En los últimos seis meses, se notificaron varios subtipos de influenza aviar de alta patogenicidad en más de 40 países. Durante el periodo de alto riesgo de esta enfermedad, es decir entre los meses de octubre y abril, los países deben intensificar sus esfuerzos en materia de vigilancia, implementar las más estrictas medidas de bioseguridad y garantizar una notificación oportuna de los brotes con vistas a frenar su propagación.

París, 19 de noviembre de 2021 – Desde el 1 de mayo de 2021, se confirmaron brotes de influenza aviar de alta patogenicidad (IAAP) en aves de corral y silvestres, en 41 países de diferentes regiones. Presente en la actualidad en África, Asia y Europa, la enfermedad representa una amenaza para la estabilidad económica, la seguridad alimentaria y los medios de subsistencia. Conocida comúnmente como “gripe aviar”, la influenza aviar es una enfermedad muy contagiosa que afecta a numerosas especies de aves de corral, así como a aves de compañía y silvestres; también puede afectar a los seres humanos de forma ocasional. Se trata de una compleja enfermedad causada por virus divididos en múltiples subtipos, cuyas características genéticas evolucionan con gran rapidez. En los últimos años, numerosos subtipos de los virus de la IAAP circularon en diversas poblaciones de aves en una amplia escala geográfica. En 2021, la notificación de una variabilidad genética sin precedentes de los subtipos generó un panorama complejo desde el punto de vista epidemiológico. Los subtipos H5N1, H5N3, H5N4, H5N5, H5N6 o H5N8 circulan actualmente en las poblaciones de aves de corral y silvestres de todo el mundo.

El modelo estacional de la influenza aviar se ha estudiado y demostrado a lo largo de la última década, con la mayoría de los brotes registrados durante el invierno del hemisferio norte. Gracias a los datos comunicados por los países al Sistema Mundial de Información Zoosanitaria (OIE-WAHIS), es posible realizar una mejor previsión de la dinámica estacional: los brotes comienzan a aumentar progresivamente en octubre, alcanzan su punto máximo en febrero y continúan hasta el mes de abril. Durante el pasado mes de octubre, ya se notificaron alrededor de 16 000 casos de IAAP en aves domésticas y silvestres, lo que indica un aumento del riesgo de circulación del virus. En pocos casos, la enfermedad también representa un riesgo para la salud humana y, hasta el momento, se han asociado algunos casos humanos recientes al subtipo H5N6, actualmente en circulación. Por lo tanto, la influenza aviar constituye una de las prioridades de la Alianza Tripartita (FAO, OIE y OMS) y debe tratarse en base al enfoque Una sola salud.

Es fundamental que los países efectúen una notificación oportuna de los brotes a la OIE, con el fin de seguir con precisión la evolución y la propagación de esta enfermedad transfronteriza. Están sujetos a notificación todos los casos de IAAP identificados en aves de corral y en especies no avícolas, incluida la fauna silvestre. La obligación actualizada de notificación entrará en vigencia el 1 de enero de 2022. Además, se solicitará a los países que notifiquen las infecciones por el virus de la influenza aviar de baja patogenicidad identificado en aves domésticas y silvestres cautivas, que hayan demostrado una transmisión natural a los seres humanos asociada a repercusiones sanitarias de gravedad. Los laboratorios de referencia de la OIE especializados en la influenza aviar están capacitados para brindar asistencia a los laboratorios nacionales para la realización del diagnóstico de sus muestras, en función de las necesidades de los países.

Dadas las repercusiones de la enfermedad sobre los ingresos de los avicultores y sobre el comercio internacional, el sector de la sanidad animal debe implementar estrictas medidas de bioseguridad en las granjas, el comercio y los mercados de aves vivas para evitar así su propagación. Por ejemplo, se recomienda encarecidamente aislar las aves infectadas de las sanas y limpiar y desinfectar las instalaciones avícolas. Además, para mitigar los brotes en las aves de corral domésticas y prevenir la introducción del virus en las parvadas, es fundamental una planificación adecuada y la implementación de programas de vigilancia de las aves silvestres, así como la aplicación de medidas destinadas a evitar el contacto directo o indirecto entre las aves domésticas y las silvestres. Por lo tanto, la OIE insta a los países a mantener sus esfuerzos de vigilancia y a seguir notificando oportunamente los brotes de influenza aviar tanto en las aves de corral como en las especies no avícolas, incluidas las aves silvestres.



La erradicación de la peste bovina en el mundo nos transmite un mensaje de optimismo en el marco de la lucha contra las enfermedades infecciosas de origen animal. La reciente pandemia de la COVID-19 demostró claramente la fuerza devastadora de las enfermedades infecciosas emergentes, además de recordarnos la función de protección que desempeñan las vacunas.

Este texto se publicó originalmente en el sitio web de iD4D bajo la licencia internacional de Creative Commons BY NC ND 4.0

Durante siglos, los brotes de peste bovina causaron la muerte de millones de cabezas de ganado, búfalos, yaks y animales silvestres en África, Asia y Europa. Dichos brotes acarrearon una verdadera escasez de alimentos, generando terribles hambrunas, crisis económicas y sociales, además de la interrupción del arado con tracción animal, utilizado en las zonas rurales para el cultivo. Décadas de esfuerzos concertados de gobiernos y organizaciones locales, con el respaldo de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE), la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y otros socios, permitieron la erradicación de la peste bovina gracias a la realización de campañas de vacunación masiva del ganado. La victoria mundial sobre esta devastadora enfermedad se declaró en 2011, diez años después del último caso notificado a la OIE.

Hacia una mejor gobernanza de la sanidad animal

Más allá de la importancia de haber erradicado la peste bovina en el mundo, las lecciones aprendidas beneficiarán a las generaciones futuras. La historia de la lucha contra la enfermedad fue uno de los principales motores para la creación de numerosos Servicios Veterinarios nacionales, además de promover la creación de las primeras escuelas de veterinaria. Uno de los principales ejemplos es la inauguración de la primera escuela de veterinaria del mundo en Lyon (Francia), en 1761, lo que impulsó la creación de otras escuelas en toda Europa. Igualmente, en África, la primera escuela veterinaria se fundó en Egipto, en 1827, en el marco de la lucha contra la peste bovina. Más tarde, surgieron las redes nacionales y regionales de laboratorios veterinarios destinados al diagnóstico y el control de calidad de las vacunas para luchar contra la enfermedad. En Asia, el Instituto de Investigación Veterinaria de la India se creó en 1913 con la intención de desarrollar una vacuna contra la peste bovina, mientras que en África, el Centro Panafricano de Vacunas Veterinarias de la Unión Africana (AU-PANVAC) inició sus actividades en el año 1986. A escala mundial, la devastación causada por esta enfermedad impulsó la creación en 1924 de la Oficina Internacional de Epizootias (OIE) que, más tarde, se convirtió en la Organización Mundial de Sanidad Animal. Estas estructuras, instituciones y organizaciones sentaron las bases sólidas de los actuales sistemas de gobernanza de la sanidad animal.

