Invertir en prevención: una entrevista sobre la sanidad animal con la Dra. Laure Weber-Vintzel
Mientras los gobiernos y los sectores de la sanidad animal se enfrentan a un aumento de la resistencia a los antimicrobianos (RAM), cada vez más expertos reclaman una mayor inversión en prevención, vigilancia, Servicios Veterinarios y sistemas de sanidad animal.
Entre ellos se encuentra la Dra. Laure Weber-Vintzel, especialista sénior en ganadería del Banco Mundial, que pone al servicio de la lucha contra la RAM décadas de experiencia en la práctica veterinaria. A propósito de la reciente publicación del informe El estado de la sanidad animal en el mundo, comparte su visión sobre los obstáculos, las medidas preventivas y las soluciones para reducir el uso de antimicrobianos en la producción ganadera sin comprometer la productividad, e incluso mejorarla.
¿Podría resumir brevemente su trayectoria en el ámbito de la resistencia a los antimicrobianos (RAM)?
Dra. Laure Weber-Vintzel: Empecé mi carrera como veterinaria clínica, donde el uso responsable de los antimicrobianos formaba parte de mi trabajo diario. Posteriormente me incorporé a la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA), una institución comprometida desde hace mucho tiempo con la lucha contra la resistencia a los antimicrobianos. En mi puesto actual en el Banco Mundial trabajo en la intersección entre los sistemas ganaderos sostenibles, la sanidad animal y la colaboración intersectorial, por lo que la RAM constituye una parte importante de mis responsabilidades.
Según su experiencia, ¿cuáles son los principales retos a los que se enfrentan ganaderos y veterinarios en relación con el uso de antimicrobianos?
L. W.: El primero es el acceso. El acceso a medicamentos veterinarios de calidad, incluidos los antimicrobianos, así como a servicios veterinarios básicos, sigue siendo un reto importante y favorece el uso inadecuado de productos adquiridos sin prescripción.
Además, como ocurre en muchos ámbitos de la sanidad animal, la insuficiente inversión en prevención es uno de los factores principales que favorecen la aparición de enfermedades y la consiguiente dependencia de los antimicrobianos.
Y, por supuesto, la falta de concienciación, la inseguridad alimentaria y la pobreza continúan siendo algunos de los principales impulsores de la RAM. Por ejemplo, en zonas con recursos limitados, incluso los ganaderos con formación no siempre pueden permitirse desechar la leche después de un tratamiento, lo que provoca que se consuma leche con residuos de antibióticos.
Existe la creencia de que reducir el uso de antibióticos perjudica la productividad. ¿Es cierto?
L. W.: La realidad no es tan sencilla. Lo que perjudica la productividad es una mala sanidad animal. Por tanto, cuando los antimicrobianos contribuyen a mantener a los animales sanos, también favorecen la productividad. Sin embargo, cuando se utilizan de forma irresponsable, no contribuyen a la sanidad animal y terminan perjudicando la productividad.
Una gestión deficiente de los rebaños y una mala sanidad ganadera favorecen la aparición de enfermedades y la dependencia de los antimicrobianos. Las inversiones en higiene, bioseguridad, vacunación, nutrición y alimentación animal permiten obtener animales más sanos, una mayor productividad y una menor necesidad de antimicrobianos. Se trata de pasar de una estrategia reactiva a una estrategia preventiva, con múltiples beneficios añadidos.
¿Cuáles son las principales carencias de los esfuerzos actuales para combatir la RAM?
L. W.: La lista es bastante larga. Incluye, entre otros aspectos, la gobernanza de la RAM, las inversiones en prevención, la sensibilización de las partes interesadas, los datos sobre el uso de antimicrobianos, el fortalecimiento de los Servicios Veterinarios y el refuerzo de las capacidades de vigilancia.
La vigilancia, por ejemplo, requiere capacidades a todos los niveles: desde redes de campo capaces de asesorar a los ganaderos, detectar precozmente los problemas y responder a ellos, hasta laboratorios con capacidad para adaptar los tratamientos a los patógenos identificados.
Más ampliamente, la RAM sigue percibiéndose como un problema médico o veterinario cuando, en realidad, constituye una amenaza para el desarrollo con consecuencias macroeconómicas reales. Este mensaje debe transmitirse al más alto nivel de los gobiernos. Prevenir y reducir la RAM protege la sanidad de los animales de producción, su productividad y, por tanto, los medios de vida de millones de personas.
¿Y en cuanto a las inversiones? ¿Dónde deberían concentrarse en el futuro?
L. W.: Cualquier medida que mejore la sanidad animal reducirá la necesidad y el uso de antimicrobianos y aumentará la productividad ganadera, ya sea mediante una mejor bioseguridad, una mayor higiene, la vacunación o una alimentación de calidad.
A menudo utilizo la analogía de una fuga de agua: se puede pintar una pared dañada, pero el agua seguirá filtrándose porque no se ha abordado la causa del problema. Lo que necesitamos es cambiar de enfoque; dejar de reparar las consecuencias para empezar a prevenir las causas, redirigiendo recursos, energía e inversiones hacia las etapas previas.
Por ello, debemos invertir en prevención sistémica, vigilancia, regulación de los medicamentos veterinarios y cambios de comportamiento.
La comunicación y la sensibilización de los ganaderos también son fundamentales. Prevenir una enfermedad resulta mucho menos costoso que responder a ella una vez que ha aparecido, y esto también se aplica a la resistencia a los antimicrobianos. Convencer a alguien de invertir en algo que quizá nunca llegue a ocurrir no siempre es fácil. Sin embargo, las pruebas son claras, los ganaderos que invierten en la gestión de sus rebaños, en la prevención y en la bioseguridad simplemente tienen animales más sanos y necesitan menos antimicrobianos.
¿Qué papel deberían desempeñar los gobiernos en la lucha contra la RAM?
L. W.: La RAM es un problema sistémico. Los gobiernos deben adoptar un enfoque integral que abarque desde la inversión en prevención hasta el fortalecimiento de la capacidad de los laboratorios, el acceso a medicamentos de calidad, la supervisión veterinaria y la cooperación intersectorial. Sin un enfoque de este tipo, seguiremos reparando los daños causados por la fuga en lugar de solucionar su origen.
Los gobiernos también tienen un papel importante a la hora de identificar socios para el desarrollo dispuestos a apoyar sus esfuerzos frente a la RAM. Entre ellos se encuentra el Grupo Banco Mundial, que considera la RAM no solo como una cuestión veterinaria o médica, sino como una amenaza para el desarrollo que requiere una acción inmediata.
Si tuviera que transmitir un único mensaje clave al público mundial sobre la RAM, ¿cuál sería?
L. W.: Inviertan en prevención. Los animales sanos, protegidos frente a la exposición a los patógenos, necesitan menos antimicrobianos, son más productivos y generan menores costes asociados a las enfermedades. Las inversiones tempranas reducen el uso de antimicrobianos y la aparición de resistencias al tiempo que aumentan la producción. Actuar de forma preventiva, reforzar la comunicación y desarrollar capacidades beneficia a todos: ganaderos, gobiernos y veterinarios.