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PPR: una amenaza continua para los medios de vida de los agricultores

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Los pequeños rumiantes, como las ovejas y las cabras, desempeñan un papel fundamental en la vida de los agricultores en muchas regiones. Los agricultores familiares, en particular las mujeres y los jóvenes, dependen de estos animales para obtener alimentos y otros productos, como lana y piel, con fines de generación de ingresos.

Proporcionan estiércol para fertilizar los cultivos, actúan como seguro frente a pérdidas agrícolas y sequías, y contribuyen al desarrollo económico nacional y al bienestar general de las comunidades. Los pequeños rumiantes son, a menudo, el activo más importante y a veces el único del que dependen algunas poblaciones para sobrevivir. En estas comunidades, la peste de los pequeños rumiantes (PPR) al ser una enfermedad vírica altamente contagiosa que representa una grave amenaza para las ovejas, las cabras y ciertas especies de rumiantes silvestres resulta devastadora. 

Inolvidable es la angustia, la incredulidad y la desesperación en los rostros de las mujeres y los hombres mientras sostenían a sus cabras moribundas, en las que confiaban para tanto, muriendo a causa de una enfermedad que es 100% prevenible. Esto es la PPR: no solo un virus, sino un destructor de vidas.

Dra. Paula Menzies, Presidenta de la Asociación Internacional de Veterinarios de Ovejas y miembro del consejo de la Asociación Internacional de Cabras.

Desde su primera identificación en 1942, la PPR se ha propagado a más de 70 países de África, Asia, Oriente Medio y Europa del Este, arraigándose en muchas regiones. Las pérdidas causadas por la PPR van más allá del animal infectado: incluyen una reducción de la productividad que conduce a menores ingresos del rebaño, pérdida de nutrición e incluso la pérdida de un modo de vida. “Para los pastores nómadas, la PPR es más que una enfermedad: amenaza sus medios de vida, su seguridad alimentaria y su identidad cultural”, dice el experto en pastoralismo Dr. Amarsanaa Lkhagvasuren.Los pequeños rumiantes son el eje central de su forma de vida.” 

En 2015, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) lanzaron la Estrategia mundial de control y erradicación de la peste de pequeños rumiantes, con el ambicioso objetivo de erradicar la enfermedad para 2030. Diez años después, vemos que mantener un esfuerzo mundial sostenido y coordinado sigue siendo tan imperativo como siempre para garantizar la erradicación de la PPR y fortalecer la resiliencia de las comunidades que dependen de los pequeños rumiantes. 

Durante un brote de PPR en una zona masái, vi a los pastores devastados al perder entre 10 y 20 cabras por día en rebaños de 600 a 1000 ovejas y cabras. En Burundi, hablé con agricultores que poseían entre 5 y 10 cabras cada uno, y las estaban perdiendo por la PPR, quedando angustiados porque sus hijos ya no podían ir a la escuela.

Dr. Adama Diallo, experto en PPR y miembro del Comité Asesor de la PPR. 

La continua propagación de la PPR hacia nuevas regiones y su arraigo en zonas endémicas, agravado por el acceso limitado a los servicios veterinarios en comunidades marginadas, hace que erradicar la enfermedad sea un desafío, pero no imposible. El éxito depende de aplicar intervenciones clave como el control estricto del movimiento del ganado, la vacunación, la educación, la inversión en una fuerza laboral veterinaria bien equipada y el apoyo a las comunidades más vulnerables a la enfermedad. 

Las mujeres y los jóvenes, en particular, suelen ser los primeros en detectar signos de enfermedad en los animales, ya que están íntimamente involucrados en su cuidado diario. A pesar de ello, siguen estando subrepresentados en los sistemas veterinarios formales, excluidos de los procesos clave de toma de decisiones y sin los recursos necesarios para responder eficazmente a la enfermedad. “Debemos reconocer, apoyar y amplificar las voces de las mujeres y los jóvenes nómadas”, insta el Dr. Lkhagvasuren.Las mujeres y los jóvenes no son simplemente beneficiarios de las intervenciones. Son socios y líderes esenciales, cuyos conocimientos, cuidados y perspectivas son vitales para el éxito de los esfuerzos de erradicación.”  La Dra. Menzies coincide y añade: “Involucrar a los pastores nómadas, especialmente a las mujeres y los jóvenes, no es opcional; es esencial para erradicar la PPR.” 

Cuando las familias están empoderadas económicamente, pueden planificar mejor sus vidas, ya no necesitan recorrer largas distancias para sobrevivir, reduciendo así los movimientos ilegales de ganado y gestionando la migración rural-urbana. Pueden enviar a sus hijos a la escuela, diversificar los ingresos familiares, cuidar mejor del medio ambiente y contribuir indirectamente a abordar los desafíos de seguridad, especialmente en el contexto de la creciente inestabilidad, el cambio climático y otras amenazas emergentes. 

La peste de los pequeños rumiantes no se trata solo de la morbilidad y mortalidad de ovejas y cabras, sino también de los medios de vida, la nutrición, la salud y el acceso a la educación y la atención sanitaria. Por ello, la OMSA hace un llamado a sus Miembros para que se comprometan a fortalecer su colaboración y cooperación en la implementación de estrategias armonizadas de erradicación. Esto solo será posible mediante esfuerzos coordinados y armonizados de movilización de recursos. 

La PPR es una enfermedad prioritaria, y su eliminación dependerá del compromiso y la capacidad de los Miembros para movilizar recursos nacionales. Instamos a los gobiernos y socios financieros a posicionar la financiación para su erradicación como una prioridad. Al hacerlo, podremos proteger los medios de vida, fortalecer la seguridad alimentaria y construir un futuro resiliente para las comunidades que dependen de los pequeños rumiantes para su sustento. 

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