Hasta la fecha, la erradicación de la peste bovina constituye un hito sin precedentes en la historia de la sanidad animal. La única hazaña comparable en el ámbito de la salud pública es la erradicación de la viruela, una enfermedad de origen humano, en los años 1980. Ambas enfermedades tienen un origen vírico y comparten características que las convirtieron en un objetivo de erradicación desde que se dispuso de herramientas de diagnóstico fiables y vacunas seguras y eficaces, además de un apoyo político y financiero. En la actualidad, siguiendo el camino marcado por la peste bovina y la viruela, se trata de lograr la erradicación de otras enfermedades infecciosas, como la rabia transmitida por los perros y la poliomielitis en los seres humanos, además la peste de pequeños rumiantes (PPR) en los animales.

Preparando el camino para la erradicación de otra enfermedad en 2030

En la actualidad, la meta de la comunidad internacional es la erradicación de la peste de pequeños rumiantes (PPR) en 2030. Se trata de una enfermedad que afecta a ovejas y cabras en alrededor de 70 países, en particular en África, Asia y Oriente Medio, donde vive el 80 % de la población de los pequeños rumiantes. Principalmente, se trata de animales a cargo de pequeños productores, que dependen de ellos para alimentarse y obtener otros productos, como lana y piel, así como para generar ingresos. Los pequeños rumiantes representan un seguro ante la pérdida de sus cosechas y los periodos de sequía, además de contribuir a la seguridad alimentaria, la nutrición, los medios de subsistencia, el desarrollo económico nacional y el bienestar general de alrededor de 330 millones de personas. En su mayoría, se trata de mujeres, cuyos ingresos son fundamentales a la hora de alimentar y educar a sus hijos y alcanzar su autonomía y empoderamiento. Por lo tanto, la erradicación de la PPR representa un elemento capital para la protección de los pequeños propietarios, los granjeros y sus medios de subsistencia.

Dado que el virus de la PPR pertenece a la misma familia que el virus responsable de la peste bovina, las numerosas lecciones aprendidas de la erradicación de la peste bovina pueden aplicarse a los esfuerzos de eliminación de la PPR. Además, puesto que las vacunas contra la PPR están disponibles con facilidad y pueden inducir una inmunidad protectora a largo plazo, la vacunación representa una de las herramientas clave de la Estrategia de Control y Erradicación.

La vacunación: la piedra angular del control y la erradicación de las enfermedades infecciosas

Si bien las lecciones aprendidas de la erradicación de la peste bovina y la viruela se difundieron en múltiples ocasiones y en foros, las enfermedades infecciosas cuya erradicación se pretende en la actualidad se enfrentan a una serie de retos: inestabilidad política, falta de financiación a nivel nacional y cuestionamientos en torno a las vacunas. La actual pandemia de la COVID-19 puso a prueba nuestra resiliencia y nos recuerda la eficacia de la vacunación en la salud pública mundial si se aplica con una visión de equidad, salvando millones de vidas cada año y reduciendo drásticamente las muertes causadas por enfermedades prevenibles. En el ámbito de la sanidad animal, la vacunación permitió aumentar el rendimiento de la producción, mejorar el estado sanitario los animales y el rendimiento de las inversiones de los productores. En el caso de la peste bovina, la lucha contra la enfermedad aceleró el desarrollo de una vacuna segura y de bajo costo. Una vez la vacuna disponible, fue posible poner en marcha campañas de vacunación a gran escala en las regiones afectadas.

Aunque ahora nos parece un recuerdo lejano, la peste bovina sigue representando una amenaza potencial debido al riesgo de fuga o de liberación deliberada del virus de los institutos que almacenan material con alto contenido del virus. La OIE y sus socios hacen hincapié en la prevención de una posible reaparición y, si fuera necesario, en la preparación para mitigar las consecuencias. Las reservas de vacunas contra la peste bovina para uso mundial brindan una red de seguridad y constituyen el elemento central del Plan de Acción Mundial contra la Peste Bovina. Como resultado de la experiencia de la erradicación de la peste bovina, es prioritaria la distribución de vacunas fiables para la PPR y su introducción en los bancos de vacunas.

La erradicación de la peste bovina demuestra claramente la importancia de la vacunación y la colaboración multilateral en la protección de la sociedad frente los efectos nocivos de las enfermedades infecciosas. Debemos mantener la vigilancia frente al surgimiento de nuevas amenazas sanitarias y a la reaparición de las enfermedades ya existentes. Aprovechemos las importantes lecciones del pasado para asegurar un futuro saludable para todos.

Enlace: Creative Commons — Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0 International — CC BY-NC-ND 4.0

Paris, France – En el mundo, entre 2016 y 2018, se registró una disminución del 27%1 en el uso de antimicrobianos en animales, según los datos comunicados a la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA, fundada como OIE). 

Se han observado progresos similares en la utilización de antibióticos como promotores del crecimiento. Durante mucho tiempo considerado como una forma habitual de aumentar la productividad de los animales criados para consumo humano, el uso de antibióticos en animales sanos para fomentar su crecimiento ya no es una práctica habitual en casi el 70 % de los países que participaron en la colecta de datos2.

En un mundo más globalizado e interconectado que nunca, se trata de un avance positivo, ya que demuestra que un número creciente de productores, propietarios de animales y profesionales de la sanidad animal están orientando sus prácticas hacia un uso más prudente de los antimicrobianos. Si bien estos esfuerzos contribuyen a proteger la salud de todos, es necesario tomar más medidas con el fin de preservar nuestras opciones terapéuticas y frenar la propagación de las enfermedades infecciosas.

