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Implementación de «Una sola salud»: la OMSA en el Congreso Mundial de Una Sola Salud 

One Health implementation_sea farmers at sea with livestock

En el 9.º Congreso Mundial de Una Sola Salud, celebrado en Lisboa, la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) hace un llamamiento para iniciar una nueva fase en la implementación del enfoque «Una sola salud», centrada en la prevención y en lograr cambios duraderos en los países y las comunidades.

Un virus que circula entre aves silvestres y aves de corral no se detiene a preguntar qué autoridad es responsable. La resistencia a los antimicrobianos no reconoce la frontera entre un hospital y una clínica veterinaria. La degradación ambiental, la pérdida de biodiversidad y el cambio climático no pueden contenerse dentro de un único ministerio o una sola profesión. 

Sin embargo, los sistemas diseñados para hacer frente a estas amenazas suelen permanecer divididos. Los datos se encuentran en plataformas separadas, los conocimientos especializados en distintas instituciones y los fondos en presupuestos sectoriales. Mientras expertos, responsables políticos y profesionales se reúnen en Lisboa del 4 al 7 de septiembre de 2026, la pregunta ya no es si la salud humana, animal y ambiental están interconectadas, sino si nuestras formas de trabajar evolucionan con suficiente rapidez para reflejar esa realidad. 

Durante la inauguración del evento, la Dra. Emmanuelle Soubeyran, Directora General de la OMSA, instó a que el enfoque «Una sola salud» vaya más allá de las declaraciones y se convierta en una práctica compartida. En un momento en el que confluyen la inseguridad alimentaria, el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la inestabilidad geopolítica, «Una sola salud» ya no es simplemente una opción, sino una necesidad. 

Sin embargo, trascender las fronteras no significa eliminar las responsabilidades sectoriales ni diluir los conocimientos especializados. Una colaboración eficaz depende de Servicios Veterinarios, sistemas de salud pública, instituciones ambientales y de fauna silvestre, sistemas alimentarios y capacidades de investigación sólidos, cada uno de los cuales aporta sus conocimientos especializados a objetivos comunes. 

«Una sola salud no se hará realidad únicamente mediante declaraciones. Se hará realidad en los países, los laboratorios, los hospitales, los Servicios Veterinarios, las explotaciones y los sistemas alimentarios, en la gestión de la fauna silvestre y los ecosistemas y, sobre todo, en las comunidades», declaró la Dra. Soubeyran. 

De los compromisos mundiales a la acción nacional 

Este paso del compromiso a la implementación ocupa un lugar central en la participación de la OMSA. El Plan de Acción Conjunto sobre Una Sola Salud, presentado en 2022 por las organizaciones de la asociación cuatripartita (FAO, PNUMA, OMS y OMSA), proporciona un marco común para la colaboración en materia de salud humana, animal, vegetal y de los ecosistemas. Sin embargo, un marco mundial solo adquiere verdadero sentido cuando transforma la forma en que las instituciones trabajan juntas a escala nacional y local. 

¿Cómo puede un país pasar de respaldar el enfoque «Una sola salud» a decidir quién es responsable de cada tarea? ¿Cómo pueden los ministerios compartir la información y la responsabilidad? ¿Y cómo puede un plan nacional sobrevivir a los cambios de liderazgo o al fin de la financiación externa? 

Estas preguntas orientarán la sesión «Bridging Policy-to-Practice: Implementing the One Health Joint Plan of Action at National Level» («De la política a la práctica: implementación del Plan de Acción Conjunto sobre “Una sola salud” a nivel nacional»), una de las sesiones prioritarias de la OMSA.

Las experiencias de Uzbekistán, Singapur y Malawi permitirán recorrer distintas etapas de la implementación de «Una sola salud»: desde la evaluación de las capacidades y las brechas y la participación de las partes interesadas pertinentes hasta el establecimiento de mecanismos de coordinación y la conversión de las prioridades en planes nacionales de acción presupuestados.

Los datos del Cuadro de Expertos de Alto Nivel para el Enfoque de Una Sola Salud (OHHLEP, por sus siglas en inglés) pondrán de relieve las condiciones necesarias para lograr una implementación duradera, entre ellas el liderazgo político, mandatos claros, datos integrados, financiación sostenible y capacidad de la fuerza laboral.
«La verdadera prueba del enfoque “Una sola salud” no es si los países han creado una estrategia, sino si esa estrategia transforma las decisiones, los presupuestos y las medidas sobre el terreno», declaró la Dra. Chadia Wannous, Jefa del Departamento de Una Sola Salud y Marcos Mundiales de la OMSA. «La implementación debe contar con el liderazgo de los propios países, disponer de una financiación adecuada e integrarse en las instituciones. De lo contrario, la colaboración corre el riesgo de seguir dependiendo de proyectos individuales o de la urgencia de la próxima crisis». 

