¿Cómo podemos mitigar el riesgo de enfermedades en la interfaz fauna silvestre–ganado?
Cuando la fauna silvestre y el ganado comparten los mismos entornos, aumentan las posibilidades de transmisión de patógenos entre ellos. Esto plantea un problema particular para las enfermedades animales transfronterizas, como la peste porcina africana (PPA), la influenza aviar (IA) y la fiebre aftosa (FA), que continúan propagándose a escala mundial, afectando tanto a la sanidad animal como a los medios de subsistencia de las poblaciones que dependen de ella.
Comprender las interfaces fauna silvestre–ganado (IFSG) —los espacios físicos donde interactúan animales silvestres y domésticos— e identificar intervenciones capaces de reducir la transmisión de enfermedades en estas interfaces es esencial para aliviar la carga de enfermedades que pesa sobre los animales, los seres humanos y las economías.
Como parte de su misión de proteger la sanidad animal en todo el mundo, la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA, WOAH) ha publicado un nuevo recurso: Mitigar el riesgo de transmisión de enfermedades en la interfaz fauna silvestre–ganado: Guía práctica para los Servicios Veterinarios. Estas directrices proporcionan a los Servicios Veterinarios recomendaciones claras y adaptables para ayudarles a diseñar intervenciones eficaces y específicas al contexto, con el fin de hacer frente a los riesgos sanitarios allí donde la fauna silvestre y el ganado se encuentran.
Las características de las enfermedades, como la capacidad de un patógeno para sobrevivir en el medio ambiente, el modo de transmisión (directa, indirecta o vectorial), así como las tasas de morbilidad y mortalidad, desempeñan un papel importante en las IFSG. Sin embargo, no son los únicos factores. Las IFSG también varían según las regiones, los sistemas de producción pecuaria, las especies silvestres y los factores ambientales. Estas interacciones son, además, dinámicas y están fuertemente influenciadas por el clima, los hábitats y las actividades humanas. En conjunto, estos elementos pueden crear vías complejas de transmisión de patógenos entre la fauna silvestre y el ganado, y viceversa.
El ganado y la fauna silvestre tienen necesidades similares: alimento, agua y refugio. Si estos recursos son fácilmente accesibles en las explotaciones agrícolas, por ejemplo, pero no en el entorno circundante, pueden convertirse en puntos críticos de transmisión de enfermedades. Del mismo modo, cuando los asentamientos humanos se acercan a estos recursos, aumenta la probabilidad de interacciones entre la fauna silvestre y las personas, abriendo la puerta a eventos de desbordamiento (spillover) y a infecciones zoonóticas.
Cartografiar los riesgos relacionados con las IFSG antes de un brote puede proteger la sanidad animal durante el mismo
La cartografía y la comprensión de las características de las IFSG pueden reforzar considerablemente la capacidad de los profesionales veterinarios para evaluar cómo podría propagarse una enfermedad. Esto implica comprender bien la enfermedad objetivo y los escenarios en los que podría difundirse. Lamentablemente, estas tareas no son sencillas. Las diferencias en el nivel de conocimiento sobre las enfermedades entre países pueden constituir un obstáculo para tener en cuenta con precisión todas las características de un brote, al igual que la existencia de datos inexactos o de baja calidad.
Sin embargo, contar con un plan de acción bien pensado y específico para cada explotación, orientado a reducir las interacciones entre la fauna silvestre y el ganado, puede mitigar en gran medida el riesgo de transmisión de enfermedades en la interfaz fauna silvestre–ganado. Estos planes de acción pueden incluir medidas como la mejora de las infraestructuras, el desplazamiento de puntos de agua o comederos y la reducción del atractivo de los recursos agrícolas para la fauna silvestre.
Clasificar las acciones en categorías como «prioritarias» y «alternativas», o «generales» y «específicas», permite traducir las evaluaciones de riesgo en decisiones prácticas y aplicables sobre el terreno. Las acciones prioritarias pueden centrarse en las medidas con mayor potencial de reducción del riesgo en la interfaz, mediante intervenciones directas o estructurales, mientras que las acciones alternativas ofrecen una opción realista cuando limitaciones como los permisos o la viabilidad dificultan la aplicación de las medidas prioritarias. Las acciones generales permiten establecer un nivel básico de bioseguridad mediante prácticas de gestión amplias que afectan a toda la explotación, mientras que las acciones específicas se dirigen a puntos de riesgo claramente identificados, como parcelas o puntos de agua.
En conjunto, estas distinciones permiten elaborar planes de acción adaptados a cada explotación y equilibrar la eficacia con los desafíos prácticos de implementación a los que se enfrentan los Servicios Veterinarios y los productores.
La bioseguridad como inversión
En la gestión de los riesgos en las interfaces fauna silvestre–ganado, la bioseguridad debe considerarse una inversión y no un costo adicional. Cuando se aplica correctamente, la bioseguridad ayuda a prevenir brotes de enfermedades —cuya gestión posterior puede resultar extremadamente costosa— antes de que se produzcan. Así, aunque la mejora de las infraestructuras agrícolas implique costos iniciales, estos son bajos en comparación con los costos asociados a los tratamientos, las pérdidas de producción y el sacrificio sanitario.
La mitigación de los riesgos en la interfaz fauna silvestre–ganado no es una solución única para todos los casos. Las enfermedades transfronterizas como la PPA, la IAAP y la FA son complejas a su manera y requieren soluciones adaptadas tanto a las características específicas de cada enfermedad como al contexto propio de cada país. Los países deberían aplicar el principio de «no causar daño» para garantizar que las soluciones implementadas sean ambientalmente sostenibles y socialmente aceptables. Las directrices ayudan a los países a desarrollar programas de mitigación de riesgos a medida, que reflejen las realidades y capacidades locales. Al adaptar las intervenciones, los países pueden proteger mejor la sanidad animal y el comercio.
Mitigar el riesgo de transmisión de enfermedades en la interfaz fauna silvestre–ganado: Guía práctica para los Servicios Veterinarios proporciona a los Servicios Veterinarios las herramientas necesarias para poner en marcha intervenciones adaptadas y de alto impacto allí donde la fauna silvestre y el ganado se encuentran. Invertir en la mitigación de la transmisión de enfermedades en las interfaces fauna silvestre–ganado permite construir un futuro más seguro y sostenible tanto para los animales como para las personas.