Dra. Monique Eloit, Directora General de la Organización Mundial de Sanidad Animal

Los antimicrobianos, como los antibióticos, forman parte de los grandes logros de la humanidad, puesto que han permitido mejorar las condiciones de vida de los seres humanos y los animales. Sin embargo, muchos de estos medicamentos que salvan vidas están perdiendo la batalla frente a numerosos microbios: se trata del fenómeno conocido como “resistencia a los antimicrobianos”. 

La resistencia a los antimicrobianos es en parte un proceso natural, pero que puede acelerarse rápidamente en caso de uso excesivo o incorrecto de los antimicrobianos, lo que ejerce una presión selectiva para que sobrevivan y prosperen los agentes patógenos con mayor resistencia. Estas “superbacterias” se desplazan a través de las vías fluviales, el suelo y el aire infectando en el camino a todos los seres vivos, independientemente de su especie.

La resistencia a los antimicrobianos representa una amenaza silenciosa para los seres humanos, los animales, las plantas y el medio ambiente. Nos afecta a todos

Durante décadas, los expertos han advertido que la resistencia a los antimicrobianos constituía una amenaza para las generaciones futuras. Ahora ha llegado el momento de acelerar aún más las acciones contra este fenómeno convertido en una de las principales causas de muerte en los seres humanos. Según un estudio3 publicado en The Lancet, solo en el año 2019, unas 1,27 millones de personas murieron a causa de bacterias resistentes a los antibióticos. No obstante, no se conoce con exactitud el porcentaje de muertes vinculadas a la resistencia a los antimicrobianos en los animales. Si bien el fenómeno puede tener su origen en poblaciones animales, humanas o vegetales, también supone una amenaza para las demás especies. Con el fin de frenar esta tendencia de forma eficaz, todos los sectores deben unir sus fuerzas y fomentar el uso prudente de los antimicrobianos.

Resulta fundamental registrar y analizar los datos sobre el uso de antimicrobianos para comprender en detalle este creciente peligro multifacético. En 2015, con el objetivo de supervisar las tendencias en el sector de la sanidad animal, la OMSA puso en marcha un proceso anual de colecta de datos. La iniciativa ha registrado un compromiso constante y creciente por parte de los Miembros de la Organización, que han mejorado su capacidad a la hora de reunir y transmitir información detallada a lo largo del tiempo. A pesar de las perturbaciones causadas por la pandemia de covid-19, alrededor de 160 países participaron en la última ronda de colecta de datos y algunos también han publicado esta información en sus plataformas nacionales. Hasta la fecha, se trata de la base de datos más completa disponible sobre el uso de antimicrobianos en los animales. 

En el marco de nuestro enfoque global de colecta de datos y de evaluación del uso de antimicrobianos en los animales, es fundamental seguir progresando en la agenda “Una salud” junto con nuestros socios. Abordar los retos interrelacionados y en múltiples niveles que representa la resistencia a los antimicrobianos requiere una colaboración continua entre los distintos sectores, gobiernos, disciplinas académicas, sociedades civiles, además del sector privado y el sistema multilateral. 

“Frente al aumento del porcentaje de agentes patógenos resistentes a los antimicrobianos, la comunidad científica debe redoblar esfuerzos para acelerar el desarrollo de nuevos antibióticos y fármacos que hagan frente a las ‘superbacterias'”, declaró el Dr. Javier Yugueros-Marcos, jefe del Departamento de Resistencia Antimicrobiana y Productos Veterinarios de la Organización Mundial de Sanidad Animal. “Pero lo más importante es la integración de soluciones alternativas, como las vacunas, y la promoción de acciones rápidas e inmediatas, como lavarse las manos con agua y jabón, y cambiarse de ropa y de calzado antes de tratar o manipular a los animales”.

Facilitar el acceso a información sólida y fiable constituye una prioridad estratégica, puesto que ayuda a los responsables políticos a identificar exactamente dónde se necesita actuar con mayor urgencia a nivel local, lo que a su vez refuerza la respuesta global a la resistencia a los antimicrobianos.

“Estamos en el buen camino en el sector de la sanidad animal; ahora debemos aprovechar este impulso y seguir utilizando los antimicrobianos con prudencia si queremos preservar su eficacia para las generaciones futuras”, advierte la Dra. Eloit.

La Organización Mundial de Sanidad Animal reconoce y agradece la contribución y los esfuerzos constantes de cada uno de sus Miembros y no miembros en el marco de esta iniciativa a lo largo de los años.  


1En base a los datos comunicados por 72 países a la Organización Mundial de Sanidad Animal para todos los años entre 2016 y 2018. 

2108 de 157, el 69%. 

3 Murray et al. 2022. https://doi.org/10.1016/S0140-6736(21)02724-0

Desde 1924, la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA, fundada como Office International des Épizooties) ha estado a la vanguardia en la lucha contra los desafíos de sanidad animal junto con sus 182 Miembros. La Organización trabaja más allá de las fronteras para mejorar la sanidad y el bienestar de los animales en el mundo, creando un futuro más seguro gracias a su amplia experiencia, en particular en la implementación de normas internacionales. 

A partir de hoy, la Organización antes conocida como “OIE” estrena una nueva identidad corporativa y, además, promueve el uso de su nombre completo, “Organización Mundial de Sanidad Animal” con su sigla “OMSA”.    

Nunca ha sido tan clara la interdependencia de los sistemas de sanidad animal con la salud humana, los medios de sustento y los ecosistemas, por ende, el cambio de la identidad corporativa de la OMSA llega en el momento justo. El impacto  de  las enfermedades está en aumento y es objeto de una mayor difusión por parte de los medios. Resulta evidente la necesidad de coordinación y movilización internacional para los profesionales del sector sanitario mundial y, cada día más, para los responsables políticos y el público en general.

Con la intención de cumplir con eficacia su mandato, la OMSA se esfuerza por seguir dando a conocer su labor en el sector, su experiencia y posicionamiento único en aras de defender activamente las cuestiones de sanidad y bienestar animal a nivel mundial y aportar soluciones basadas en la ciencia. Dado que la colaboración es la clave para lograr estos objetivos, la OMSA alienta y fomenta la cooperación entre todos sus Miembros y crea importantes redes de expertos con fácil acceso a los conocimientos y la información.  

Si se mejora la sanidad animal a nivel global, se transforman los medios de sustento, se impulsan las economías y nuestro planeta se convertirá en un lugar más seguro y saludable. La OMSA tiene como vocación ser una organización líder en la construcción de un mundo más sostenible, que tenga plenamente en cuenta la interdependencia de los sistemas sanitarios. 