Un debate relacionado, organizado por el OHHLEP, sobre cómo aprovechar los factores facilitadores, eliminar las barreras y armonizar las políticas mundiales analizará la manera de dejar atrás los mecanismos que surgen durante las emergencias y avanzar hacia sistemas capaces de trabajar juntos antes de que comience una crisis. 

Prevención: conectar la ciencia, las políticas y las comunidades 

La prevención será otro de los temas centrales de la contribución de la OMSA. Una sesión coorganizada con PREZODE analizará cómo la evidencia científica, las prioridades políticas, los conocimientos locales y las experiencias vividas pueden enriquecerse mutuamente y propiciar decisiones más tempranas y acertadas. Las experiencias de Senegal, Vietnam y del ámbito de la gobernanza mundial ayudarán a los participantes a examinar obstáculos recurrentes, como la financiación a corto plazo, la falta de confianza, la participación limitada de las comunidades y un «sesgo hacia las emergencias» que hace que la cooperación se desvanezca una vez superado el peligro inmediato. El objetivo es crear interfaces duraderas que permitan que el conocimiento circule en ambas direcciones y oriente las acciones. 

Construir los sistemas que sustentan la colaboración 

Los planes y las estructuras solo pueden ser eficaces si las personas encargadas de implementarlos disponen de las capacidades necesarias. «Una sola salud» requiere sólidos conocimientos técnicos dentro de cada disciplina, pero también profesionales capaces de comprender sistemas complejos, comunicarse entre instituciones y generar confianza entre colegas de otros sectores. 

El Grupo de trabajo conjunto FAO/OMS/OMSA sobre formación en «Una sola salud» trabaja para desarrollar itinerarios de aprendizaje basados en competencias y adaptados a las necesidades de los países y de la fuerza laboral. Su sesión en el Congreso mostrará cómo pueden conectarse las plataformas de aprendizaje y los recursos técnicos existentes, reduciendo la duplicación y combinando al mismo tiempo los conocimientos específicos de cada profesión con competencias como el pensamiento sistémico, la colaboración, la comunicación y el liderazgo. Los ministerios, las universidades y las instituciones de formación examinarán cómo pueden contribuir a definir, poner a prueba y evaluar futuros programas. 

Los sistemas eficaces de «Una sola salud» también deben reconocer que los riesgos no afectan a todas las personas por igual. Los roles sociales influyen en quién interactúa con los animales, quién manipula productos derivados de la fauna silvestre, quién tiene acceso a los servicios y quién participa en las decisiones. Una sesión sobre enfoques transformadores en materia de género examinará cómo integrar la diversidad, la equidad y la inclusión en la gobernanza, la financiación, los datos y los programas. 

El trabajo conjunto de la OMSA y el ILRI sobre las cadenas de valor de la carne de animales silvestres ofrece un ejemplo concreto. La caza suele ser la actividad más visible y puede dominar las evaluaciones de riesgos. Sin embargo, al examinar toda la cadena de valor se revelan otras funciones, entre ellas la participación de las mujeres en el transporte y la venta de carne de animales silvestres, así como formas de exposición que, de otro modo, podrían permanecer invisibles. Tener en cuenta estas realidades refuerza tanto los datos que sustentan la prevención como las políticas elaboradas a partir de ellos. 

Del pensamiento interconectado a sistemas conectados 

Los expertos de la OMSA también contribuirán a los debates sobre la sanidad y la vigilancia de la fauna silvestre, la financiación sostenible y la actual panzootia de H5N1. Aunque estos temas puedan parecer distintos, todos conducen a la misma conclusión: las amenazas complejas no pueden abordarse mediante una única intervención o desde un solo sector. 

La prevención depende de conectar a los Servicios Veterinarios, las autoridades de salud pública, las instituciones encargadas de la fauna silvestre y el medioambiente, la comunidad científica, la industria y las comunidades en torno a riesgos compartidos. Requiere que la información de vigilancia se traduzca en alertas tempranas y medidas concretas, que los marcos mundiales se adapten a las realidades nacionales y que el compromiso político y financiero continúe una vez que la atención internacional se haya desplazado hacia otros asuntos. 

En última instancia, el enfoque «Una sola salud» no se evaluará por el número de estrategias elaboradas o reuniones celebradas, sino por si los países y las comunidades están mejor preparados para prevenir amenazas, proteger a los animales y las personas, preservar los ecosistemas y actuar conjuntamente cuando surjan riesgos. 

El desafío ahora consiste en transformar el pensamiento interconectado en sistemas conectados, y un concepto compartido en una práctica duradera.