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Cómo las normas internacionales de la OMSA contribuyen a impulsar el comercio: el ejemplo de Namibia

FMD vaccionation in Namibia
Las enfermedades altamente infecciosas como la fiebre aftosa pueden ser calamitosas para las exportaciones de ganado. Sin embargo, la implementación de las normas internacionales de la OMSA garantiza un comercio seguro y justo de animales y de sus productos.

El desarrollo en Namibia está profundamente arraigado en el sector agrícola. Con un 90 % de tierras aptas para la ganadería, una gran proporción de la población rural del país depende de esta actividad en términos de abastecimiento alimentario, subsistencia y bienestar económico. Se estima que la población de ganado ronda por los dos millones de bovinos, 2,5 millones de ovejas, 1,8 millones de cabras y 17.000 cerdos. Por consiguiente, la producción animal representa un motor para el crecimiento económico y una gran contribución para el PIB local.

Las enfermedades transfronterizas como la fiebre aftosa tienen el potencial de afectar el comercio transfronterizo de ganado y, de manera más amplia, la posición del país dentro del mercado global haciendo más complejas las exportaciones de carne. Las circunstancias empeoran con las sequías que impactan la agricultura de secano y hacen que los pastores busquen áreas más favorables para el pastoreo de sus animales; la modificación imprevisible de los entornos ha puesto a la economía de Namibia desde hace tiempo bajo presión.

La dependencia de las exportaciones animales hace que la economía del país sea vulnerable, los brotes de enfermedad pueden resultar en serias pérdidas series de producción y bloquear en gran medida el comercio de ganado. Es posible prevenir esta enfermedad a través de la implementación de medidas sanitarias eficaces dirigidas a evitar la introducción del virus en la población animal. Los sistemas de detección precoz y de respuesta resultan igualmente importantes ya que permiten una contención y erradicación efectivas.

La situación zoosanitaria general de Namibia también está determinada por su posición geográfica, al compartir fronteras con países y áreas que no están libres de fiebre aftosa. Puede haber desplazamientos de bovinos en búsqueda de pastos a áreas en los que están presentes búfalos silvestres, lo que implica serios retos para el control de las enfermedades animales transfronterizas y la regulación de flujos fronterizos de mercancías. Estos movimientos han dado lugar a brotes tanto de perineumonía contagiosa bovina como de fiebre aftosa en animales que regresan a Namibia.

Mantener a raya las enfermedades infecciosas

Existen diferentes maneras para controlar las enfermedades endémicas. Una de ellas es un acercamiento de zonificación. Se trata de un concepto que se explica en las normas de la OMSA y que permite a un país concentrar sus recursos en un área restringida definida en donde es factible controlar y erradicar la enfermedad. Una extensión progresiva de la zona libre puede llevar a la erradicación de la enfermedad en todo el territorio de un país.

Para los países, la meta final es alcanzar un estatus zoosanitario oficial libre de enfermedad. No obstante, dada la dificultad de lograr dicho objetivo, existen beneficios innegables al establecer y mantener una subpoblación con un estatus zoosanitario específico dentro del territorio nacional, no solo en materia de prevención y control de enfermedad, también con fines de comercio internacional

La fiebre aftosa ofreció la primera oportunidad para la OMSA de establecer una lista de países oficialmente reconocidos libres de la enfermedad, ya sea en todo el territorio en zonas definidas. La zonificación se ha implementado desde 1994 y Namibia fue uno de los primeros países al que se le reconoció una zona libre de fiebre aftosa sin vacunación en 1997. Cabe destacar que, desde entonces, el país ha asegurado el mantenimiento de la zona libre de fiebre aftosa pese a los brotes que han seguido desarrollándose en el resto del país.

Beneficios de las normas internacionales de la OMSA para el comercio internacional

La Dra. Anja Boshoff-De Witt trabaja en el Consejo de la carne de Namibia, una entidad reguladora que facilita las exportaciones de ganado, carne y productos cárnicos procesados en el país. En su parecer, la puesta en práctica de las normas de bienestar animal en el mundo real puede conducir a soluciones transformadores que mejoran la subsistencia y alivian la pobreza.

La aplicación en Namibia de las normas internacionales de sanidad animal de la OMSA ha favorecido el respaldo que tanto se necesita para el crecimiento económico. Al ser un país orientado hacia las exportaciones, es esencial cumplir con estas recomendaciones.

Dr Anja Boshoff-De Witt, Directora de Normas para la carne, Consejo de la carne de Namibia

Las normas de la OMSA constituyen un lenguaje común destinado a lograr una comprensión y confianza entre los países. Su implementación a lo largo de la cadena de producción y abastecimiento es esencial para desarrollar sistemas nacionales de garantía de calidad que minimicen los riesgos potenciales para la salud humana o animal en los países importadores asociados con las mercancías comercializadas.

Un ejemplo concreto que demuestra que el estatus libre de fiebre aftosa basado en las normas internacionales y el reconocimiento oficial de su estatus zoosanitario por parte de la OMSA es la facilitación de las negociaciones de Namibia con socios comerciales interesados en el ganado y en la carne, y la promoción de una relación de confianza mutua. Al implementar estas normas, Namibia ha hecho grandes progresos en el área de la sanidad animal y el comercio seguro. Sus exportaciones de carne bovina se han ampliado a la Unión Europea, Noruega, República Popular China, Sudáfrica, Reino Unido y Estados Unidos de América. Para los productores de ganado establecidos en la zona libre de fiebre aftosa también han surgido nuevas perspectivas: la posibilidad de acceder al mercado internacional y obtener precios más altos para sus animales constituye un enorme incentivo que aumenta los recursos de sus familias.

En Namibia, el ganado de las “zonas infectadas de fiebre aftosa y de las zonas de protección” no se puede mover a la zona libre de fiebre aftosa. Los productos de ganado pueden salir de estas zonas a la zona libre si se preparan o procesan de conformidad con las normas de la OMSA, lo que implica la implementación de un comercio basado en las mercancías para el desplazamiento de carne bovina fresca.

En la actualidad, Namibia está bien encaminada en el mercado mundial de la carne. El país ocupa, respectivamente, el puesto 29 y 35 dentro de los principales países exportadores de carne bovina fresca y congelada, y abastece el 1.4 % de las exportaciones mundiales de ovejas y cabras. Igualmente, ha sido el primer país del continente africano en introducirse en el lucrativo mercado norteamericano tras haber enviado 25 toneladas de carne bovina a Filadelfia a principios del 2020.

Namibia espera seguir utilizando las normas para mejorar la sanidad animal y facilitar el comercio internacional seguro. Una meta mayor es mejorar la situación sanitaria en áreas en donde todavía existe un riesgo de fiebre aftosa, ya sea encarando el problema planteado por sus límites porosos o estableciendo nuevas zonas que puedan obtener el estatus libre de fiebre aftosa.

En 2015, Namibia experimentó uno de sus peores brotes de fiebre aftosa en la zona de protección, cuya erradicación tomó un casi un año con un costo de $13 millones. Las normas de zonificación de la OMSA contribuyeron a solucionar el brote y a sacar adelante al país. El evento constituyó una lección y un consejo de prudencia: las normas de sanidad animal ayudan a encarar los retos de sanidad animal, desbloquean el potencial económico y el acceso al comercio asegurando un mejor futuro para cada cual. Su adaptación a la legislación nacional y la inversión en su implementación son esenciales para promover la situación zoosanitaria y comercial del país.