Porque la sanidad animal es esencial para nuestro futuro. 

La sanidad animal es nuestra salud.
Es la salud de todos. 

La Organización Mundial de Sanidad Animal ha analizado la situación mundial actual en base a la información bridada por los países durante este último año a través del Sistema Mundial de Información Zoosanitaria  (WAHIS). Los datos analizados muestran que la peste porcina africana   y la influenza aviar, también conocida como gripe aviar, han registrado una mayor propagación con respecto a los años anteriores, afectando a un mayor número de animales, alcanzando nuevas zonas del planeta y provocando consecuencias socioeconómicas y sanitarias devastadoras. De esta forma, se han visto afectados en gran medida la producción ganadera, los medios de sustento, la seguridad alimentaria, e incluso el precio de los alimentos.

Proteger al ganado y la fauna silvestre de las enfermedades infecciosas

La interacción, directa o indirecta, de las poblaciones de animales domésticos y silvestres es posible, por ejemplo, a través de la alimentación, los residuos o las heces y permite que las enfermedades crucen las barreras de las especies y salten de una a otra. Con el fin de evitar su propagación, los Servicios Veterinarios difunden la importancia de implementar medidas de bioseguridad estrictas, que resultan esenciales a la hora de limitar las interacciones entre la fauna silvestre y el ganado.

En cuanto a la influenza aviar, la situación de este año no tiene precedentes. “En los últimos meses, la epidemia de influenza aviar ha seguido amenazando la sanidad animal dado elelevado número de casos notificados y las millones de aves de corral afectadas en todo el mundo“, explica la Dra. Paula Cáceres, jefa del Departamento de información y análisis de la sanidad animal mundial. Desde octubre de 2021, inicio de la temporada de influenza aviar, 47 países han notificado cerca de 3.000 brotes en aves de corral. Las medidas de mitigación de la propagación han llevado al sacrificio de más de 80 millones de aves domésticas. Las aves silvestres migratorias, especialmente las acuáticas, son animales hospedadores y reservorios naturales del virus de la influenza aviar y pueden transmitir con facilidad el virus a otras aves silvestres o domésticas por contacto directo o indirecto como, por ejemplo, a través de su alimentación. Este año se han observado importantes bajas en las aves silvestres, que amenazan la biodiversidad en todo el mundo. Por ejemplo, en Israel han muerto más de 8.000 grullas comunes a causa de la influenza aviar y, en el Reino Unido, se han encontrado cientos de aves silvestres muertas.

Dada la dificultad de contener la enfermedad en los animales silvestres, es crucial implementar medidas de bioseguridad en las explotaciones para evitar la introducción de agentes patógenos en las parvadas. Estas medidas no sólo protegen las aves de corral, sino también la fauna silvestre y su conservación. Entre las principales precauciones cabe citar mantener a las aves domésticas alejadas del contacto con las aves silvestres, garantizar una buena higiene en las granjas de aves y en los equipos y prestar una atención particular a la introducción de nuevos animales en la parvada.

Por otra parte, la peste porcina africana ha tenido este año un importante impacto en el sector porcino y ha afectado a nuevas zonas. Aunque históricamente se detectó por primera vez en África y luego se extendió a Asia y Europa, esta enfermedad porcina llegó a América el pasado verano para el hemisferio norte, por primera vez en casi 40 años. Algunos meses más tarde, en diciembre, Macedonia del Norte notificó la primera aparición de la enfermedad en los cerdos de traspatio, originada probablemente por contacto entre cerdos domésticos y jabalíes infectados. La transmisión de la peste porcina africana en la interfaz entre el ganado y la fauna silvestre depende aparentemente de la población de jabalíes y de su interacción con los sistemas de producción porcina con bajo nivel de bioseguridad. Sin embargo, al no disponerse actualmente de ninguna vacuna, la bioseguridad sigue siendo la primera línea de defensa contra la enfermedad.

Fomentar comportamientos humanos responsables

Las actividades humanas también pueden ser responsables de la propagación de las enfermedades. Los viajeros, los cazadores e incluso los ganaderos pueden ser portadores de patógenos e introducirlos en las poblaciones de animales domésticos y silvestres. En un viaje, quizás visiten sin saber granjas afectadas o adquieran productos animales que llevarán a su país de origen. Al cazar en las zonas afectadas, existen especies silvestres portadoras de enfermedades infecciosas y los cazadores pueden transportar los agentes patógenos en sus botas, ropa o vehículos, y propagarlos en sus desplazamientos, de granja a granja, o a nuevos países. La implementación de las medidas de prevención pertinentes y la adopción de buenas prácticas de higiene son esenciales cuando se entra en contacto con los animales. Limpiar la ropa después de visitar una granja y evitar el transporte de productos animales son medidas esenciales que se deben tener en cuenta.

Las recientes tendencias mundiales de las enfermedades, detalladas en el último informe sobre la situación mundial de la sanidad animal, muestran el verdadero impacto de las actividades humanas en la propagación de la peste porcina africana y la influenza aviar, entre otras enfermedades. Con el fin de sensibilizar sobre las distintas formas de gestionar las situaciones de riesgo, la Organización Mundial de Sanidad Animal ofrece una amplia variedad de herramientas de comunicación, tanto sobre la peste porcina africana como sobre la influenza aviar

Aunque cabe considerar otros factores, como el cambio climático y el comercio internacional, es posible contener la propagación de las enfermedades animales mediante la aplicación de estrictas medidas de bioseguridad, a lo largo de toda la cadena de suministro. No obstante, existen otras medidas adicionales que deben acompañar la bioseguridad como la sensibilización de los principales sectores, el aumento de los esfuerzos de vigilancia y la notificación oportuna de los casos a las autoridades veterinarias correspondientes. La transparencia del intercambio de información zoosanitarios es la piedra angular para la prevención y el control eficaces de las enfermedades animales infecciosas. En este sentido, conviene destacar los esfuerzos de los Miembros de la OIE para mantener su nivel de vigilancia y notificación de enfermedades durante el año transcurrido, a pesar de los retos relacionados con la pandemia de la Covid-19.

