupo permanente de expertos sobre la dermatosis nodular contagiosa en Europa Sudoriental, hasta que la enfermedad fue erradicada con éxito gracias a la vacunación efectiva y la coordinación regional. La OMSA continúa también monitoreando la situación epidemiológica en África, donde la enfermedad es endémica, así como en Oriente Medio y Asia. 

La dermatosis nodular contagiosa es una enfermedad vírica altamente contagiosa, transmitida por vectores, que afecta principalmente al ganado bovino, los búfalos de agua y ciertos rumiantes silvestres. Más allá de su impacto en la sanidad y el bienestar animal, la dermatosis nodular contagiosa puede provocar pérdidas económicas importantes para los ganaderos debido a la reducción en la producción de leche, pérdida de peso y trastornos reproductivos. La enfermedad no es zoonótica y, por lo tanto, no representa una amenaza para la salud humana, ni por contacto directo con animales infectados ni por el consumo de productos de origen animal como leche o carne provenientes de animales afectados. 

El virus se transmite a través de insectos como moscas picadoras y mosquitos. El movimiento de animales infectados hacia zonas libres es la principal causa de propagación a larga distancia. Como se destaca en el reciente informe El Estado de la Sanidad Animal en el Mundo, la detección temprana y una respuesta rápida, incluyendo el control de movimientos y la vacunación con vacunas de alta calidad, siguen siendo fundamentales para controlar los brotes de dermatosis nodular contagiosa. La colaboración transfronteriza y multidisciplinaria es esencial para una prevención y control eficaces. 

La OMSA está activamente monitoreando y combatiendo la desinformación, que puede socavar los esfuerzos de respuesta y causar daños innecesarios. En particular, las afirmaciones falsas sobre las vacunas pueden debilitar la confianza pública en las medidas de control y desviar la atención de sus beneficios. La desinformación sobre la seguridad de la leche para el consumo humano también puede generar dudas entre los consumidores y afectar la estabilidad del mercado. 

La OMSA hace un llamado a todos los actores, especialmente a quienes trabajan en sanidad animal y agricultura, a que confíen en información basada en la ciencia y fuentes confiables. Nuestras preguntas frecuentes y recursos técnicos están diseñados para aclarar dudas comunes y brindar orientación adaptada a veterinarios, productores y responsables de la toma de decisiones. 

Para mejorar la coordinación, la OMSA mantiene un contacto estrecho con su red de laboratorios de referencia y sus Miembros, compartiendo asesoramiento científico e intercambiando conocimientos a través de seminarios web y otros medios, con el fin de revisar las medidas en curso y planificar los próximos pasos. 

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