Los incendios forestales también son una emergencia de sanidad animal
En 2024, los incendios forestales arrasaron aproximadamente 2,6 millones de hectáreas del Pantanal, uno de los humedales tropicales más grandes del mundo y uno de los mayores reservorios de biodiversidad del planeta, destruyendo el hábitat de innumerables animales silvestres y poniendo en peligro la producción ganadera y los medios de vida de las comunidades rurales. El Pantanal es solo un ejemplo de un desafío mundial cada vez mayor. En los últimos años, graves incendios forestales han afectado al sur de Europa, la cuenca amazónica, Oceanía, partes de América del Norte y numerosas regiones tropicales, demostrando que ninguna región está a salvo.
En 2025, se estima que ardieron 335 millones de hectáreas en todo el mundo, lo que ilustra que unas temporadas de incendios cada vez más severas están afectando a los ecosistemas, el ganado, la fauna silvestre y las comunidades en todos los continentes habitados.
Como destaca el informe El Estado de la sanidad animal en el mundo 2026, el mundo se enfrenta a riesgos para la sanidad animal cada vez más complejos, impulsados por el cambio climático, la transformación de los ecosistemas y la creciente presión sobre los Servicios Veterinarios. En 2026, el fenómeno de El Niño-Oscilación del Sur (ENSO) agrava aún más las sequías y las condiciones meteorológicas extremas en todo el mundo, incrementando el riesgo y la intensidad de los incendios forestales. Por ello, fortalecer la resiliencia de los Servicios Veterinarios no solo constituye una inversión en sanidad animal, sino también en la preparación frente a las emergencias relacionadas con el clima y el medio ambiente, que son cada vez más frecuentes y complejas.
Si bien las devastadoras consecuencias de los incendios forestales sobre las personas y el medio ambiente son ampliamente reconocidas, sus efectos sobre los animales suelen recibir menos atención. Los incendios pueden provocar un sufrimiento y una mortalidad animal generalizados, alterar la producción ganadera, destruir hábitats y biodiversidad, y comprometer los medios de vida de las comunidades rurales. También pueden modificar la forma en que interactúan la fauna silvestre, los animales de producción y las personas mucho después de que las llamas se hayan extinguido. La fauna desplazada puede acercarse a zonas agrícolas y asentamientos humanos, el ganado suele ser trasladado entre regiones y los ecosistemas degradados pueden alterar la dinámica y los mecanismos de transmisión de enfermedades. Estos efectos en cascada demuestran por qué la preparación frente a los incendios forestales requiere una acción coordinada entre los sectores de la sanidad animal, la salud pública, el medio ambiente y la gestión de emergencias.
Los Servicios Veterinarios están en una posición única para contribuir a lo largo de todo el ciclo de gestión de desastres. Antes de que se produzcan los incendios, apoyan la prevención (por ejemplo, mediante la promoción del pastoreo y la planificación del uso del suelo), la preparación y la planificación de emergencias. Durante las emergencias, contribuyen a la evacuación de animales, la atención veterinaria de urgencia, las evaluaciones del bienestar animal y la coordinación con los equipos de respuesta. En la fase de recuperación, los Servicios Veterinarios ayudan a restablecer los servicios esenciales de sanidad animal, fortalecer la vigilancia de enfermedades, supervisar la salud del ganado y de la fauna silvestre, y apoyar la recuperación de los medios de vida rurales y de los ecosistemas afectados.
Proteger la sanidad y el bienestar de los animales durante los incendios forestales también fortalece la seguridad alimentaria, protege la biodiversidad, sustenta los medios de vida y refuerza la resiliencia de las comunidades. Integrar los Servicios Veterinarios en la preparación frente a los incendios forestales no consiste únicamente en proteger a los animales, sino en fortalecer la resiliencia de sistemas interconectados que incluyen a las personas, los animales y el medio ambiente.
A pesar de su contribución esencial, en muchos países los Servicios Veterinarios siguen estando insuficientemente integrados en los sistemas nacionales de gestión de desastres y emergencias. Reforzar su inclusión antes, durante y después de las emergencias contribuirá a garantizar que la sanidad y el bienestar animal se tengan sistemáticamente en cuenta como parte de la reducción del riesgo de desastres y de la respuesta a las emergencias.
En distintas regiones del mundo, los Miembros de la OMSA ya están demostrando el valor de integrar la experiencia veterinaria en la gestión de emergencias. En Australia, los veterinarios están integrados en la gestión de emergencias relacionadas con los animales mediante la planificación de la preparación, la respuesta y la recuperación, trabajando junto con las autoridades competentes para proteger el bienestar animal, el ganado y la resiliencia de las comunidades durante los incendios forestales y otros desastres naturales. En Brasil, los profesionales veterinarios han desempeñado un papel fundamental en el rescate, la atención de urgencia y la rehabilitación de la fauna silvestre durante los incendios del Pantanal, demostrando la contribución de la experiencia veterinaria a la respuesta frente a desastres en una de las regiones con mayor biodiversidad del mundo.
El marco internacional existente de la OMSA proporciona una base sólida para esta labor mediante sus Directrices sobre la gestión de desastres y la reducción del riesgo en relación con la sanidad y el bienestar animal y la salud pública veterinaria, sus normas internacionales pertinentes sobre sanidad y bienestar animal, y su compromiso con el avance del enfoque «Una sola salud». La OMSA también apoya a sus Miembros mediante actividades de formación y fortalecimiento de capacidades en gestión de emergencias utilizando un enfoque de «todas las amenazas», contribuyendo así a reforzar la preparación frente a una amplia gama de emergencias, incluidas las catástrofes relacionadas con el clima.
Por ello, la OMSA alenta a sus Miembros a:
- integrar la sanidad y el bienestar animal, incluida la fauna silvestre, en los planes nacionales de preparación, respuesta y recuperación frente a incendios forestales;
- fortalecer la colaboración entre los Servicios Veterinarios, las autoridades responsables de la gestión de emergencias, las agencias ambientales, las autoridades competentes en materia de fauna silvestre y otros socios pertinentes;
- invertir en Servicios Veterinarios y sistemas de sanidad animal resilientes, capaces de responder eficazmente a las emergencias relacionadas con el cambio climático y los desastres;
- adoptar un enfoque que involucre al conjunto de la sociedad, promoviendo la prevención, la preparación y una gestión resiliente del territorio para reducir el impacto de futuros incendios forestales; y
- promover medidas de preparación que protejan a los animales domésticos, el ganado y la fauna silvestre, al tiempo que fortalecen la resiliencia de las comunidades.
A medida que el riesgo de incendios forestales continúa aumentando, la protección de los animales no puede seguir siendo una consideración secundaria. Integrar los Servicios Veterinarios en los sistemas nacionales de gestión de desastres ayuda a garantizar que las respuestas de emergencia protejan no solo a las personas, sino también a los animales, los medios de vida y los ecosistemas que sustentan sociedades resilientes. Mediante sus normas internacionales, su experiencia técnica y su red mundial de Miembros, la OMSA mantiene su compromiso de apoyar a los países en el fortalecimiento de Servicios Veterinarios resilientes, preparados para responder a los desafíos de un mundo en constante cambio.
Más información
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Red de centros colaboradores para emergencias veterinarias
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Formación de la OMSA sobre preparación para emergencias
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Directrices sobre la gestión de desastres y la reducción del riesgo en relación con la sanidad y el bienestar animal y la salud pública veterinaria