En un mundo vertiginoso como el de hoy, las emergencias zoosanitarias encierran un alto grado de incertidumbre e imprevistos. El impacto negativo de las enfermedades infecciosas de los animales, agravado por diversas catástrofes, afecta a miles de medios de sustento y destaca la importancia del sector de la sanidad animal a la hora de contar con medidas eficaces de preparación. Es urgente pasar a la acción frente al aumento previsto de la frecuencia, complejidad y magnitud de las emergencias. Numerosos factores, como el cambio climático, contribuyen a esta aceleración, a la que se suma un panorama complejo que exige esfuerzos más intensos y mejor coordinados.

Los Servicios Veterinarios y los Servicios de Sanidad de los Animales Acuáticos desempeñan un papel fundamental en la prevención, la respuesta y la recuperación de las emergencias internacionales y nacionales que afectan a la sanidad animal, el bienestar de los animales y la salud pública veterinaria. Sin embargo, no es una tarea que pueda llevarse a cabo de forma aislada y los profesionales de la sanidad animal deben trabajar en conjunto con socios de todos los sectores: salud pública, seguridad y servicios de emergencia. Desde ya, esta colaboración debe estar coordinada a través de un marco intergubernamental de gestión de emergencias.

Con el fin de crear este sistema de gestión y garantizar la participación de todos los responsables, la Organización Mundial de Sanidad Animal promueve un enfoque que engloba la preparación, planificación y desarrollo de capacidades para la gestión de emergencias y abarca a toda la sociedad y a todos los riesgos.

El Tema Técnico de 2022, presentado en la Sesión General de este año, subraya claramente esta necesidad. Frente a los desafíos actuales y futuros, es fundamental contar con un marco global de preparación que tenga en cuenta las emergencias y las catástrofes en su totalidad.

Un enfoque global de la sociedad implica forjar sinergias entre organizaciones de la sociedad civil y organismos gubernamentales, incluidos aquellos centrados en el mantenimiento de los servicios esenciales y el suministro de ayuda humanitaria. Esta colaboración multisectorial es necesaria a todos los niveles y la respuesta internacional a la pandemia de Covid-19 ha consolidado aún más la convicción de que el enfoque “Una salud”  constituye una etapa fundamental para alcanzar la resiliencia sanitaria mundial.

No es fácil predecir los desafíos de los próximos años, sin un espacio eficiente para el diálogo profesional y la cooperación interinstitucional, el sector de la sanidad animal puede encontrarse en territorio desconocido. La Organización Mundial de Sanidad Animal y sus redes participan en los sistemas operativos estratégicos de prevención, preparación y recuperación de emergencias internacionales, incluidas las pandemias, en base al enfoque “Una salud”. Esta visión se traduce en el compromiso de una mejor inclusión de los Servicios Veterinarios y de Sanidad de los Animales Acuáticos en la respuesta de gestión de crisis a escala mundial.

Necesitamos contar con estrategias a futuro capaces de hacer frente a las emergencias a corto plazo, con vistas a reducir las consecuencias permanentes. La preparación favorece la capacidad de una sociedad para protegerse de futuros peligros: cuanto más resistente sea una sociedad, mayor será la posibilidad de que los individuos y las especies prosperen en sus respectivos hábitats.

Los Servicios Veterinarios y los de Sanidad de los Animales Acuáticos deben asumir un sólido compromiso con los sistemas de gestión de emergencias, con el fin de acompañar a los Miembros en su camino hacia una correcta gestión de las emergencias zoosanitarias. De esta manera, también adoptan una nueva forma de abordar las enfermedades y otros peligros.Juntos podemos imaginar y trabajar en conseguir un mundo más seguro y mejor preparado.

Los Miembros pueden solicitar de forma voluntaria el reconocimiento oficial del estatus zoosanitario para seis enfermedades prioritarias. Este reconocimiento es fundamental para apoyar las economías ganaderas nacionales, ya que cumple un papel importante en la promoción del comercio regional e internacional de animales y productos de origen animal.  

Varios Miembros obtuvieron el reconocimiento oficial de su estatus para todo su territorio o una zona específica: 

  • Ecuador y Mongolia fueron declarados libres de perineumonía contagiosa bovina (PCB); 
  • Una zona en Rusia fue declarada libre de fiebre aftosa (FA) con vacunación
  • Bahréin fue declarado país libre de peste equina;  
  • Se reconoció el riesgo insignificante de encefalopatía espongiforme bovina (EEB) en Francia; 
  • Se reconoció el riesgo controlado de EEB en Rusia.  

Los Miembros también pueden presentar para validación sus programas oficiales de control para cuatro enfermedades. Este año, Botsuana y Zambia recibieron la validación de sus programas de control para la fiebre aftosa y la perineumonía contagiosa bovina, respectivamente. Se trata de logros importantes en la lucha contra enfermedades extremadamente contagiosas que causan altas tasas de morbilidad en el ganado e importantes pérdidas económicas, y de un reconocimiento a la calidad del enfoque estratégico de un país para hacer frente a una enfermedad específica. Por lo tanto, pueden ser fundamentales para ayudar a los Servicios Veterinarios a obtener un mayor apoyo y recursos de sus gobiernos y así impulsar la implementación de estos planes y alcanzar el control progresivo de dichas enfermedades de una manera más eficaz. 

Cada año, las solicitudes de reconocimiento oficial de estatus zoosanitario y de validación de un programa de control son objeto de examen a través de un proceso muy detallado, que evalúa las medidas sanitarias en vigor y el cumplimiento del Miembro con las normas internacionales de la OIE. Este reconocimiento oficial del estatus sanitario refleja el nivel de transparencia y la calidad de los Servicios Veterinarios nacionales y contribuye, a valorizar el sector ganadero de cada país. 

La vida bajo el agua es sensible a los cambios que experimenta nuestro planeta en la actualidad. Al igual que los animales terrestres, las poblaciones de animales acuáticos y sus ecosistemas están sometidos a un estrés considerable y es probable que este fenómeno continue, impulsado por factores como el cambio climático y el comercio no regulado.   

Las enfermedades pueden tener graves repercusiones sobre el desarrollo sostenible de los sistemas de los animales acuáticos y la seguridad alimentaria. Además, existe la posibilidad de que se reduzca el volumen de productos de animales acuáticos disponibles en el mercado, con más de un tercio comercializado a nivel internacional. En un mundo en el que 50 millones de personas dependen de la pesca y la acuicultura para su subsistencia, el control de las enfermedades de los animales acuáticos es fundamental.  

