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Fiebre aftosa: gestionar la respuesta en medio del caos durante su resurgimiento

FMD outbreaks in the EU
La fiebre aftosa sorprende con su retorno en áreas en las que se había eliminado, esta temida enfermedad pone a prueba la seguridad transfronteriza, la resiliencia socioeconómica y la información pública.

La fiebre aftosa es una enfermedad animal altamente contagiosa cuyos impactos han sido estudiados desde hace mucho tiempo por investigadores de diferentes disciplinas. Debido a sus repercusiones en los sistemas alimentarios y las economías, se ha establecido como una de las enfermedades del ganado más temidas en todo el mundo, especialmente en los países con una vocación comercial. Su presencia renovada en la Unión Europea (UE) ha suscitado preocupaciones entre las partes interesadas en aquellos países que han estado libres de la enfermedad durante décadas.

El comercio, la seguridad alimentaria y la economía bajo amenaza

La fiebre aftosa genera sobresaltos en todo el mundo por su impacto devastador en los intercambios comerciales, la seguridad alimentaria y la economía. Con signos clínicos que varían según la cepa del virus, la edad y raza del animal, la enfermedad suele causar ampollas dolorosas que resultan en graves pérdidas de producción. Lo que significa que lejos de circunscribirse a una crisis veterinaria, la fiebre aftosa ocasiona consecuencias profundas y a largo plazo. Al reducir la producción de leche y carne, la enfermedad supone una amenaza única para el sector ganadero e intensifica la pobreza y la inseguridad alimentaria en las comunidades afectadas.

En el Reino Unido, durante un brote de fiebre aftosa a principios de la década del 2000, se sacrificaron más de seis millones de animales (cerdos, ovejas y bovinos) y el gasto público ascendió a 3 000 millones de libras esterlinas. Las cifras de este tipo son una clara indicación del potencial que tiene la enfermedad para trastocar ampliamente la sociedad, cerrar fronteras, detener los movimientos y hacer tambalear la economía.

Los recientes focos de fiebre aftosa en Hungría y Eslovaquia, once en total, han desencadenado rápidas respuestas de las autoridades de inspección fronterizas. En abril, varios países anunciaron una prohibición temporal para restringir el uso y transporte de productos lácteos y cárnicos a partir de la UE, en razón de las preocupaciones de que los viajes fronterizos puedan facilitar la transmisión a través de alimentos contaminados, transporte de vehículos y embalajes.

La resiliencia de la UE puesta a prueba

La fiebre aftosa se notifica comúnmente en África, Asia y Oriente Medio, pero ha sido eliminada en países con altos ingresos. La UE estuvo libre desde 2011, cuando el último brote se produjo en Bulgaria. No obstante, en Europa, el año 2025 empezó con un cambio de situación. Tras décadas sin ningún caso, Alemania notificó un foco en una granja de búfalos en enero.

El brote se contuvo con éxito y el 14 de abril el país recuperó sin demora el estatus de la OMSA de “país libre de fiebre aftosa sin vacunación”. Entretanto, después de medio siglo, en Hungría se notificó el primer caso en un predio de bovinos cerca de los límites con Austria y Eslovaquia, en un área con una densidad moderada de bovinos. “Estábamos en estado de choque cuando nos dimos cuenta de lo que estaba pasando”, afirma el Dr. Bognár Lajos Levente, Delegado de Hungría ante la OMSA. “Para nosotros, fue una verdadera sorpresa ver que la enfermedad había llegado a la UE. No creo que ningún país esté realmente preparado para este tipo de brote, en especial considerando que la región estuvo tanto tiempo indemne de la enfermedad”. Tres brotes se notificaron poco después en la vecina Eslovaquia, donde se declaró el estado de emergencia y se impusieron restricciones fronterizas. Por su parte, el Dr. Martin Chudy, Delegado de Eslovaquia, recordó la noche en la que se detectaron los primeros signos de la enfermedad, con dos vacas que tenían una temperatura altamente sospechosa. “Cuando se trata de responder a un brote, siempre hay que estar un paso por delante del virus”, indicando que dada la complejidad de la fiebre este acercamiento resultaba aún más urgente.

Desde el 17 de abril, no se han notificado nuevos brotes en Hungría ni en Eslovaquia. Los últimos datos presentados por las autoridades veterinarias nacionales pueden encontrarse en el portal del Sistema mundial de información zoosanitaria (WAHIS) gestionado por la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA).

La respuesta ante el resurgimiento

Al igual que para otras enfermedades, la vigilancia, la colecta de datos y la notificación oportuna son claves a la hora de contener y prevenir la propagación. La fiebre aftosa representa un reto excepcional al ser extremadamente infecciosa: una vez que se instala en una población, contenerla se vuelve exponencialmente más difícil, lo que hace que las medidas de respuesta rápida sean especialmente críticas. Igualmente, las actividades recreativas como el visitar un parque zoológico o la caza, revisten un riesgo.

Cuando aparece, la fiebre aftosa a menudo requiere el sacrificio masivo de los animales afectados y la implementación de rigurosas medidas para contenerla. Entre las medidas de bioseguridad contra su propagación figuran la limpieza y desinfección de las instalaciones afectadas (después de la despoblación), las restricciones en los desplazamientos de animales, personas, vehículos y equipos de la granja, una vigilancia intensiva de la zonas tampón en torno a los focos, todas ellas fueron implementadas en Hungría y Eslovaquia desde el inicio del brote. En algunas circunstancias, también se puede recurrir a la vacunación de emergencia. No obstante, los países pueden mostrarse reacios debido a las preocupaciones acerca del impacto de la vacunación en la recuperación del estatus libre de fiebre aftosa y en el comercio internacional.

El uso de los acercamientos del sistema de gestión de incidentes (SGI) ha redundado en agilidad y eficacia en la amplia respuesta de la UE ante la enfermedad. La OMSA desarrolló recientemente su propio SGI, gracias al generoso respaldo del Programa de Reducción de la Amenaza de las Armas de Global Affairs Canada en apoyo de los objetivos del G7-led Alianza mundial contra la proliferación de armas y materiales de destrucción masiva. El GSI se activó por primera vez con el fin de acompañar la respuesta de la OMSA a la emergencia experimentada por tres países de la UE, y con implicaciones potenciales adicionales.

EL GSI ofrece una poderosa herramienta en términos de una evaluación del riesgo continua, asistencia en el intercambio de experiencias entre países y organizaciones socias, al igual que en el campo de la difusión de información al público.

Alexandre Fediaevsky, jefe del departamento de preparación y resiliencia de la Organización.

“Entre los beneficios de activar un GSI figuraron un proceso de toma de decisiones más rápido y una capacidad incrementada de coordinación externa e interna, y de intercambio de información.”, explica Alexandre Fediaevsky.

La lucha contra la desinformación durante las emergencias

La pandemia de COVID-19 constituyó un ejemplo único de cómo los sistemas de información pueden someterse a una fuerte presión en tiempos de incertidumbre. A una escala mucho menor, los recientes brotes de fiebre aftosa en la UE pusieron de relieve el peligro que la desinformación acarrea en la sociedad, influenciando las percepciones del público y ampliando los miedos.

Los informes y titulares de los medios de comunicación erróneos durante los brotes contribuyeron a la inquietud pública en torno a la infección humana, pese al consenso científico de que la fiebre aftosa supone un riesgo mínimo para las personas. Esta situación también ocurrió en países no directamente afectados por la enfermedad en donde se tomaron medidas de precaución. De acuerdo con el Ministerio de Medio Ambiente, Alimentación y Asuntos Rurales (DEFRA) del Reino Unido, algunos medios informaron de manera inadecuada de que se necesitaron seis o siete días para llevar a cabo los controles de las importaciones comerciales y se permitió que la enfermedad entrara en el país.

Además, fue abundante la especulación relacionada con los orígenes del brote. Pese a la declaración de la OMSA de que se carecía de evidencia que sugiriera que los recientes brotes de fiebre aftosa pudiesen ser deliberados, algunas afirmaciones no verificadas suscitaron la alarma en cuanto a esta posibilidad, alimentando los temores de una introducción deliberada. Tan pronto como las noticias empezaron a circular, el virólogo Jiří Černý de la Universidad Checa de Ciencias de la Vida en Praga alertó públicamente del peligro de las conclusiones precipitadas. Entre tanto, algunos medios informativos reaccionaron a las noticias desacreditando relatos falsos y situando los eventos en su contexto.

Un informe reciente del Foro Económico Mundial destacó que la desinformación y la información errónea se perciben como los mayores riesgos a corto plazo que enfrenta el mundo, resaltando la urgencia de resolver el problema. El esfuerzo requerido para mantener el control sobre la desinformación y la información errónea también hace que se desvíen recursos de la respuesta concreta. Con miras a ayudar a los servicios veterinarios, a los servicios de sanidad de los animales acuáticos y a los organismos de aplicación de la ley a navegar en medio de un panorama cambiante de la información, la OMSA ha desarrollado una serie de directrices sobre el tema junto con la Organización Internacional de Policía Criminal (Interpol) y el Programa de Reducción de la Amenaza de las Armas de Global Affairs Canada. Estas directrices tituladas “Contrarrestar la desinformación y la información errónea en emergencias de sanidad animal” presentan algunas estrategias esenciales encaminadas a gestionar la desinformación y la información errónea.

Gracias a un interés renovado y una comprensión en profundidad de la cuestión, la OMSA espera que las directrices ayuden directamente a las audiencias en línea a mitigar el riesgo de fragmentación, garantizando que el seguimiento y el control de la enfermedad sigan siendo oportunos y efectivos. “La eliminación de una enfermedad no quiere decir que nunca volverá”, afirma Emmanuelle Soubeyran, directora general de la OMSA, “por lo que resulta indispensable que se haga todo lo posible para asegurar que todos los países tengan a su disposición las herramientas necesarias, desde los sistemas de gestión de incidentes a la detección temprana y las medidas de control, para responder a la emergencia imprevisible tanto de amenazas viejas como nuevas”.


Advertencia
Pese a que la introducción deliberada de patógenos animales representa un riesgo real, en este caso, no hay evidencia concreta que sustente esta hipótesis. De hecho, el programa de la OMSA sobre la reducción de las amenazas biológicas busca mitigar el riego deliberado o accidental de liberación de patógenos animales. Esto incluye ofrecer apoyo a los Miembros en la investigación de eventos sospechosos y combatir la desinformación. La OMSA no está al tanto de ninguna prueba de que el evento de la fiebre aftosa haya sido causado por una introducción deliberada o de que el virus no tenga un origen natural. Las investigaciones epidemiológicas sobre el modelo de transmisión continúan. Se han considerado y analizado todas las hipótesis plausibles para determinar el origen de los brotes, a partir de los datos disponibles y la evidencia en evolución.