Con este objetivo en mente, la Organización Mundial de Sanidad Animal lanzó su Estrategia sobre la sanidad de los animales acuáticos 2021-2025. En el marco del despliegue de la estrategia, la Organización ofrece a los servicios nacionales de sanidad de los animales acuáticos recomendaciones orientadas a mejorar la vigilancia de las enfermedades de los animales acuáticos. Esta vigilancia tiene como meta identificar y gestionar los riesgos asociados a las enfermedades con un posible impacto en la producción y el comercio de productos de animales acuáticos. Se trata de una etapa preliminar esencial de la detección y la respuesta tempranas frente a la aparición de enfermedades, lo que permitirá que el país adquiera progresivamente la capacidad de declararse libre de una enfermedad. Esto puede ayudar a los países a cumplir los requisitos en materia de intercambios comerciales y facilitar el comercio seguro de animales acuáticos y sus productos.

La Organización Mundial de Sanidad Animal alienta a sus Miembros a poner en práctica las recomendaciones de vigilancia previstas en el Código Acuático y el Manual Acuático, a notificar cualquier evento sanitario pertinente de manera transparente y oportuna, y a publicar las autodeclaraciones de ausencia de enfermedad.  En la 89.ª Sesión General de la Organización, la Asamblea General adoptó una versión revisada de la norma sobre la vigilancia de las enfermedades de los animales acuáticos, con el objetivo de guiar a los Miembros en el proceso de autodeclaración de ausencia de una enfermedad de los animales acuáticos en base a pruebas sólidas.

La acuicultura es el sector de producción de alimentos con mayor crecimiento en todo el mundo y representa casi el 50 % del suministro mundial de animales acuáticos y productos derivados. Esto significa que la producción de animales acuáticos contribuye cada vez más a la nutrición humana, la mitigación de la pobreza y el desarrollo sostenible. La Organización Mundial de Sanidad Animal, una autoridad mundial que trabaja más allá de las fronteras para mejorar la sanidad animal, insta a los países a aplicar sus normas internacionales. Frente al constante crecimiento de la población mundial y de la demanda de alimentos, la implementación de un mejor sistema de vigilancia contribuirá a garantizar una mejor sanidad de los animales acuáticos en todo el mundo y a proteger la sanidad de la vida bajo el agua.

Según las últimas estimaciones, la población mundial de perros supera los 700 millones y el 75 % son perros errantes, es decir, que escapan a la supervisión humana. No importa si viven en un hogar o en una comunidad o si ayudan a los productores en la cría de ganado, la realidad es que un gran número de perros se pasea al aire libre. En muchas zonas del mundo, además, los perros ocupan un lugar muy especial ya que forman parte de la sociedad. Incluso cuando no tienen dueño, la gente los alimenta y los niños juegan con ellos, lo que los expone a posibles mordeduras. Casi el 99 % de los casos de rabia en humanos se atribuyen a mordeduras de perros y, por desgracia, los perros errantes contribuyen a mantener la presencia de la enfermedad en muchos países. Es posible prevenir la rabia si se la ataca en su origen animal: los perros. Si bien la vacunación constituye la forma más eficaz de eliminar la enfermedad, es difícil atrapar a los perros, sobre todo a los perros errantes que viven en zonas habitadas.

La gestión de la población canina acompaña los esfuerzos de lucha contra la rabia

La gestión de la población canina es un pilar fundamental para el éxito de una estrategia de control de la rabia. Este enfoque polifacético abarca medidas destinadas a mejorar la sanidad y el bienestar de los perros y a mitigar los problemas de salud y seguridad pública que causan a la sociedad. Algunas medidas también buscan impactar en la dinámica de la población canina cuando sea necesario. En el marco del control y la eliminación de la rabia, un requisito previo es garantizar la vacunación de una cantidad suficiente de perros y así obtener la inmunidad a nivel de la población.

No cabe ninguna duda que la vacunación de al menos el 70 % de la población canina en las zonas de riesgo, entre otras medidas pertinentes, nos llevará a eliminar la rabia transmitida por perros. Su vacunación masiva constituye uno de los principios que sustentan el Plan Estratégico Mundial para eliminar la rabia transmitida por los perros para 2030, que impulsa el enfoque “Una salud”.

Con el fin de ayudar a los países a lograr una mejor cobertura de vacunación en las poblaciones caninas, se ha actualizado recientemente la norma de la OIE sobre la gestión de las poblaciones caninas (Capítulo 7.7, antes llamado “Manejo de las poblaciones de perros”) con la intención de que abarque a todos los perros, con o sin dueño.

El manejo de las poblaciones de perros errantes

La gestión de las poblaciones caninas ayuda a garantizarles un acceso a la atención veterinaria y así aumentar el porcentaje de animales vacunados.

En entornos donde la mayoría de los perros errantes son objeto de vacunación y no tienen dueño, el procedimiento de “captura, esterilización, vacunación y retorno” es otro aspecto esencial con un impacto significativo.

La esterilización evita el nacimiento de perros no deseados que terminarán abandonados y que, por lo tanto, tampoco se vacunarán, lo que disminuye la cobertura de vacunación.

Cabe destacar que este enfoque también favorece el bienestar animal y mejora la esperanza de vida de los perros vacunados. Si se aplican, estas medidas pueden evitar el recurso de sacrificio masivo de perros, a menudo realizado sin respetar las recomendaciones de bienestar animal.

Es importante señalar que este tipo de intervenciones deben adaptarse adecuadamente al contexto local. “Existen distintos tipos de perros que requieren diferentes intervenciones“, recuerda la Dra. Elly Hiby, directora de la Coalición Internacional para el Manejo de Animales de Compañía (ICAM) y presidenta del Grupo ad hoc de la OIE para la revisión del Capítulo 7.7. Manejo de las poblaciones de perros. Es primordial comprender la dinámica de las poblaciones caninas en un lugar determinado y las actitudes de la comunidad hacia ellas para determinar qué herramientas serían las más exitosas y funcionarían a largo plazo.

Con la mirada puesta en la población canina del mañana

La gestión de la población canina requiere esfuerzos a largo plazo y no sólo un conjunto de acciones puntuales. Ocuparse únicamente de la población canina actual no representa una solución sostenible. Es necesario conocer el origen de la próxima generación de perros errantes para ayudar a mantener una alta cobertura de vacunación.

La Dra. Elly Hiby insiste en que “los perros con dueño son una fuente realmente importante de las futuras poblaciones de perros errantes“. Por consiguiente, es fundamental responsabilizar a los propietarios de sus animales y de su posible descendencia, mediante legislación, programas de educación y sensibilización para cambiar el comportamiento. Con ánimo de promover la tenencia responsable de perros, la Organización Mundial de Sanidad Animal ha puesto en marcha una campaña regional de sensibilización en los Balcanes como parte de la Plataforma de la OIE sobre el bienestar animal para Europa, con una serie de herramientas, como carteles y folletos para los propietarios de perros, así como libros de juegos para niños. Involucrar a los propietarios y/o cuidadores de la comunidad es un paso clave que facilitar el proceso de vacunación, teniendo en cuenta el objetivo de la inmunidad de rebaño.

Una respuesta compleja pero necesaria

Al tener que hacer frente a muchos factores al mismo tiempo, la gestión de la población canina representa un reto multisectorial y requiere el uso de un enfoque integral. Todos los países deben evaluar su demografía canina, tener en cuenta la participación y las actitudes de la comunidad y elaborar estrategias nacionales a largo plazo.

Invertir tiempo y recursos en la gestión de la población canina apoya innegablemente el fin de la rabia ya que gracias a una alta cobertura de vacunación, se combate una de las causas fundamentales de la transmisión de la enfermedad al hombre. De esta manera, pueden evitarse unas 59.000 muertes humanas al año, y avanzar un peldaño hacia nuestro objetivo común de cero muertes por rabia en humanos para 2030.

Durante miles de años, los burros formaron parte de la vida cotidiana de muchas comunidades, desempeñando una función esencial en el arado de las tierras agrícolas y el transporte de mercancías, agua potable y personas. Es muy importante preservar su sanidad y bienestar para mantener los medios de subsistencia de muchas poblaciones en el mundo.

Los burros son animales que ayudan a reforzar la resiliencia y tienen un impacto socioeconómico transformador en muchas partes del mundo. Por ejemplo, según estimaciones de 2014, se descubrió que la mayoría de los propietarios de burros en Malí ganan el triple del ingreso mensual promedio. En México, se demostró que los équidos de trabajo podían generar el 30 % del salario mínimo diario (por no mencionar el ahorro que implica utilizar a estos animales sin costo de transporte). Además, son animales con una función determinante en algunas zonas urbanas, sobre todo en la India, donde participan en el transporte de ladrillos para la industria de la construcción.

En muchos casos, su participación en las actividades agrícolas y de transporte deja más tiempo libre a las familias para que las mujeres participen en actividades económicas y los niños accedan a la educación. En las comunidades rurales más remotas del mundo, los équidos suelen ser el único medio de transporte disponible para que los niños vayan a la escuela.

Desde el transporte de personas hasta su asistencia, la capacidad de llegar a zonas de difícil acceso también es esencial en países con ingresos bajos y medios afectados por desastres, como el caso de Nepal tras el terremoto de 2015. Dado que los fenómenos meteorológicos extremos, las catástrofes y las sequías prolongadas son cada vez más frecuentes, contar con équidos sanos será vital para las comunidades vulnerables, ya que son animales capaces de sobrevivir en zonas de vegetación escasa y con poca agua.

Desgraciadamente, la sanidad y el bienestar de estos animales se descuida con frecuencia dada la falta de recursos de sus propietarios que no tienen los conocimientos suficientes para brindarles los cuidados necesarios. Ciertos contextos peligrosos, como el trabajo en la industria de la construcción o en entornos difíciles, también suponen un particular riesgo para su bienestar.

World Donkey Day

Nuestras normas específicas para el bienestar de los équidos de trabajo tienen como objetivo mejorar las condiciones de vida de los burros. Incluyen numerosas recomendaciones relativas a sus necesidades fisiológicas y de comportamiento, como la alimentación, el suministro de agua, el alojamiento, la gestión de enfermedades y lesiones, las prácticas de manejo y el sacrificio. La implementación de buenas prácticas contribuye a la prevención de enfermedades y la garantía de un espacio de descanso limpio y suficientemente amplio es esencial para el bienestar de los équidos. Además, evita el riesgo de contagio del muermo, una enfermedad muy contagiosa y a menudo mortal que afecta principalmente a los équidos, pero que también puede transmitirse a los seres humanos.

La Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) colabora con ONG asociadas -Brooke, The Donkey Sanctuary, la Sociedad para la Protección de los Animales en el Extranjero (SPANA) y World Horse Welfare- a través de la Coalición Internacional para los Équidos de Trabajo (ICWE, por sus siglas en inglés). Esta coalición acompaña a los países en la implementación de prácticas apropiadas que respeten nuestras recomendaciones, mediante formaciones, talleres y otros recursos. Por ejemplo, durante un brote de muermo en Nepal en 2021, la ICWE reunió un taller para brindar asesoramiento experto sobre la gestión de esta enfermedad y elaboró una serie de vídeos con consejos prácticos, disponibles en los idiomas locales.

En los últimos años, se ha disparado la demanda de productos derivados de los burros. Los productos medicinales y de belleza elaborados con la gelatina de la piel de burro se han hecho demasiado populares, lo que representa una gran amenaza para estos animales y para los millones de personas que dependen de ellos. Por ejemplo, en Nigeria, esta tendencia ha llevado a los burros al borde de la extinción y las autoridades nacionales debieron prohibir su venta o sacrificio para el consumo hasta que se observe una recuperación de la población de burros. Por esta misma razón, se calcula que la población de burros en China ha disminuido en un 76 % desde 1992.

Como consecuencia, el aumento de la demanda de burros ha disparado su valor de forma exponencial, lo que impide a veces que lo compren las personas que más los necesitan y da lugar a actividades delictivas como el robo y el comercio ilegal. En Egipto, el valor de un burro se ha multiplicado por diez, pasando de 20 a 198 euros[MG1] , según un estudio de The Donkey Sanctuary. Se calcula que 500 millones de personas de las comunidades más pobres del mundo dependen de los équidos de trabajo, como los burros y sus híbridos, y estas tendencias pueden extenderse a las regiones más vulnerables con consecuencias devastadoras para sus medios de vida.

Por esta razón, con motivo del Día Internacional del Burro, recordamos a los países miembros que deben proteger la sanidad y el bienestar de las poblaciones de burros al ser ser crucial para el progreso del bienestar humano y el desarrollo socioeconómico. 

18 millones de toneladas, éste es el peso de los huevos de gallina producidos cada año en todo el mundo. Consumidos en gran medida por su aporte proteico, se producen huevos en cantidades suficientes para satisfacer la demanda de todos los habitantes del planeta y, lo que es muy importante, están disponibles a un precio relativamente bajo en comparación con la carne. Sin embargo, su coste medio ha aumentado últimamente, concretamente en Europa y en Norteamérica, donde se han incrementado los costes de producción y millones de gallinas ponedoras se han visto infectadas por la influenza aviar desde el pasado mes de octubre.   

Hay por cada habitante del mundo una gallina ponedora que produce huevos: tenemos suficientes para todos

Ben Dellaert, presidente del grupo de expertos en influenza aviar, Comisión Internacional del Huevo (IEC)

Según la IEC, en comparación con el año pasado, los precios de los huevos se han disparado alrededor de un 22% en Europa y un 44% en Estados Unidos de América. El aumento de los costes en toda la cadena de suministro y la menor disponibilidad actual de piensos y granos han afectado directamente a esta subida de precios. Sin embargo, la influenza aviar, o gripe aviar, ha desempeñado un papel innegable en este fenómeno en esas regiones, según Ben Dellaert, de la Comisión Internacional del Huevo (IEC).

La gripe aviar es una grave enfermedad vírica que afecta principalmente a las aves de corral y a las aves silvestres y que a menudo provoca la muerte de las parvadas y tiene efectos socioeconómicos devastadores. Desde octubre de 2021, se han notificado a la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) más de 21 millones de casos en aves de corral en varias regiones del mundo. En comparación con años anteriores, esta cifra es significativamente más alta y un mayor número de aves han muerto. Una vez que la gripe aviar llega a una granja avícola, la enfermedad puede propagarse muy fácilmente entre las aves y hay que tomar medidas para mitigar su rápida transmisión. Una de las principales medidas de contención es el sacrificio de las aves infectadas pero también de las aves sanas, que corren el riesgo de verse afectadas por la enfermedad debido al posible contacto directo o indirecto con las aves infectadas. Algunos brotes han provocado este año el sacrificio de miles de aves. Por ejemplo, en los Países Bajos, se notificaron 33.000 casos de gripe aviar y, para mitigar su propagación, se sacrificaron más de dos millones de aves domésticas. Esto afecta inevitablemente a la capacidad de producción de huevos. La elevada mortalidad de las gallinas ponedoras, ya sea por la propia enfermedad o por las medidas de sacrificio, tiene una consecuencia directa en el número de huevos que se pueden producir. Si nos fijamos en el caso de Estados Unidos de América, el país ha perdido 25 millones de gallinas ponedoras, lo que ha reducido su producción total de huevos en un 8%. Esta disminución de la capacidad de producción conlleva una pérdida económica para los productores de huevos, lo que provoca un aumento de su precio.    

Dado que suelen ser el primer grupo afectado por este problema, es necesario reflexionar sobre las repercusiones que este tipo de enfermedad tiene en los ganaderos. Si bien es normal considerar los efectos económicos en los ganaderos, ya que sufren una disminución de su actividad y de sus ingresos debido al impacto de la influenza aviar en sus parvadas, también hay efectos secundarios. Ben Dellaert, de la IEC, recuerda el impacto emocional adicional:

Cuando tus animales mueren por esta enfermedad y tienes que deshacerte de ellos, siempre es algo terrible

Ben Dellaert, presidente del grupo de expertos en influenza aviar, Comisión Internacional del Huevo (IEC)

Además, cuando tu granja aún no se ha infectado con la gripe aviar, vives también con la amenaza constante de que pueda llegar a tus aves.  

Además de los huevos, también se puede esperar por las mismas razones que haya menos disponibilidad de otros productos básicos, como la carne de ave, y que sean más caros. Esta situación nos demuestra que las enfermedades animales, como la gripe aviar, pueden perturbar los medios de sustento y las economías, y amenazar la 

 seguridad alimentaria en todo el mundo. Por ello, la aplicación de medidas de prevención, como el establecimiento de una vigilancia adecuada y el refuerzo de la bioseguridad en las explotaciones, es fundamental para evitar otros efectos negativos. 

La Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) celebra hoy el Día de la Tierra junto con comunidades y socios de todo el mundo. La sanidad de los animales, la salud los seres humanos y las plantas depende de la salud de nuestro hogar, la Tierra. Sólo cuidando la salud mundial podremos garantizar un futuro sostenible para todos.

Este año, el tema del Día de la Tierra es “Invertir en nuestro planeta”, es decir, invertir en la protección de la sanidad animal y la biodiversidad de una multitud de ecosistemas en todo el mundo. La OIE acompaña a los países en sus acciones de protección de la sanidad de la fauna silvestre a través de su Marco para la sanidad de la fauna silvestre, que promueve soluciones “Una salud” para la vigilancia de las enfermedades en la interfaz entre los humanos, los animales y los ecosistemas. Si los profesionales de todos los sectores, como veterinarios, responsables de la gestión de la fauna silvestre, ecologistas, científicos y médicos, trabajan en conjunto, los países lograrán desarrollar mejores sistemas y protocolos para la vigilancia de las enfermedades de la fauna silvestre y comprender el complejo funcionamiento interno de los ecosistemas necesarios para el éxito de la salud planetaria, animal y humana.

En su esfuerzo por apoyar la biodiversidad y la salud de los ecosistemas, la OIE se asoció con la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza) para publicar el Manual de Procedimientos para el Análisis del Riesgo de Enfermedad en Fauna Silvestre.

 A través de esta publicación, la OIE participó en la elaboración de un enfoque estándar destinado al análisis del riesgo de enfermedades de la fauna silvestre, que hasta entonces se había realizado de forma ad hoc. Estas directrices ayudan no sólo a las autoridades de salud pública, a los expertos del desarrollo económico y a los organismos gubernamentales, sino también a las organizaciones dedicadas a la conservación que pueden utilizarlas para diseñar áreas protegidas para la fauna silvestre, investigar el declive de las poblaciones de animales silvestres y gestionar las actividades de translocación o reintroducción de animales.

Al proteger la sanidad de la fauna silvestre, invertimos en biodiversidad y en un planeta más sano y seguro para todos.

Si desea obtener más información sobre la ayuda que brinda la OIE a los profesionales para proteger la sanidad y la biodiversidad de la fauna silvestre, consulte nuestra página de la sanidad de la fauna silvestre.